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Expo2020 de Dubái por la noche. José A. González
La COP28 empieza a trasnochar para lograr un acuerdo en tiempo y forma

La COP28 empieza a trasnochar para lograr un acuerdo en tiempo y forma

Este martes acaba el plazo que dio el presidente de la cumbre, Al-Yáber, la semana pasada, pero no hay borrador del texto final ni consenso en las claves

José A. González

Enviado especial a Dubái

Domingo, 10 de diciembre 2023, 20:04

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A las 17:30 horas, el sol empieza a esconderse entre los pabellones de la Expo2020 de Dubái. Con la oscuridad instalada en el cielo, muchos visitantes enfilan la salida en dirección al metro pero las luces de algunas salas aún no se apagan. En las banderolas, hoy sopla un poco el viento, ondea un mensaje que a estas alturas toma presencia: «Es tiempo de actuar».

Este domingo, el ambiente era distinto, quizá porque hoy el nivel de contaminación de micropartículas de 2.5 micrómetros es diez veces superior al permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o porque la COP28 llega a su fecha límite. Incluso, hasta suena distinto.

Los tambores de los pueblos indígenas, los gritos y el bullicio entre pabellones deja paso a conversaciones trajeadas en salas de reuniones pequeñas con acceso restringido a grandes cargos. Apenas quedan 24 horas para llegar al fin, la hora límite la puso el pasado viernes el presidente de la cumbre climática, Sultán Al-Yáber. «Me gustaría hacer la clausura el día 12 antes de las once de la mañana (hora local, tres menos en España)», apuntó.

Con mucha luz y pocos taquígrafos, ni tampoco observadores se producen encuentros bilaterales en la zona restringida de los pabellones. A primera hora de la mañana, John Kerry, Enviado presidencial especial de los Estados Unidos para el Clima, subió a la segunda planta del centro de operaciones de España y la Comisión Europea para verse con Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y con Wopke Hoekstra, comisario de Acción Climática.

No es el único encuentro al más alto nivel o, al menos, entre delegaciones. En el edificio de Arabia Saudí ha llegado un séquito de emisarios emiratíes. Un rápido vistazo del personal de la entrada a la acreditación, como el que echa un vistazo al móvil del vecino en el autobús, rosa -es acreditado como parte-, para dentro.

Allí, estos visitantes han entendido a la perfección la postura de sus vecinos saudíes. El mensaje es claro: capturar el CO2. Varios observadores presentes en las negociaciones han denunciado la postura del principal exportador de petróleo del planeta. «Está ralentizando las negociaciones», señalan fuentes ecologistas a este periódico. «El acuerdo de París habla de emisiones, no de combustibles. Estamos aquí para lo primero», defiende en cada intervención el ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman,

'Majlis' a la tarde

A escasos metros del lugar donde se toman las decisiones un grupo de observadores toma café en una de las pocas sombras existentes en el recinto dubaití, lo hacen mientras repasan algunas notas en los móviles. «No hay nada sobre un nuevo borrador, ni propuesta para adaptación», comentan en inglés. Minutos antes, el Sultán Al-Yáber, con la prensa de medio planeta atento a sus palabras, lanzó un duro aviso a sus 'colegas': «Vengan con cosas», señaló.

Como si de un profesor de colegio fuera, Al-Yáber pidió a los líderes mundiales que llegaran con el trabajo hecho al 'majlis', un término árabe que describe varios tipos de reuniones especiales entre grupos de interés común. «Quiero que nos digamos todo a la cara y se vean las posturas», apuntó ante los medios el líder emiratí. «El reloj está sonando», añadió.

Dos horas más tarde, el círculo con casi 200 personas dejó clara la dificultad de llegar, en estos momentos, a un acuerdo. «Esto va de emisiones, no combustibles», repitió nuevamente el emisario saudí. «Ha sido una conversación muy abierta, ha habido pronunciamientos muy claros y contundentes», afirmó la vicepresidenta Ribera al término del majlis.

Sin embargo, la desaparición de los combustibles fósiles no es el «único elefante en el lugar», como los calificó el representante de Francia en esta asamblea. Los países en desarrollo están enfadados porque sus peticiones de ayuda para adaptarse a los efectos de la crisis climática no han sido respondidos por los países ricos en las conversaciones. «No descuidaremos ningún tema, no descuidaremos, socavaremos ni subestimaremos ninguna de las opiniones o circunstancias nacionales de ninguna región o país», señaló Al-Yáber.

La temperatura en el exterior ha caído, la noche es cerrada ya en Dubái pero las luces siguen encendidas en el recinto ferial. «¿Borrador del Balance Mundial? Quizá el lunes. Adiós», alumbra la pantalla un wasap.

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