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Francia se mete en cuartos entre bostezos
Octavos de final

Francia se mete en cuartos entre bostezos

Otro cicatero partido de Deschamps lo decide un gol en propia puerta de Vertonghen en el minuto 85

Rubén Cañizares

Enviado especial

Lunes, 1 de julio 2024, 21:49

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Francia está en cuartos de final, casi sin querer, tras vencer a Bélgica en un partido cicatero que decidió un gol a falta de cinco minutos del final. Lo marcó Vertonghen en propia puerta tras disparo de Kolo Muani, el único cambio de Deschamps, que volvió a deleitar a su gente con un encuentro indigno del talento que tiene Francia.

Por nombre, era uno de los mejores partidos de octavos, pero Francia, como Inglaterra, juega a un deporte distinto al de España. Hay etapas llanas del Tour de 200 kilómetros y sin escapados más interesantes que ver 90 minutos de un equipo entrenado por Deschamps. Baguette sin sal. E integral.

De Bélgica también se podía esperar algo más, pero su mejor época ya pasó y, consecuentemente, el nivel de exigencia. Es cierto que, a diferencia de Didier, a Domenico Tedesco no se le puede acusar de defensivo. Sobre el campo puso lo mejor que tenía, bajando a De Bruyne al doble pivote y metiendo a Openda junto a Lukaku arriba, y a Carrasco y Doku por ambas bandas. Se imaginó un partido de PlayStation, pero el mando lo manejó con una venda en los ojos.

Francia

Maignan, Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernández, Kanté, Tchouaméni, Rabiot, Griezmann, Thuram (Kolo Muani, min. 62) y Mbappé.

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Bélgica

Casteels, Castagne (De Ketelaere, min. 88), Faes, Vertonghen, Theate, Carrasco (Lukébakio, min. 88), Onana, De Bruyne, Doku, Openda (Mangala, min. 63) y Lukaku.

Fue una primera parte para denunciar en la comisaría más cercana del Merkur Spiel-Arena de Düsseldorf. Dos equipos se pasaban el balón en horizontal, a cámara lenta y sin intención de ninguna de moverse al espacio. Hasta el árbitro era malo. Glenn Nyberg sacó tres amarillas a Francia por dos faltas y una protesta, que le debería haber costado la cárcel. No a Tchouaméni, el amonestado, sino al sueco. A dos metros de su cara y sin nadie delante de él, no vio que un disparo de Mbappé rebotó nítidamente en la cabeza de Onana y, por eso, se marchó por línea de fondo. De locos.

Deschamps insistió con ese centro del campo de hormigón armado que cortocircuita si tiene que hacer algo distinto a lo académicamente correcto. Rabiot intentó disparar desde 30 metros y se pensó que debía estar en el Seis Naciones. Mandó el balón al cuarto anfiteatro. Luego subió la apuesta e intentó tirar una pared con Kanté en la frontal del área que, lógicamente, acabó en las piernas de un belga. Ese era el nivel de la primera mitad.

En un contexto así, el mejor era Koundé, que no sufría ante Doku e hizo dos llegadas interesantes por su banda. Una de ellas, rematada por la cabeza de Thuram, salió cerca de la escuadra de Casteels. También se animó en los últimos minutos Theo, ayudado por Mbappé, al que claramente la máscara le impide jugar con normalidad, pero es el único futbolista distinto de Francia.

De Bélgica, solo un libre directo botado por De Bruyne que acabó siendo despejado por la pierna derecha de Maignan. Una acción de portero de patio de colegio. Era tan sencillo como hincar una rodilla a tierra y embolsar con los brazos el balón. En Francia, hasta el portero es feo de ver.

En la segunda mitad, Francia subió la intensidad. No se vayan a creer que dejó el Peugeot en el garaje y se montó en un Porsche, pero al menos intentó atacar, que siendo Francia ya es mucho.

Del 45 al 55, la tuvieron Tchouaméni, en un disparo desde la frontal que tocó en el pie de Faes y mandó a córner Casteels. Luego, Thuram, con un cabezazo a centró de Koundé. Y Mbappé lo intentó en un par de conducciones, ambas finalizadas en nada.

De lo que más abusaba Francia era del disparo fuera del área. Un ejercicio de balones a la grada, pero no era el día de Reyes ni había niños en la grada. Estamos en julio, aunque en este país no haga calor.

El poco picante belga lo pusieron Lukaku y De Bruyne, con sendos disparos que obligaron a Maignan a utilizar sus guantes. Lo hace mejor que los pies. Y una bronca entre Vertonghen y Mbappé en la que tuvo que poner paz el colegiado. El defensa belga le reprochó en una acción anterior que se había tirado, y lo hizo con una caricia despectiva. No está Kylian para que ahora mismo le toquen la carita

Y así llegamos hasta el minuto 85, en el que Kolo Muani recibió un balón dentro del área, se giró y disparó. El balón lo golpeó con el tobillo interior de su pie derecho, salió mordido, rebotó en la cara interna de la rodilla izquierda de Vertonghen y Casteels se quedó con el molde para ver cómo el balón entraba suavecito en la red. Un gol a la altura de una castaña de partido. Francia ya espera en Hamburgo y, quién sabe, si a España en semifinales la próxima semana.

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