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Piel irritada, picor y ojos rojos cada vez que vas a la piscina. ¿Y si eres 'alérgico' al cloro?

Piel irritada, picor y ojos rojos cada vez que vas a la piscina. ¿Y si eres 'alérgico' al cloro?

Crema hidratante, junto a una ducha antes y después del baño, calman los síntomas

Martes, 14 de noviembre 2023, 00:10

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Cada vez que Jon salía de la piscina después de su clase semanal de natación, esa noche le picaba todo el cuerpo y se le inflamaban hasta los párpados. Sus padres llegaron a pensar en desapuntarle porque había veces que tenía la piel «realmente mal, sobre todo en la zona de las axilas, detrás de las rodillas, en los codos y en el interior de la nariz», recuerdan. Paradójicamente, ahora es monitor de natación en un club deportivo y no le ha quedado más remedio que poner en práctica una serie de 'trucos' para poder sobrellevar todos estos síntomas de la mejor manera posible sin tener que renunciar a uno de sus deportes favoritos.

Lo que le ocurre a Jon es que el cloro que se usa para desinfectar el agua de la piscina desencadena en su cuerpo –y en el de otra mucha gente, sobre todo niños– una especie de reacción alérgica que se traduce en picores, sequedad, enrojecimiento de los ojos e incluso inflamación de las vías respiratorias cuando pasa demasiado tiempo dentro del agua. Es lo que popularmente se conoce como 'alergia al cloro' aunque, en realidad, tal alergia no existe. «El cloro no es un alérgeno, sino que se trata de un irritante. Es decir, las personas no son alérgicas al cloro. Lo que son es más o menos sensibles a la irritación que pueda causar este compuesto al entrar en contacto con nuestro cuerpo», precisan en la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

Al margen de la sensibilidad de cada persona, existen otra serie de factores que pueden incrementar la intensidad de los síntomas. «Desde la cantidad de cloro que se echa en el agua para eliminar los agentes patógenos que viven en ella hasta el tiempo que se está en contacto con el compuesto, por eso se recomienda evitar los baños prolongados y ducharse tanto antes como después de salir de la piscina. El riesgo de sufrir irritaciones en la piel y en las vías respiratorias también aumenta en el caso de niños asmáticos o con rinitis alérgica», coinciden los especialistas.

Eccema y conjuntivitis

La principal reacción suele ser el eccema (detrás de las rodillas, delante del codo, ingles, axilas, pliegues del cuello y los párpados y en el caso de las mujeres también debajo del pecho) y el tratamiento suele ser tópico (cremas hidratantes para restaurar la piel) y por vía oral (antihistamínicos para el picor), mientras que en caso de sufrir problemas respiratorios es conveniente consultar con un especialista. En cuanto a la conjuntivitis, los expertos aconsejan usar gafas de natación y hacer lavados con suero fisiológico después de cada baño.

Además de la 'intolerancia' al cloro, también existe el llamado 'prurito del nadador', que es una reacción alérgica a los microparásitos presentes en lagos y estanques, pero mucho menos frecuente. «Si a una persona le pica la piel después de nadar, lo más normal es que se deba a una dermatitis irritativa. Para rebajar el picor al máximo, lo más recomendable es acudir a piscinas de sal, realizar duchas cortas con jabones suaves y usar cremas hidratantes de barrera especiales para la natación. Se aplican antes de entrar al agua y crean una película protectora sobre nuestra piel que evita su irritación», explica la dermatóloga Ana Molina.

Consejos para evitar este tipo de reacciones 'alérgicas'

  • Ducharse antes y después del baño: así «la piel entra lo más limpia posible al agua de la piscina y también se retiran los restos de cloro y otros agentes al salir», indican en la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

  • Aplicar cremas emolientes e hidratantes: coinciden los especialistas en que «una piel bien hidratada fortalece la barrera cutánea frente a agentes externos irritantes como el cloro. Este tipo de cremas resultan muy eficaces antes y después del baño».

  • Evitar los baños prolongados: aunque resulta complicado con los niños, «si los críos tienen problemas de alergia respiratoria o asma, dermatitis atópica o conjuntivitis, es mejor que los baños sean cortos y breves para reducir su exposición al cloro», insisten en la SEICAP.

  • Usar gafas de natación y hacer lavados de suero al salir: cuidar los ojos sensibles es fundamental, por lo que resulta muy útil llevar gafas de natación y evitar rascarse los ojos al salir de la piscina. «En caso de picor o enrojecimiento, se aconseja hacer lavados con suero fisiológico».

  • Elegir, en la medida de lo posible, otro tipo de piscinas: cada vez son más las piscinas que no usan cloro para desinfectar el agua, sino que recurren a otros métodos como rayos ultravioletas, ozono o sal. Las de agua salada son otra alternativa.

  • Evitar los detergentes con cloro: Es importante leer bien las etiquetas para asegurarnos que no llevan.

  • Llevar la medicación de rescate: las personas con asma o alergia respiratoria o las que padecen dermatitis atópica «deben llevar consigo la medicación de rescate para poder contrarrestar cualquier reacción alérgica».

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