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Adiós a las pantallas este verano: por qué es bueno que tus hijos se aburran en vacaciones

Adiós a las pantallas este verano: por qué es bueno que tus hijos se aburran en vacaciones

Los expertos alertan de que la tecnología está minando la creatividad e imaginación de las nuevas generaciones

J. Castillo

Viernes, 5 de julio 2024, 00:05

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Según el informe ''Nacer en la era digital: La generación de la IA' elaborado por Qustodio (plataforma sobre seguridad online y bienestar digital para familias), los menores españoles pasan una media de cuatro horas diarias pendientes de la pantalla de su teléfono móvil.

La situación se agrava durante el periodo vacacional: aunque los más jóvenes tienden a pasar más tiempo fuera de casa (en la piscina, la playa o con amigos), también abundan las horas del día en que se encuentran sin saber qué hacer. Esto les lleva irrefrenablemente a tirar de pantallas, ya sea la del televisor, el ordenador o el propio smartphone, lo que según los expertos está mermando la creatividad de las nuevas generaciones.

A esto último apunta un estudio publicado en el 'Creativity Research Journal', donde se explica que ver vídeos o jugar a videojuegos como opción predominante de ocio limita las oportunidades de los menores para jugar libremente y explorar mundos a través de su imaginación. Algo que según Emily Lawrenson, Communications Manager de Qustodio, solo se consigue mediante el aburrimiento: «El aburrimiento forma parte del día a día, no siempre vamos a poder estar entretenidos todo el tiempo. Es verdad que aplicaciones como YouTube o TikTok proporcionan contenido infinito donde los menores pueden estar muchas horas sumergidos, pero los padres deben enseñarles a aburrirse y que encuentren otras formas de pasar el tiempo. Hay que evitar que la solución al aburrimiento sea, por definición, plantarse delante de una pantalla».

Lawrenson insiste en que «no hay que tener miedo de que nuestros hijos se aburran» porque, de hecho, esta emoción puede reportarles importantes beneficios. Primeramente y como ya se ha apuntado, numerosos estudios demuestran que el aburrimiento potencia la imaginación: «Obliga a la mente de los niños a pensar con libertad, generar nuevas ideas o recorrer mundos fantásticos. Aunque puede ser frustrante para ellos, ya que requiere de esfuerzo, descubrir por sí mismos cómo entretenerse les acabará resultando gratificante».

El aburrimiento también les ayuda a conocerse mejor, explica la experta: «Cuando se está aburrido se tiende a reflexionar más sobre uno mismo. La tranquilidad que puede transmitir no estar haciendo nada ayuda a ver las cosas con mayor distancia, a pensar con mayor frialdad y a reflexionar sobre lo que ocurre a tu alrededor y cómo se siente uno al respecto».

Finalmente, un artículo de la revista estadounidense Scientific American explica que no estar haciendo algo reserva la concentración del cerebro, por lo que, cuando se tiene que poner la atención en otra cosa, la cabeza está más descansada y receptiva para poder llevar a cabo cualquier actividad.

Señales de que tu hijo necesita 'desconectarse'

Lo anterior no supone, en caso alguno, que el uso de dispositivos por parte de niños y adolescentes sea negativo per se. Lawrenson destaca beneficios como el mero «entretenimiento, descubrir cosas, estar en contacto con familiares que viven a miles de kilómetros… [...] Las pantallas les abren las puertas a un mundo que forma parte de su día a día y les pueden ayudar a aprender, ya que existen numerosas herramientas y aplicaciones educativas diseñadas para mejorar su rendimiento y adaptarse a su nivel».

La clave radica entonces en la moderación, matiza la Communications Manager de Qustodio: «Negar el acceso a la tecnología no resulta positivo porque está plenamente integrada en nuestras vidas. Hay que enseñarles a que la disfruten y la utilicen con precaución».

Entonces, ¿qué señales nos advierten de que deberíamos someter al niño a una desconexión digital? «Sobre todo, si se nota dependencia -explica la experta-. Los menores tienen que saber que todo su entretenimiento no puede girar en torno a las pantallas, pues un exceso de uso puede derivar en adicción y tener consecuencias importantes en su conducta, desarrollo o en su descanso. Además, un uso desmedido también les expone a peligros como el ciberacoso, ya que a según qué edades los niños pueden no ser conscientes de la información que comparten o a quién tienen detrás de la pantalla. Es importante que las familias presten atención al uso que hacen sus hijos de la tecnología para poder transmitirles una educación digital adecuada».

A dicho propósito, la mayoría de dispositivos móviles incluyen opciones de control parental en su menú de ajustes. De hecho, redes sociales como Instagram permiten limitar el tiempo que los menores pasan en la aplicación, lo que no exime a los padres de mantener un diálogo constante y fluido con sus retoños, sentencia Lawrenson: «Es importante que hablen con sus hijos abiertamente ante cualquier problema y que sean ejemplo de aquello que quieren transmitirles». Y es que de nada sirve regañarles por pasarse el día haciendo 'scroll' en el móvil si nosotros venimos haciendo lo mismo desde que tienen memoria.

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