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¿Acabarán las nuevas gafas de Apple con la televisión?

¿Acabarán las nuevas gafas de Apple con la televisión?

El hábito de ver la tele en compañía y el precio, los obstáculos que señalan los expertos

Lunes, 26 de junio 2023, 00:02

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La televisión tradicional está de capa caída. Los datos de consumo televisivo en España del año pasado revelaron que la vimos menos que nunca. Tres horas y diez minutos -190 minutos- al día pasamos frente a la pantalla, lejos de las cuatro horas largas -246 minutos- que se registraron en 2012. En otras palabras, una hora menos diaria en una década. Esto no significa que hayamos prescindido de las pantallas. Más bien que las empleamos en lo que se llama 'consumo híbrido'. Películas y series de plataformas online, videojuegos y navegación por Internet son algunos de esos otros usos. Pero ¿y si ahora pudieran desaparecer de nuestros salones?

Apple lanzó hace unas semanas su último gadget, las Vision Pro, unas gafas que recuerdan a las que se emplean para esquiar o bucear. «Son una mezcla de la realidad aumentada y la realidad virtual en el mismo 'gadget'», explica Enrique Dans, profesor de Innovación y Tecnología en IE Business School. Según el vídeo de presentación y el testimonio de los pocos que han podido probarlas, se navega solo con mover los ojos, se selecciona una carpeta o una aplicación con un gesto de los dedos, puede sacar fotos y grabar vídeos, atiende videollamadas, partidas de videojuegos… A todo ello se suma que permite ver películas en una pantalla virtual flotante que se puede hacer tan grande como se quiera, con el fondo real de donde se esté utilizando o uno elegido por el usuario. Hay quien dice que ver un partido de fútbol o baloncesto será una experiencia totalmente nueva, mucho más inmersiva.

Un hábito muy arraigado

Pese a todo, los expertos no creen que sustituya a la televisión. «Es muy difícil cargarse un hábito tan asentado», destaca el propio Dans, que diferencia dos grandes áreas de uso del aparato. «Por un lado, el trabajo, navegar, consultar datos, leer la prensa... Es muy cómodo, se puede hacer todo eso tumbado. El otro es el entretenimiento. Tiene la ventaja de que puedes hacer la pantalla tan grande como quieras y te la puedes llevar contigo», explica. Pero tiene varios inconvenientes además del de nuestras costumbres. El primero es el precio, 3.500 dólares . Al cambio e incluyendo los impuestos, se calcula que podría llegar a los 4.000 euros. No es de extrañar que en las redes circule la broma de que tienen forma de riñón porque es lo que cuesta hacerse con unas. Otro problema es son un dispositivo personalizado, casi a la medida de cada uno, lo que hace que no sea fácil de compartir. «Pensar en una familia con unas gafas para cada uno es difícil», subraya el experto, que ve «más en riesgo al cine que a la televisión».

Cristóbal Fernández Muñoz, profesor de la Universidad Complutense y director del Máster en Metaverso, Realidad Virtual y Aumentada, subraya también el aspecto social como barrera de defensa de la tele. «No hay que olvidar que la experiencia de compartir una película con amigos o con la familia es también muy importante y a eso no vamos a renunciar, como no lo hicimos cuando aparecieron otros dispositivos sobre los que se especuló si serían una amenaza para la tecnología preexistente o la vida social», argumenta. En su caso, considera que serán complementarios. «Ni la televisión acabó con el cine ni lo veremos ahora tampoco, pero sí que abre la puerta a un uso muy interesante que va a rivalizar con estos dispositivos. Permite ver contenido en cualquier sitio con una experiencia de cine a toda resolución, por ejemplo, en un avión. Creo que va a ser un dispositivo complementario», destaca.

El precedente de Facebook

No es la primera vez que sale al mercado un producto de este tipo. Meta -antes Facebook- sacó su propia versión hace un par de años. El propio Mark Zuckerberg, fundador de la conocida red social, ha dicho que el producto de Apple «no tiene ningún tipo de solución mágica que nuestros equipos no hayan explorado ya». Y ha atacado donde más duele, en el precio. «Cuestan siete veces más que las nuestras», ha subrayado.

Antes lo había hecho HTC. Pero ninguno de ellos había despertado tantas expectativas. «Creo que estamos ante una tercera revolución de internet tras la creación en 1989 de la World Wide Web y la aparición de la Web 2.0 a mediados de los 2000», insiste el profesor de la Complutense. «Los productos anteriores eran como ladrillos», dice Dans. A España llegarán, como pronto, a finales de 2024.

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