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IVÁN MATA
Sí, hay gente a la que el sexo le da asco. Estas son las claves de la erotofobia

Sí, hay gente a la que el sexo le da asco. Estas son las claves de la erotofobia

Puede ser un rechazo a lo más tangible, como un pene o una vagina hasta algo más abstracto. En las consultas de los sexólogos se ven casos con frecuencia

Solange Vázquez

Viernes, 19 de enero 2024

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Sí, hay gente que siente rechazo al sexo o a algunos aspectos relacionados con él. Y, cuando se toca este tema –que a los sexólogos no les pilla de nuevas, porque es uno de los motivos más frecuentes de consulta–, la gente se muestra extrañada, hace muchos aspavientos y hasta suelta chistes («¡si es de lo poco que merece la pena en la vida!», «cuánta gente rarita hay por ahí», «imposible», «lo que faltaba», «pues yo nunca he conocido a nadie con esa tara»). Como muchas otras cosas referentes a esta esfera tan íntima, esto no se airean. No es fácil, claro. Pero es mucho más frecuente de lo que pensamos y está detrás de muchos de esos casos de gente que no tiene relaciones sexuales no porque no tenga oportunidades, sino porque no las busca ni las aprovecha. ¿Por qué? Porque sienten rechazo cuando piensan en 'ejecutar'. «Me da asco», dicen literalmente. Es decir, sufren algún grado de erotofobia.

Lucía Jiménez, una de las sexólogas de cabecera de la firma de bienestar sexual Diversual, nos explica el fenómeno de esta manera: según nuestra actitud hacia la sexualidad podemos colocarnos en un punto situado entre la erotofilia (que nos produzca emociones positivas) y la erotofobia (que nos cause sensaciones desagradables), los dos extremos de este espectro. Hay muy pocos perfiles 'puros', pero sí es verdad que todos estamos más cerca de un polo que del otro. «Un individuo que se encuentre muy cercano al polo de la erotofobia experimentará un gran rechazo, desagrado o miedo ante el sexo», indica.

¿De nacimiento?

La pregunta es... ¿por qué unas personas están tan cerca del extremo 'desagradable'? ¿Hay alguna causa que lo explique? ¿Todos podemos ser erotofóbicos en alguna fase de nuestra vida? «La dimensión erotofilia-erotofobia es un rasgo más o menos estable en la personalidad de un ser humano a lo largo de su vida», asegura. Según detalla, las experiencias vitales (algunas, traumáticas) y la educación recibida son determinantes para 'colocarnos' más cerca o lejos de la erotofobia.

Cómo reconocerles

Parece evidente que, a no ser que interactuemos sexualmente, no podremos saber (con certeza) si alguien tiene erotofobia, pero sí hay rasgos del día a día que los 'delatan'. «Las personas erotofóbicas incluso muestran dificultades a la hora de percibir los matices eróticos en los dobles sentidos del lenguaje. Como si su radar estuviera apagado para cierta información e hipervigilante para otra que viven como nociva», explica. ¿Y las erotofílicas? «Suelen ser más abiertas a la experiencia, otro rasgo de personalidad que explica la predisposición a embarcarse en situaciones desconocidas», dice Jiménez.

¿Qué les da asco?

Cualquier cosa que un individuo relacione con la sexualidad. Desde lo más 'tangible', como el rechazo a un pene, una vagina, al semen (propio o ajeno) o a cualquier cosa que tenga que ver con una relación sexual, hasta algo más 'abstracto': «Sentir rechazo ante la sexualidad de otras personas, por ejemplo».

¿Cómo se manifiesta?

«En un caso muy extremo, habrá quien sienta un profundo asco ante la sola posibilidad de practicar una penetración, y esos pensamientos le llevarán a ejecutar rituales de limpieza como ducharse muchas veces para 'eliminarlo de su cabeza'. Otras personas podrían sentir una excesiva culpa cuando sientan deseo por otro individuo y, por lo tanto, evitar continuamente cualquier interacción. La aversión se puede sentir hacia prácticas, partes del cuerpo, personas, escenas de ficción en cine, literatura… El estímulo sexual puede estar en muchos lugares... y también el motivo de rechazo», concluye Jiménez.

Oído en consulta

  • «Es un corte estar en pelotas» Apunta Mónica Chang, experta en bienestar sexual de Tenga, que «una mala imagen corporal que provoca un sentimiento de vergüenza durante los encuentros sexuales» es una de las principales causas de erotofobia.

  • «Me agobia la idea de f...» «Los pensamientos intrusivos también pueden impedir la excitación y el deseo sexual y contribuir a los sentimientos de ansiedad en al sexo». Sobre todo, el temor a no dar la talla, a no hacerlo bien... crean inseguridad, evitamiento y, finalmente, aversión.

  • «Los penes me dan asco» Centrar la aversión en una parte del cuerpo es algo típico de la erotofobia. Y los genitales son la más frecuente, especialmente los masculinos. Las mujeres son más erotófobas que los hombres.

  • «El olor me echa para atrás» El olor es un estímulo más (y una consecuencia de la intimidad) y es una causa habitual de rechazo al sexo.

  • «Me parece sucio. Me ducho para 'quitármelo'» Algunos erotófobos sienten que deben 'limpiarse' a fondo tras el sexo, que ven como algo repugnante.

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