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Continúa la limpieza de pellets en los arenales gallegos. EP
Los pélets, una bolita más en las montañas de plástico de las costas españolas

Los pélets, una bolita más en las montañas de plástico de las costas españolas

ODS 14 | Vida submarina ·

Bolsas de plástico, pajitas, tapones, colillas, redes de pesca son los residuos más presentes en las playas nacionales

Domingo, 14 de enero 2024, 00:14

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Desde redes de hasta bolsas de patatas, así hasta completar 31.811 trozos, fragmentos y objetos en los arenales de las costas españolas. Este es el inventario del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España en las cuatro campañas de limpieza de las playas el pasado 2022, las cifras de 2023 aún no están disponibles.

«La crisis de los pélets es la punta del iceberg del problema de los plásticos en los mares y los océanos», denuncia Manoel Santos, coordinador de Greenpeace en Galicia. La pérdida de los contenedores del Toconao «ha servido para llamar la atención sobre el problema de los plásticos en la naturaleza», advierte Sara Güemes, coordinadora del Proyecto Libera. Hasta la fecha, tan sólo el 9% de este material que se ha producido y se ha consumido hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado. El resto acaba en vertederos, en ríos, en montañas… y hasta en el Ártico.

En los últimos años se han encontrado microplásticos en la cima del Everest, en los polos y en las profundidades del mar. «El 80% de los plásticos que se vierten al mar provienen de tierra», denuncia la Oceana, organización que trabaja por la preservación de los ecosistemas marinos. «Cada minuto lanzamos un camión de basura al mar», advierte Santos. «Y el mar lo devuelve todo», añade.

España transfiere al mar unas 120 toneladas de estos residuos por día que contaminan los más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina. «El Mediterráneo acumula el 7% de los plásticos globales», apostilla Güemes. Cada año, el equipo de Libera junto con miles de voluntarios salen a las playas y ríos a recoger lo que llaman, y ya se ha convertido en un concepto nacional, «basuraleza». «Hemos recogido toallitas, tapones, bolsas…» y así hasta 3,6 toneladas de residuos abandonados en las costas.

El inventario del Ministerio de Transición Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico recoge desde fragmentos casi imperceptibles para el ojo humano hasta materiales de construcción sin olvidar pajitas, bolsas de plástico o envases de comida.

En España, los plásticos han sido el 72,2% de las basuras marinas verificadas en los muestreos de las playas del programa de seguimiento entre los años 2013 y 2020. El último ejercicio con datos cerrados alcanzó el 80%, aunque «en algunas zonas europeas los plásticos llegan a ser el 90% de los desechos marinos», destaca el departamento liderado por Teresa Ribera.

La mayoría de veces son transportados de tierra firme al litoral o al medio marino a través del sistema de alcantarillado, arrastrados por tormentas o empujados por el viento. «Esto significa que los plásticos que se generan en entornos urbanos, aunque estén alejados de la costa, pueden acabar en el fondo del océano», explica Oceana.

«El incidente del Toconao ha puesto el foco en la cuestión de los pallets, pero si vas a cualquier playa de nuestras costas y en medio hora recoges más microplásticos o plásticos que de estas bolitas aquí ahora», señala el coordinador de Greenpeace en Galicia.

La agricultura, los aparejos de pesca, el turismo o las aguas residuales son las principales fuentes emisoras de estos contaminantes. Origen que varía desde la pesca, la que más plásticos produce en la costa atlántica y cantábrica, hasta el turismo y el comercio en la vertiente mediterránea y canaria, según el Miteco.

Tratado internacional

En las últimas horas, Cádiz, País Vasco, las Islas Canarias han descubierto pélets sobre sus arenales que, hasta ahora, habían pasado desapercibidos. «Según la Comisión Europea se pierden entre 160.000 y 180.000 toneladas de estas bolitas al año», destaca Santos. «No se trata de demonizar el plástico, sino saber gestionarlo como residuo porque no hemos sabido hacerlo hasta ahora», recuerda Güemes.

En 1950, la producción mundial de plástico no alcanzaba los dos millones de toneladas. Treinta años después alcanzó los 75 millones de toneladas y ahora supera con creces los 450 millones anuales en las que la mayoría son plástico primario.

Para finales de este año, Naciones Unidas espera que se convierta en el París de 2015 que logró el famoso acuerdo de la COP21 para frenar el cambio climático. La ONU busca cerrar un tratado mundial que reduzca la dependencia mundial de estos productos. «Necesitamos un tratado internacional que detenga la producción y uso descontrolado de plástico, porque si no lo detienen sería un fracaso», advierte Santos.

La catástrofe de 2018 en Cataluña

El impacto medioambiental de los vertidos de estos pellets no es tan importante como el de las mareas negras, pero muy a menudo pasan desapercibidos. El hundimiento del X-Press Pearl frente a las costas de Sri Lanka en 2021 dejó en el agua 1.680 toneladas de plástico o unos 70.000 millones de pellets. En Cataluña, los alrededores de Tarragona y, en particular, la playa de La Pineda, en 2018, quedaron cubiertas por cerca de 90 millones de unidades de pélets según la ONG Good Karma Projects, que desarrolla proyectos de educación y concienciación medioambiental en la sociedad.

¿El origen? El polígono petroquímico de Tarragona que alberga industrias que producen estos microplásticos y otras que los utilizan como materia prima. En cualquier caso, el desastre movilizó a activistas y científicos y provocó la reacción de la industria.

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