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Campos de ensayo de trigo ecológico en la Finca Zamadueñas, del Itacyl. S. C.
Itacyl busca entre 28 tipos de trigo ecológico los más idóneos para aportar valor añadido

Itacyl busca entre 28 tipos de trigo ecológico los más idóneos para aportar valor añadido

«Como cabía esperar», las variedades comerciales rinden más que las tradicionales aunque en la parte sensorial es al contrario

Silvia G. Rojo

Salamanca

Viernes, 24 de febrero 2023, 00:16

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La demanda de productos cultivados en ecológico no ha dejado de crecer en los últimos años. Así, el número de operadores en Castilla y León se ha visto incrementado un 126% desde el año 2015, según los datos del informe de producción ecológica de Castilla y León.

En relación a los cultivos, en 2021 se dedicaron a ecológico 117.700 hectáreas, con un claro predominio de los cultivos herbáceos, en concreto del 65%. Si se analiza de manera más detallada, la cebada (35%) y el trigo (34%) son los más sembrados y en cuanto a las provincias, destaca Valladolid (3.063 hectáreas) seguida por Zamora y Burgos, con 1.971 y 1.740 hectáreas, respectivamente. La suma de las tres provincias representa casi el 60% de la superficie dedicada al trigo en la comunidad.

En el marco de esta demanda creciente, en el año 2020, se puso en marcha el proyecto Ecotrigo (Incremento del valor añadido en la cadena trigo-harina-pan en cultivo ecológico), y su finalización está prevista para diciembre de 2023, por lo que ya existen un buen número de datos que han surgido de los campos de ensayo repartidos por diferentes puntos de la región y de los análisis realizados.

El proyecto, que capitanea el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), cuenta con el apoyo de fondos Feader y tiene como objetivo «poner en valor y potenciar toda la cadena de valor trigo-harina-pan en ecológico», aclara Nieves Aparicio, investigadora de la Unidad de Herbáceos de Itacyl. En este sentido añade que el trabajo «se intenta adaptar a la perspectiva integradora desde la materia prima hasta el consumidor final y así, fortalecer las relaciones entre todos los eslabones de la cadena».

Esta es la tercera campaña en la que se están llevando a cabo ensayos repartidos hasta en seis ubicaciones. Se realizan en colaboración con agricultores certificados en ecológico y en la Finca Zamadueñas (Itacyl) se sitúan dos, uno en la zona de ecológico y otro en convencional, de tal manera que los expertos puedan comparar el mismo panel bajo las mismas condiciones climáticas y únicamente diferenciándose en el manejo.

En relación al material vegetal ensayado, se testan tres tipos de materiales, por un lado, variedades comerciales modernas, por otro variedades tradicionales (candeales y barbillas), y se ha incluido también variedades antiguas ampliamente sembradas en ecológico, como son Florence Aurora, Pané 247 o Aragón03. En total, 28 variedades.

Su trabajo es «aséptico», no va más allá de mostrar resultados, pero en esos trabajos se ha visto que «como cabía esperar», las variedades comerciales en ecológico rinden más que las tradicionales. Por otra parte, «cuando analizamos la proteína, si bien las variedades tradicionales tienen un mayor contenido en porcentaje, cuando hablamos de toneladas de proteína/ha, son las comerciales las que destacan». En cambio, las variedades tradicionales destacan por sus cualidades sensoriales.

Asegurar la rentabilidad de las explotaciones

Itacyl se ha rodeado en este proyecto Ecotrigo de diferentes agentes colaboradores que representan a toda la cadena de valor como son ARAE, cooperativa de agricultores ecológicos; Molinos del Duero, harinera; el Ayuntamiento de Riofrio de Aliste; y el Horno de Trini y Calper, obradores zamoranos. Por parte del Itacyl están involucradas las áreas de Investigación Agrícola e Innovación y Optimización de procesos.

El trigo blando para panificación es un producto agrario de gran valor añadido cuya producción en ecológico, debido a las restricciones en la utilización deproductos químicos, puede llevar aparejadas ciertas dificultades de manejo agronómico y de obtención de la calidad demandada por la industria transformadora. Sin embargo, los integrantes de este proyecto consideran que se pueden obtener rendimientos que aseguren la rentabilidad de las explotaciones agrarias ecológicas, obteniendo materias primas de calidad harino-panadera, siempre y cuando se definan unas herramientas adecuadas, que es lo que se pretende con este proyecto.

Así, las adventicias (malas hierbas) se combaten con el manejo, realizando labores como el aricado o retrasando el periodo de siembra.

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