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Lovato, a la izquierda, esta tarde en el campo al final del partido junto al expresidente Carlos Martín. J. M. GARCÍA
Salamanca UDS: fin a la travesía más baja en el desierto de Lovato
Fútbol

Salamanca UDS: fin a la travesía más baja en el desierto de Lovato

El equipo del empresario mexicano recupera la cuarta categoría nacional y celebra su primera gran alegría desde 2018

Juanjo González

Salamanca

Domingo, 23 de junio 2024

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El Salamanca UDS ha puesto este domingo fin a la larga travesía en el desierto, un desierto repleto de arenas movedizas que lleva sorteando con más pena que gloria casi desde que el empresario mexicano Manuel Lovato tomara visiblemente las riendas del club en 2018 cuando ascendió a la ya desaparecida Segunda B -por entonces tercera categoría nacional-.

Ahora, tras dos años en el pozo de la Tercera RFEF, recupera la cuarta, llamada Segunda RFEF pero que es el mismo peldaño en el que Lovato dio la cara públicamente por vez primera. Lo hizo en Santiago de Compostela en la final por el ascenso desde Tercera en 2018. Él ya controlaba el club desde antes pero ahí por fin dio la cara -aunque realmente en Salamanca nadie puede hacer una lista de las empresas que supuestamente controla el empresario Manuel Lovato y desde entonces ya han pasado seis años-.

El por entonces CF Salmantino logró el ascenso a Segunda B el 24 de junio de 2018 al ganar por 0-1 con tanto del charro Garban tras el empate de la ida en el Helmántico. Instantes antes de arrancar el partido, Lovato anunció en los micrófonos de la Cadena Cope una serie de propósitos -y luego los amplió con el paso de los años- que se fue traduciendo todos en promesas incumplidas: conversión en SAD, un futuro cercano en el fútbol profesional, una ciudad deportiva, remodelación del Helmántico, nuevos marcadores, etc... Mentiras que con el paso de los años fueron desmoralizando a una fiel afición que llegó a pedir en varias ocasiones la marcha del mexicano -algo inviable porque el club es suyo a través de una sociedad limitada-.

Lovato, en Santiago de Compostela en el ascenso a Segunda B junto a Agapito Iglesias; a la derecha arriba, el exárbitro mexicano Chiquimarco cuando dirigió dos días al Salamanca UDS; y abajo, Víctor Iglesias, en un partido del equipo en Las Pistas. S. H.

Sin embargo, la pésima gestión de Lovato fue poco a poco restando ilusiones al proyecto: continuos cambios de entrenadores, retraso en el pago de salarios a jugadores y técnicos, denuncias públicas de empresas locales por falta de abono de sus trabajos, patrocinios misteriosos (SK', 'Jade&Rose' o 'One Fence'), técnicos quejándose de que se metía en las alineaciones...

En la 2017-18, con tres técnicos (Campos, Escolar y Calderón), evitó jugar el play-out de descenso en la última jornada ante el filial del Celta. En la 2019-20 fue esperpéntica la situación del banquillo: trajo a un veteranísimo técnico mexicano -Trejo- ya medio retirado que no pudo dirigir en España al carecer de la titulación necesaria, le sustituyó el exárbitro internacional mexicano Chiquimarco y apenas le duró dos días hasta que tomó las riendas Pablo Cortés -al que no había querido la temporada anterior después de lograr el ascenso-; solo duró 10 partidos, llegó Aitor Larrazabal y también fue despedido hasta que tomó las riendas el siempre presente Rafa Dueñas -también sin titulación- y con el equipo en caída libre hacia el descenso, la paralización de las competiciones por el covid evitó un descenso más que cantado.

Dos descensos seguidos

Un descenso que ya no se pudo evitar la siguiente campaña, la 20-21, de nuevo con baile en el banquillo con Sergio Egea, Dueñas y Lolo Escobar y una plantilla que era como la ONU: la que más extranjeros tenía de toda la Segunda B. En la campaña del cambio del fútbol modesto en España, en la que se podían bajar hasta dos categorías de golpe como le pasó por ejemplo al CD Guijuelo, el Salamanca UDS evitó el doble descenso con Lolo Escobar.

Pero solo hubo que esperar un curso más para una nueva caída porque en la 21-22 el proyecto cayó de bruces a la quinta categoría nacional (Tercera RFEF) tras darle todo el poder a Antonio Calderón, técnico gaditano que evitó por los pelos el play-out de descenso en su primer año en Salamanca en la 18-19.

A la derecha, el gol del ascenso de Garban a Segunda B del por entonces CF Salmantino; a la izquierda, dos decepciones deportivas, la constante de los últimos años del equipo. S. H.

Con el equipo en la antigua Regional de Aficionados, Lovato y Dueñas tampoco fueron capaces de armar en la 22-23 un proyecto para escapar por la vía rápida de la Tercera RFEF, jugándoselo todo al play-off. Y la moneda le salió cruz, con crueldad, en el último partido en casa ante el Sant Andreu catalán. En el día del diluvio universal sobre el Helmántico, un charco no limpiado en su área evitó que un balón que se perdía fuera alcanzado por un rival para marcar el 1-2, obligando así a otro año en el pozo a la afición y el club.

Un pozo, que parecía sin fondo y que por fin este curso 23-24 ha comenzado a cerrarse con el ascenso ante el Gran Peña Celta C -segundo filial vigués- a la Segunda RFEF ante un Helmántico repleto de una afición deseosa y necesitada de alegrías. Tampoco lo hizo por la vía rápida y tuvo que llegar al play-off. Pero eso ahora ya no importa.

¿Una nueva dirección deportiva sin Dueñas?

En las últimas semanas se ha especulado con la posibilidad de que Lovato ceda parte de su gestión del club para la próxima temporada, relegando a un lado a su fiel Rafa Dueñas, algo que no queda muy claro a tenor de lo que ha soltado el mexicano tras concluir el partido de esta tarde. Ya se verá, con Lovato todo es posible.

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