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A la izquierda, Joselu junto a su padre en París, donde siguió como aficionado la final de Champions en 2022; a la derecha, celebrando el gol decisivo ante el Bayern. R.C.
La segunda juventud de Joselu, el último milagro del Real Madrid en la Champions
Real Madrid-Bayern Múnich

La segunda juventud de Joselu, el último milagro del Real Madrid en la Champions

La historia del ariete cedido por el Espanyol, héroe en la remontada ante el Bayern, es la de alguien que siempre creyó tras llegar al equipo de su vida con 33 años

Isaac Asenjo

Madrid

Jueves, 9 de mayo 2024, 10:11

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Unos minutos, dos goles y la sexta final de la Liga de Campeones para el Real Madrid en los últimos once años. Ni en los mejores sueños de Joselu Mato (Stuttgart, 1990) estaría escrito el guión que escribió en el manicomio del Santiago Bernabéu en otra noche legendaria de mayo para el club de Chamartín. El ariete nacido en Alemania, criado en el pequeño pueblo gallego de Silleda y llegado a Valdebebas este verano para sustituir a Benzema tras un periplo por varios equipos como canterano madridista, se convirtió en el último santo en el Paseo de la Castellana. Un doblete del 9 low cost que llegó al equipo de su vida con 33 años, por medio millón de euros, para jugar a ratos sobre el verde, tumbó al Bayern de Múnich para entrar de lleno en la fábrica de milagros de un equipo que en sus 122 años de historia ha construido una relación especial con la victoria y con las gestas.

Llegó Joselu al Bernabéu a ser joven por segunda vez tras vestir la camiseta de once equipos de tres países diferentes, a marcar goles en el descuento y a aspirar a ganarlo todo. Así comenzó su vida en el Madrid cuando Jose Mourinho le dio unos minutos en una goleada al Almería en mayo de 2011 para anotar un octavo gol que no valía más que para su estadística. La historia del ariete cedido por el Espanyol -el Madrid tiene una opción de compra por 1,5 millones de euros- es la de alguien que siempre creyó. De quien en la recta final de su carrera, tras irse dos veces al descenso con los pericos y el Alavés, toca el cielo de forma inesperada.

Un recurso útil en la plantilla y desatascador de partidos que se complican, que ha participado en 46 partidos este curso -17 goles y 2 asistencias- y que ante los bávaros anotó dos goles en dos minutos y 40 segundos, los más importantes de su extensa carrera. «Uno se hace futbolista para vivir lo que he vivido en el pasado. El trabajo me ha llevado aquí. Seguro que muchos dudarían a inicios de temporada. La insistencia, la confianza del míster, de mis compañeros… El trabajo da sus frutos. Con todas las lesiones, jugar una final de Champions son palabras mayores», trató de explicar el delantero después de la enésima noche inexplicable en el Bernabéu, en la que el Madrid alcanzó su decimoctava final de la Copa de Europa.

Los goles del último santo madridista, ocurren, como pasa con los de la entidad que preside Florentino Pérez, no se anuncian. Lo dijo Thomas Tuchel en la previa, conocedor de su historia reciente en Europa, y días antes Carlo Ancelotti, que sabe que su equipo gana en ocasiones más por la actitud que con el físico. A él se agarró el de Reggiolo en el minuto 81 cuando el Bayern preparaba la caja para enterrar a los blancos. Primero en el 88 y luego en el 91. Rápido y fácil. Como hizo en los minutos 83 y 85 con España ante Noruega en marzo del pasado año en la Liga de Naciones, o de la misma forma que repitió días después ante Italia en la semifinal de la misma competición. El héroe que no estaba en los planes de casi nadie, tenía la respuesta.

El '9' de 1,92 metros de altura que nunca dejó de creer logró la enésima remontada para acceder a Wembley a su primera final de la Champions como jugador. En la anterior de los blancos ya estuvo presente en París como aficionado junto a su padre, según dejó testimonio de ello en las redes sociales, y como familiar de su ahora compañero de equipo Dani Carvajal. El futbolista está casado desde 2016 con Melanie Cañizares, hermana melliza de Daphne y cuñada por tanto del lateral madridista. «Para mí el fútbol no es un deporte, es mi vida entera, y los momentos malos son muy difíciles, pero he tenido la suerte de que ella (su mujer) me supo guiar y redirigir. Es un pilar fundamental», explicó recientemente en una entrevista el ex del Hoffenheim, Eintracht, Hannover, Stoke o Newcastle.

Padre de Leo y Lucas, es un trotamundos del gol. Una cabeza prodigiosa, en todas las acepciones futbolísticas posibles. Joselu siempre fue un gran rematador pese a comenzar como portero en su infancia en tierras gallegas. Ha marcado 159 goles en los 492 partidos que ha jugado desde 2008, el 72% dentro del área. Cada año es capaz de añadir un nuevo registro a sus cualidades. Y más goles. Este año su competición favorita es la Champions, donde lleva cinco tantos en 268 minutos. Un tanto cada hora de juego. Máxima rentabilidad para un tipo que mezcla como nadie potencia en el juego aéreo con una gran inteligencia en el juego al espacio.

«Cada año que iba pasando me convertía en mejor futbolista y al final mira, me ha llevado a estar en el mejor equipo del mundo», destaca este veterano sin perfil de estrella que canta por Manuel Turizo y bachata en la selección. Un jugador del que resaltan su humildad y espíritu de equipo en el vestuario madridista, así como la manera en la que asumió su rol, sin una mala cara cuando no tiene continuidad.

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