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Sánchez saluda fríamente a Rubiales durante la recepción a la selección en Moncloa. AFP
Sánchez sentencia a Rubiales: «Se acabó» le avisa, pese al revés de la justicia deportiva

Sánchez sentencia a Rubiales: «Se acabó» le avisa, pese al revés de la justicia deportiva

Advierte de que «no puede representar» al país quien «lo deja mal con actitudes y discursos que nos abochornan», pero cree que la marca España está a salvo gracias a «la reacción ejemplar» de las jugadoras y el apoyo social

Sábado, 2 de septiembre 2023, 13:46

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El Gobierno enseña la puerta de salida a Luis Rubiales, aunque por ahora su determinación de que deje de comandar sin más dilación la Federación Española de Fútbol haya tropezado con la rebaja sancionadora de los hechos decidida este viernes por el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD). La resolución, que ha dejado en grave tanto el beso forzado a Jenni Hermoso como su falta de decoro al festejar el triunfo de la selección en el Mundial, representa un revés para el Ejecutivo porque la calificación más suave de lo ocurrido y no como un comportamiento «muy grave» impide al Consejo Superior de Deportes (CSD) activar el procedimiento desde ya para apartar de su cargo al aún responsable de la RFEF. La Moncloa ha optado por reaccionar al varapalo con el presidente Sánchez a la cabeza, quien ha dado hoy por sentenciado al dirigente federativo: «Se acabó», le ha avisado en un mitin en Málaga, haciendo suyo el lema que se ha hecho viral en defensa de Hermoso y sus compañeras, la igualdad real y la lucha feminista.

El jefe del Gobierno en funciones ha aprovechado el acto convocado por el PSOE con motivo de la apertura del nuevo curso político, marcado por una incierta investidura a la que el mandatario socialista aspira envuelto, entre otros argumentos, en la bandera por los derechos de las mujeres, para transmitir que el Ejecutivo no piensa cejar en su voluntad de desposeer de sus responsabilidades a Luis Rubiales. Sánchez lo ha hecho sin mencionar por su nombre ni una sola vez al dirigente federativo y sin añadir más información a la ya la anticipada la víspera por el ministro de Cultura y Deportes, Miquel Iceta, sobre qué piensa hacer a partir de ahora el Gobierno: recurrir al TAD para intentar conseguir, al menos, una suspensión cautelar de Rubiales -alejado desde hace una semana de sus funciones nacionales e internacionales durante 90 días, pero por decisión de la FIFA- antes de que el expediente se resuelva definitivamente. El presidente no ha especificado cómo va a traducir ese «se acabó» en medidas, pero ha dado por finiquitado su mandato dando a entender que el todavía responsable de la RFEF está fuera de tiempo y de sitio ante «la ola gigante, imparable» del feminismo.

Tras recordar a las pioneras, con mención especial a la presente Carmen Calvo -a la que excluyó de su gabinete en el pulso con la ministra de Igualdad, Irene Montero-, Sánchez ha puesto a su auditorio en pie al proclamar que las mujeres han resuelto «no someterse nunca más a sus maridos, a sus novios, a sus jefes, a los presidentes de federaciones y al 'sursum corda'. ¡Se acabó!», en la primera de sus alusiones, sin citarle, a Rubiales. Y tras subrayar que si la ola en defensa de los derechos de las mujeres es irrefrenable, «aunque a algunos les cueste enterarse», lo es gracias a su movimiento conjunto y al apoyo de «los hombres comprometidos con vosotras, ha aseverado que »no puede aspirar a representar a España« quien la »deja mal« con »actitudes y discursos que nos abochornan«.

Este es un impacto del 'caso Rubiales' -la repercusión globalizada del sexismo de quien es rostro de una de las federaciones más poderosas del universo futbolístico- delicado para el Ejecutivo, que Sánchez ha tratado de contrarrestar por una doble vía. Primero, subrayando que las jugadoras de la selección «han ganado dos veces» con su victoria en el Mundial y «con la lección de igualdad» lanzada «al mundo». Y después, mostrándose convencido de que esto no erosiona la imagen exterior del país porque «la marca España es la reacción ejemplar de las jugadoras y la espectacular de la sociedad» contra el machismo. «Se acabó -enfatizó de nuevo- y se acabó con todas las consecuencias para los dirigentes involucrados en estos lamentables sucesos».

La justicia deportiva ha dejado en grave el comportamiento del presidente de la RFEF tanto en lo que se refiere al beso no deseado por Jenni Hermoso como a la celebración agarrándose los genitales que protagonizó en el palco junto a la reina Letizia y ante la audiencia planetaria de la final de la Copa del Mundo. La no elevación de los hechos a la categoría de muy graves priva al Ejecutivo de la herramienta legal de la que pretendía dotar al Consejo Superior de Deportes (CSD) para la inhabilitar de forma inmediata a Rubiales.

Controversia en la coalición

El Gobierno, que no ocultó su decepción en la comparecencia urgente con la que el ministro Iceta salió al paso ante la decisión del TAD, ha activado una vía postrera y difícil éxito, la petición de suspensión cautelar de Rubiales, que si hoy no puede regresar a su despacho es por la FIFA. La pretensión de la Moncloa de poner fin al polémico mandato de Rubiales, con la vicepresidenta y líder de Sumar, Yolanda Díaz, afeando a sus aliados socialistas lo que interpreta como falta de diligencia para parar los pies al responsable de la RFEF, ha colisionado con dos serios inconvenientes.

El TAD ha abierto expediente disciplinario a Rubiales por sendas actuaciones graves. Por una parte, el tribunal no entra a valorar la entidad como posible agresión sexual del beso no consentido por Jenni Hermoso porque la evaluación sería propia de la jurisdicción penal y no considera, con la información de la que dice disponer, que esa actuación y otras que le siguieron, como la nota de prensa de la Federación en la que se ponía en boca de Hermoso entrecomillados exculpatorios hacia el dirigente federativo que ella no dijo, sean producto de un abuso de poder, el calificativo que perseguía el Ejecutivo. Y, en segundo lugar, el tribunal atenúa la gravedad de las indecorosas expresiones públicas de Rubiales porque es la tipificación que permite la Ley del Deporte de 1990, a la que el tribunal se acoge dado que el Gobierno no ha desarrollado aún la nueva normativos que sí endurece las sanciones en estos mismos supuestos.

El Gobierno recuerda al TAD que su resolución «afecta a España»

El Consejo Superior de Deportes (CSD), que ha reclamado de urgencia al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) suspender provisionalmente a Luis Rubiales, recuerda a este órgano de justicia que el escándalo «está afectando a la imagen del deporte español y de España» y se está poniendo en riesgo la candidatura del país para organizar el Mundial de 2030, con las correspondientes consecuencias económicas en todos los sectores. El CSD advierte al TAD que el comportamiento de Rubiales durante y después de la final del Mundial femenino daña a España, «no solo por la enorme repercusión nacional e internacional que está teniendo, sino también que pueda tener en las relaciones con federaciones internacionales». Cuando el país se está jugando la organización del Mundial de fútbol masculino de 2030, el Gobierno ha dado un paso más para presionar al TAD y solicitarle que actúe de oficio y reconsidere su postura.

«La ley de procedimiento administrativo y el reglamento de disciplina deportiva permiten al TAD adoptar la medida de suspender provisionalmente a Luis Rubiales», ha lanzado el Ejecutivo al TAD, que queda ahora muy expuesto ante la sociedad que repudia el comportamiento del todavía presidente de la FEF inhabilitado por la FIFA durante 90 días. En su petición razonada al TAD, el Gobierno subraya que «la suspensión de la FIFA tiene carácter temporal, circunstancia que agravaría los perjuicios», por lo que insiste en que Rubiales debe ser suspendido de inmediato.

«Los actos son de especial gravedad y fueron objeto de una difusión extraordinaria en el ámbito internacional», reitera el Gobierno en alusión al beso no consentido de Rubiales a Jenni Hermoso y a su obsceno comportamiento agarrándose los genitales en el palco junto a la reina Letizia y la infanta Sofía. El Gobierno aún confía en que el TAD acceda a su requerimiento, y más después de que el presidente de este tribunal, Miguel Pajuelo, presentase un voto particular en contra de la polémica resolución hecha pública el viernes.

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