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Punta Cana libra a Rubiales de la detención
Registros en la FEF

Punta Cana libra a Rubiales de la detención

La Guardia Civil registra su casa de Granada y tenía una orden de detención que no ha podido llevar a cabo porque el expresidente de la Federación está de viaje en República Dominicana

Isaac Asenjo

Madrid

Miércoles, 20 de marzo 2024, 14:49

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De haber estado en suelo español habría sido detenido, pero Luis Rubiales, expresidente de la Federación, se libra por ahora de tener que ir a dependencias policiales al estar de viaje en República Dominicana, un lugar nada desconocido para el que un día fue mandamás del fútbol español y que cayó tras sus actuaciones machistas durante el Mundial de fútbol femenino. El dirigente, inhabilitado por la FIFA durante tres años por el beso en los morros no consentido a la internacional española Jenni Hermoso y con una querella de la Fiscalía por un presunto delito de agresión sexual y otro de coacciones, lleva años en el ojo del huracán por sus supuestas ilegalidades a la hora de gestionar la FEF, ente que dirigió de 2018 a 2023.

Su vivienda, próxima al casco histórico de Granada, es uno de los puntos que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene como objetivo registrar después de un operativo sobre supuestos contratos irregulares gestados en los últimos cinco años en el ente federativo y vinculados con la celebración de la Supercopa de España en Arabia Saudí, que también tiene relación con el espionaje a David Aganzo -presidente de AFE, principal sindicato de futbolistas- y una reunión en Salobreña en la que hubo una fiesta con varias chicas jóvenes y por la que tuvo que declarar ante la Fiscalía Anticorrupción. La estancia del dirigente en el país caribeño, donde se le ha visto en más de una ocasión disfrutando de Punta Cana, le salva -por ahora- de encontrarse entre los siete detenidos de esta operación.

Están previstos más de una decena de registros en domicilios particulares y al menos media docena de detenciones, además de requerimientos judiciales a distintas entidades públicas y privadas.

El canario de nacimiento pero granadino de adopción -se crio en Motril- pasó de ser un futbolista con pundonor, apodo que se ganó en su época como jugador del Levante, con quien disputó cerca de un centenar de partidos y tres años en Primera, a agitar el fútbol español desde la presidencia de la Federación a base de escándalos. El que fuera defensa -lateral o central- de hasta seis clubes españoles y del Hamilton Academical escocés siempre ha visto cómo el ruido le ha ido persiguiendo. Se maneja bien en los escándalos y tanto él como la Federación han salido absueltos por la Justicia en alguna que otra ocasión. «Solo tengo miedo que me metan cocaína en el coche», llegó a confesar, en tono fanfarrón, cuando denunció ser víctima de «una caza preparada, falseando la realidad», consecuencia de «una mafia» que le había robado información y conversaciones de su teléfono móvil privado cuando se defendió de las acusaciones que había recibido sobre el acuerdo con Arabia Saudí y la empresa de Gerard Piqué, Kosmos Global Holding.

Entre las muchas polémicas de este licenciado en Derecho y poseedor de un Curso de Dirección Deportiva, hay varias relacionadas con mujeres. Siendo ya directivo de la Federación, se le conoció una relación que levantó controversia. Se le acusó de llevar a la pintora mexicana Roberta Lobeira a un viaje a Nueva York con dinero del organismo con sede en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.Le acusaron de reuniones con la ONU y la Major League Soccer. Antes, también le reprocharon un caso de enchufismo con otra pareja, Brigit Tenorio, cuando era presidente de la AFE. Fue acusado de supuestos malos tratos por la arquitecta Yasmina Eid-Maccheh, pero el juzgado número 2 de lo Penal de Valencia condenó al final a la mujer por acoso tanto a Rubiales como a sus tres hijas.

Su salida de la Federación provocó un tsunami bajo el hashtag #SeAcabó que recorrió el planeta poniendo en el foco mediático las desigualdades que sufren las futbolistas y las deportistas en general, para provocar así una revolución en la estructura de la FEF con el impulso de este movimiento global contra el machismo. El adiós le llevó a dejar Madrid -vendió su lujoso ático ubicado en la calle de Ferraz- y se trasladó a Granada a la espera de que se resuelva su futuro judicial, mientras dejó el frente del ente federativo a Pedro Rocha, uno de sus hombres de confianza.

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