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HIGINIA GARAY
El multiorgasmo en los hombres: verdades y mentiras de los clímax en cadena

El multiorgasmo en los hombres: verdades y mentiras de los clímax en cadena

Es un fenómeno mucho más frecuente en mujeres, pero también se da en los varones. ¿Cuál es el secreto?

Solange Vázquez

Sábado, 25 de noviembre 2023, 00:02

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El orgasmo es «uno de los procesos biológicos más complicados que conocemos». Lo dicen algunos de los especialistas más reputados, como Carlos Beyer, Barry R. Komisaruk, Beverly Whippe y Sarah Nasserzadeh. Y, si uno solo ya es complicado..., ¡qué decir de los multiorgasmos! Pues que se multiplican las complicaciones. Y, sobre todo, los falsos mitos, en los que a veces encuadramos algunas verdades. Tres expertos desbrozan este panorama para aclarar las dudas sobre este fenómeno.

  1. ¿Mucha leyenda urbana?

Sí, la gente exagera mucho (a veces 'notifica' multiorgasmos que no eran tal) e incluso también inventa mucho (la presión por ser una máquina sexual está muy arraigada en la sociedad). Con este panorama, muchas personas creen que lo del multiorgasmo es más una leyenda urbana que una realidad. Y no, se trata de «una posibilidad natural», indica Lucía Jiménez, sexóloga de la firma de bienestar sexual Diversual.

  1. 'Multi', secuencial... distintos

«Los orgasmos secuenciales son uno tras otro con un intervalo de 2 a 10 minutos aproximadamente entre ellos. Por otro lado, los múltiples son orgasmos que se experimentan sucesivamente, normalmente con pocos segundos o minutos de diferencia», apunta Mónica Chang, experta de de Iroha. Es decir, lo que los diferencia es el periodo de descanso entre orgasmo y orgasmo «y si la excitación baja para luego recuperarse o se mantiene», avanza Jiménez.

  1. ¿Hombres multiorgásmicos?

Andrés Suro, sexólogo de la firma de bienestar masculino MYHIXEL, es tajante: «Ni todas las mujeres son capaces de llegar al multiorgasmo, ni todos los hombres son incapaces de conseguirlo. La clave está en separar orgasmo de eyaculación: cuando un hombre eyacula, comienza una fase conocida como periodo refractario, en la que se recupera del desgaste que supone una eyaculación». Y hasta que no pasa este periodo posteyaculación –que puede durar desde unos minutos a varios días– es prácticamente imposible tener otro orgasmo. Pero, si el hombre ha tenido un orgasmo –que dura una media de 10 a 30 segundos– sin eyacular, sí es posible que encadene uno con otro y logre un multiorgasmo.

Los expertos coinciden en afirmar que este fenómeno es muchísimo más frecuente en mujeres, que no dependen de eyaculaciones ni de periodos refractarios. Los hombres, para colmo, tienen en algunos casos un obstáculo más: en ocasiones, tras el orgasmo, experimentan disforia postcoital, un estado psicológico negativo de tristeza o irritación que está relacionado con un pico en la segregación de la prolactina (cuyos niveles son más altos entre los varones). Por lo que, en esas situaciones, la posibilidad de otro orgasmo sería casi nula.

Y, aunque nos parezca mentira, hombres y mujeres no somos tan distintos en nuestros orgasmos: en ambos casos el promedio consta de unas 6-15 contracciones de alta intensidad durante unos 20-30 segundos.Y, más allá del cronómetro, las sensaciones son similares.

  1. Multiorgásmico se nace

Un mito muy extendido que los tres expertos quieren desmentir: con capacidad para el multiorgasmo se nace. Esto es falso. «La conducta sexual es aprendida. Se puede enseñar al cuerpo a vivir orgasmos. De hecho, al principio, a la mayoría de las mujeres les cuesta identificarlos porque no se corresponden a esa imagen hollywoodiense de clímax ruidoso. Conforme la experiencia se repite, la capacidad para detectar cuándo están a punto de darse y la amplitud de la vivencia aumentan. Lo mismo pasa con el multiorgasmo: mediante autoconocimiento, masturbación (vaginal, clitorial, anal, de zonas erógenas, con juguetes como los succionadores de clítoris, etc.) y técnicas como el 'edging' (estimular hasta sentir que se avecina un orgasmo y parar, para luego reanudar y multiplicar así la excitación) se puede favorecer el multiorgasmo», asegura Jiménez.

  1. No tan placenteros

En el imaginario popular el multiorgasmo es casi un superpoder, una explosión de placer. Bien, los expertos quieren desmentir este extremo. «Muchas personas comentan que viven los orgasmos múltiples como una sensación un poco más leve y menos intensa que los monoorgasmos», destaca Andrés Suro. «Las personas que experimentan multiorgasmos no tienen una sexualidad mejor o más rica. No es así necesariamente: la intensidad o la calidad de cada uno de los orgasmos puede ser completamente distinta. No caigamos en el mito de que, a cada orgasmo, el placer crece más y más hasta terminar en algún estado cercano al nirvana», confirma la sexóloga Lucía Jiménez. Cada orgasmo de la 'serie' puede ser distinto, tal vez el primero sea más tímido y el siguiente más profundo, o quizás tras el primero los demás se sientan como pequeñas descargas. «El orgasmo, múltiple o no, es un fenómeno subjetivo: habrá quien lo viva más desde un aspecto físico, de contracciones y jadeos, y otros como una experiencia emocional», recalca Jiménez.

  1. ¿Cuántos seguidos?

«No existe un número medio o máximo de orgasmos que se pueden tener. En el estudio 'Development of a woman's múltiple orgasm pattern; a research case report' (1982) se enseña a una mujer de 36 años con limitada experiencia sexual a entrenar sus orgasmos. Las sesiones se repartieron en un espacio de tiempo de 5 meses y, de la tercera sesión, en la que ya experimentaba tres orgasmos en siete minutos, pasó a tener siete orgasmos en dieciséis minutos en la penúltima sesión. El potencial es grande, pero ello no nos debería llevar a un estado de frustración si eso no nos está pasando», apunta Jiménez.

Tal y como añade Andrés Suro, si lo que buscamos es una cifra récord, un estudio en California reportó que una mujer llegó a tener hasta 134 orgasmos en una hora. «No sé si esto es cierto o no, porque no he encontrado respaldo que valide esta información. Sin embargo, lo que sí quiero destacar es que la cantidad de orgasmos no es necesariamente un buen indicador de la calidad de la experiencia sexual».

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