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Prueba de las gafas Apple Vision Pro de la tecnológica estadounidense. Virginia Carrasco

Apple Vision Pro: un vistazo a otras realidades

Presentadas como el futuro de la tecnología, estas gafas cuestan 2.000 euros más que el iPhone más caro y aún no está clara su utilidad

José A. González

Viernes, 16 de febrero 2024, 00:37

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«Cogí un avión, llegué a Nueva York, recogí las gafas y me volví». Son las palabras de Javier Escorihuela, CEO de Isostopy, que hace apenas dos semanas viajó hasta Estados Unidos para traer en su maleta el último gran lanzamiento de Apple: las Vision Pro. Él es uno de los pocos usuarios de estas gafas de realidad mixta o extendida, aunque a los directivos del gigante de Cupertino «les gusta decir espacio común», explica Escorihuela. Este joven emprendedor es uno de los pocos propietarios de estos dispositivos, porque no se venden en España y porque su precio no está al alcance de todos los bolsillos: 3.500 (y sin contar el viaje), es decir 2.000 euros más que el iPhone más caro.

Pero para muchos sí. Las redes sociales se han llenado de vídeos con estas gafas, muy familiares para los amantes del esquí, en el metro, en casa, en restaurantes, en universidades… y hasta en piscinas. «Está pensada para el ocio y el entretenimiento, pero en un espacio cerrado como puede ser el salón», detalla Escorihuela.

El nuevo 'juguete' de Apple «lleva esta tecnología a otro nivel», señala. «Está todo más cuidado». Las Vision Pro combinan la realidad con otros entornos. En el mercado hay ejemplos como las Oculus, rebautizadas como Meta Quest; o las Vive de HTC. «Los dispositivos que teníamos hasta ahora se centraban en experimentar con entornos inmersivos de forma fluida», explica Escorihuela. Es decir, lo que coloquialmente se llama: estar en tu propia burbuja. Pero en este caso Apple permite elegir tu propia aventura.

Apple Vision Pro protegidas por una funda. Virginia Carrasco

Doce cámaras, cinco sensores y seis micrófonos enmascarados en unas gafas de esquí de unos 600 gramos, que recuerdan al cabo de un rato que este dispositivo es para «un rato».

Una vez colocadas sobre la cabeza y ajustadas las bandas elásticas para una correcta sujeción (tras la presentación, Apple tuvo que sacar otro modelo para garantizar mayor seguridad y que han de comprarse de forma separada), es el momento de la configuración. Las Vision Pro se pueden compartir, como un móvil o como un ordenador, pero al ser una pieza única con lentes integradas se tienen que adaptar. «Ahora, no te asustes, se moverán las lentes de dentro», avisa Javier Escorihuela. «Tú tienes los ojos más separados que yo», señala justo en el momento en el que se empiezan a desplazar.

Es el modo invitado que permite calibrar el dispositivo para cualquier usuario. «Son un par de minutos», advierte. Empieza el juego. Unos pequeños 'pellizcos' al aire sobre unos círculos virtuales permite ajustar la tecnología de las gafas a las pupilas del usuario con distintos grados de luminosidad. «No hace falta que muevas mucho los brazos, puedes tenerlos pegados al cuerpo y se registra», comenta Escorihuela.

Es frecuente, al usar este tipo de dispositivos de realidad virtual, sobregesticular poniendo en riesgo al usuario, al entorno y, además, hacer pasar un momento divertido a los que viven la experiencia desde fuera. «Los sensores y las cámaras están aquí abajo», detalla el CEO de Isostopy en esta prueba señalando el borde inferior de las Vision Pro. «Así se capta el movimiento». Tres minutos de reloj y bienvenido al «espacio común» de Apple.

«La mirá clavá»

«Ahora nos tienes que ver», guía Escorihuela. Las Vision Pro permite al usuario ver lo que le rodea y a la vez interactuar con elementos virtuales. Una serie de iconos, idéntico a los presentes en el ecosistema Apple, presentan el escritorio. «Ahora elige esa app de dinosaurios», invita Escorihuela. ¿Cómo? «Dirige la mirada y pellizca», explica.

Javier Escorihuela, CEO de Isostopy, hace una demostración con las gafas Apple Vision Pro. Virginia Carrasco

Este es el segundo error más común, porque las gafas se controlan con la mirada. El procesador de las Vision Pro 'reacciona' al ritmo de Rosalía y piensa cuando «tiene tu mirá clavá».

Mirar una aplicación equivale a pasar el cursor del ratón sobre ella; para hacer clic en él basta con juntar el pulgar y el índice. Un gesto que también se puede utilizar para moverse y expandir ventanas. Sin embargo, esto ya estaba inventado, la diferencia Apple la marca en la calidad que marca al mirar por sus lentes. «Fíjate en la mariposa y estira el dedo», explica

Aquí, las lentes micro-Oled cuentan con 23 millones de píxeles,  que hacen ver lo virtual como real y lo real en 4K. ¿Y si uso gafas? «Apple también ha pensado en ello», señala Javier. Unas lentes adaptables por 100 euros hace olvidar las dioptrías.

Un cine privado

El vídeo es donde las Vision Pro sacan su músculo, aunque no todas las plataformas están disponibles para este dispositivo. De momento, Disney+ y Apple TV son las reinas. Los 23 millones de píxeles son el as en la manga del gigante de Cupertino que gana por goleada a sus rivales, aunque Mark Zuckerberg, CEO de Meta, opina lo contrario. La nitidez y la luminosidad de las imágenes es superior a otros productos de similares características en el mercado.

La batería tiene una duración de dos horas

Un pequeño giro a la corona en la parte superior de las gafas, 'desconecta' al usuario del entorno. La realidad se va negro para disfrutar solo de la imagen elegida, aunque también se puede tener una ventana flotante por si se desea tener X abierto o, como hacen los más jóvenes, un servidor de Discord para compartir impresiones con los amigos.

Un primer paso de un largo camino que aún queda por recorrer. La batería «dura algo más de dos horas», señala nuestro anfitrión. Justo para ver una película, aunque quizá la fatiga visual llegue antes de que la batería se quede sin energía. Además, aunque los acompañantes en el sofá no puedan ver la imagen si escucharán todo, un peligro dependiendo de qué se esté observando.

Las Vision Pro incorporan dos auriculares que tienen una buena calidad de audio y dejan libre el pabellón auditivo para estar atentos al resto de estímulos.

¿El verdadero propósito?

«El gran potencial de las Vision Pro está más en el lado profesional que en el usuario particular», explica Escorihuela. La otra realidad que genera este dispositivo de Apple permite convertir el entorno del usuario en un gran monitor de un Mac, el ordenador del gigante de Cupertino.

Imagen virtual que ve el usuario. Virginia Carrasco
Imagen - Imagen virtual que ve el usuario.

En el centro una ventana con un documento de Word, a la derecha el chat de trabajo con los compañeros y a la izquierda una ventana de internet. Una versión 3D de un «No mucha gente comprará este dispositivo, pero cientos de miles lo probarán en las tiendas de la marca»monitor, pero que visto desde fuera es como la cabeza de un espectador en un partido de tenis. Si se quiere ver el chat de trabajo colocado a la derecha, es necesario mover la cabeza. Lo mismo si se quiere ver qué hay a la izquierda.

«No mucha gente comprará este dispositivo, pero cientos de miles lo probarán en las tiendas de la marca»

Las Vision Pro son el principio de algo diferente, sí pero aún hay que definir el qué. Hace casi 20 años, Steve Jobs asombró con la presentación del iPhone. «Hoy presentamos tres productos: un iPod, un teléfono y un navegador de internet», avanzaba. «Pero no son tres dispositivos separados. Este es uno y lo llamamos iPhone», explicó.

«No mucha gente comprará este dispositivo, pero cientos de miles lo probarán en las tiendas de la marca», apunta Escorihuela. Aunque no hay datos oficiales, los rumores apuntan a más de 200.000 unidades vendidas y en las redes sociales cada vez más mensajes de devoluciones.

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