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Cinco claves para mantener el azúcar a raya sin esfuerzo

Cinco claves para mantener el azúcar a raya sin esfuerzo

Es importante eliminar al máximo posible el azúcar añadido en edades tempranas y, especialmente, en edades avanzadas

Julio Arrieta

Domingo, 14 de enero 2024

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Aunque a los más golosos les sorprenderá el dato, sobre todo después de los recientes excesos dietéticos navideños, el hecho es que el consumo de azúcar en España no ha parado de descender en la última década, excepción hecha del año de la pandemia cuando a todo el mundo pareció darle por la pastelería casera para sobrellevar el confinamiento. En 2013 se consumieron 199 millones de kilos de este endulzante. Diez años después, según los últimos datos de la plataforma Statista, el consumo apenas superó los 145 millones de kilogramos. A escala mundial, en cambio, la tendencia ha sido justo la contraria: la temporada 2022-2023 se alcanzó un consumo de unos 176 millones de toneladas métricas, un incremento de 2,4 millones con respecto al año anterior.

¿A qué se debe el descenso en España? Según Diana A. Díaz Rizzolo, profesora de Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), hay varias razones. «Por un lado, existe más conciencia poblacional sobre lo perjudicial del azúcar añadido gracias a las políticas nutricionales y las campañas de prevención y divulgación de profesionales que se han hecho». Por otro, «también ha habido una reducción del azúcar en productos procesados para adecuarse a los scores (puntuación) alimentarios y se ha producido una sustitución del azúcar por edulcorantes».

A diferencia del azúcar conocido como 'bueno', el que forma parte de los componentes naturales de los alimentos, el consumo de azúcares añadidos puede provocar muchos problemas de salud: sobrepeso u obesidad, aumento de triglicéridos y problemas de hígado graso, caries dentales, resistencia a la insulina o diabetes tipo 2. «Hay patologías crónicas que tardan años en gestarse». Pensamos que los estilos de vida poco saludables en la juventud «no nos afectan porque nos sentimos bien y las pruebas médicas salen estupendas –advierte Díaz Rizzolo–. La verdad es que las patologías crónicas como las enfermedades neurodegenerativas, las cardiovasculares o el cáncer se van formando poco a poco y son indetectables al principio».

La diabetes tipo 2 es un ejemplo de este proceso. Es una dolencia que se va gestando en silencio a lo largo de los años. Al alargarse los hábitos no saludables sin efectos aparentes, el riesgo de sufrir la enfermedad a edad avanzada es más alto. «Además, con la vejez, aparecen otras condiciones como el enlentecimiento del metabolismo, la pérdida de masa muscular, el deterioro funcional o incluso las medicaciones que se toman, que empeoran todos estos procesos todavía más». Por esta razón es «importante eliminar al máximo posible el azúcar añadido en edades tempranas y, especialmente, en edades avanzadas».

Umbral de dulzor

Estos son cinco pasos que pueden ayudar a mantener el azúcar a raya:

1. Disminuir el umbral del dulzor que tiene cada persona. «Podemos empezar reduciendo progresivamente el azúcar o ayudándonos del uso de edulcorantes acalóricos como proceso intermedio para acabar acostumbrándonos al sabor natural de los alimentos» aconseja Díaz Rizzolo.

2. Dedicar más tiempo a leer las etiquetas de los alimentos al hacer la compra. Hay muchos alimentos a los que se les añade azúcar y el consumidor no lo sabe. «Son productos procesados muy diversos: salsas, aderezos, panes, embutidos, cereales de desayuno o yogures, entre otros muchos», detalla la experta. Para detectarlos es clave leer las etiquetas. «Inicialmente, supondrá mucho tiempo, pero una vez tengamos claro qué alimentos sí y cuáles no, ya iremos a tiro hecho», asegura Díaz Rizzolo, que lamenta que la responsabilidad recaiga en el consumidor porque las políticas sobre marketing en la industria alimentaria son todavía «demasiado laxas».

3. Dar prioridad a los alimentos frescos y procesados lo mínimo. «Cuantos menos alimentos ultraprocesados entren en nuestra dieta, más difícil será que nos la cuelen con nombres de etiquetajes imposibles de descifrar».

4. Predicar con el ejemplo en casa. Muchas conductas alimentarias son por repetición y nuestros pequeños incluirán hábitos que nosotros les inculquemos con nuestros actos.

5. Ser conscientes de que las respuestas cerebrales placenteras al azúcar son momentáneas. «Su consumo no nos hace más felices, sino que activa vías de señalización semejantes a algunas drogas recreativas, por lo que podemos decir que nos hace adictos».

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