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Samuel, Cheto y su mujer con la camiseta de Sergio Ramos Álex López

Un respeto a la vida: el salmantino que lucha contra un tumor inoperable con el baloncesto como motor

Samu fue diagnosticado de un tumor inoperable con 37 años y una hija a punto de nacer

Jueves, 13 de junio 2024, 20:30

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Su casa está llena de sonrisas. Entramos en un hogar blanco, coloreado por juguetes infantiles y fotografías que adornan las paredes. En todas hay sonrisas. Un hombre y una mujer posan en diferentes lados del mundo, con distintos actores secundarios a su alrededor. Desde la entrada al pasillo, pasando por el salón, donde en las fotografías aparece una pequeña nueva protagonista, Olivia. Aparece en el día de su nacimiento, también en los viajes más recientes y en su segundo cumpleaños. Nunca se borra la sonrisa de nadie, aunque el cuerpo de Samu, de Cheto ha cambiado por un tumor cerebral.

Samu es como lo llama su mujer, esa que no deja de sonreir y que a pesar de que sus lágrimas caigan por las mejillas, muestra su mejor versión a una vida que le ha dado lo mejor y lo peor en el mismo instante: ver nacer a su hija y perder al marido que conocía. Pero no se rinde. Cheto es como lo llama el mundo del baloncesto, ese que muestra su mejor esencia este 16 de junio con la II jornada solidaria para recaudar fondos a beneficio de ASTUCE, la Asociación de Tumores Cerebrales de España.

Desde el sofá, Cheto no se emociona al hablar de su enfermedad, tampoco cuando ve el regalo que le ha traído su amigo Andrés, una camiseta de Sergio Ramos firmada y dedicada: sus ojos hablan por sí solos cuando habla de las dos jornadas organizadas por sus 'amigos del basket'. «No hay palabras para agradecer todo lo que han hecho». Y no puede seguir.

«Siempre hay cosas bonitas en cualquier rincón, solo hay que buscarlas»

Dodie

«La primera edición fue un éxito; a nivel de ayuda económica, que nos hacía falta, pero también a nivel emocional... recibir el amor y cariño de tanta gente unido por el baloncesto... fue un momento muy bonito para seguir adelante. La vida que tenemos es muy complicada, pero todavía seguimos aquí luchando y a ver este año cómo la liamos», continúa Dodie, su mujer.

Llora. «Me caen las lágrimas porque tuve alegría, ese día lo pasé muy bien. Son lágrimas de emoción, de felicidad no de tristeza. Es mucha carga emocional, el recibir tanto apoyo de tanta gente. No vamos a perder la sonrisa, porque siempre se pueden encontrar cosas bonitas en situaciones malísimas. Los amigos del baloncesto han ayudado en todo momento. En cositas del día a día, pero también con este evento».

Samuel, Cheto y su mujer con la camiseta de Sergio Ramos Álex López

«Damos visibilidad y mostramos el día a día de una persona enferma», recalca Dodie, pero... es interrumpida por su marido: «¡Y para disfrutar un poco! Hay concursos, paella, charanga...»

Él recuerda sus años desde el colegio hasta el Diputación de la mano del baloncesto, ahora vive el verdadero significado de su deporte: el equipo.

Un tumor inoperable

El pasado marzo de 2022, Samuel recibió la peor de las noticias. Tenía un tumor cerebral, un glioma difuso de la línea media situado en el tálamo sin opción de operación. Le dieron una fecha, pero él ha logrado prolongarla siguiendo distintos tratamientos. «Ya hemos usado casi todas las opciones que existen para esta enfermedad», explica su mujer. «No hay tantos tratamientos porque no hay tantos afectados, pasa muy poco».

Ahora mismo recibe un tratamiento en Salamanca que consigue que el tumor no crezca, que esté estable, pero «la lista se acaba por si esto deja de funcionar en algún momento».

Anteriormente, Samu recibió un tratamiento en París de uso compasivo con ONC201 en el Hospital Gustave Roussy durante varios meses, capaz de mantener el tumor estable, hasta que volvió a crecer otra vez. También crecía su pequeña, quien ahora «ayuda mucho en casa». «Me trae los calcetines de Samu, sus zapatillas», ríe Dodie. A su izquierda tiene una foto después de dar a luz con el bebé en sus brazos y su cara apenas ha cambiado.

«Siempre hay cosas bonitas en cualquier rincón, solo hay que buscarlas», finaliza.

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