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Ilustración Alejandro Sánchez Alarcón
Cersei Lannister, reina de rencores y sospechas en 'Juego de Tronos'
50 mejores personajes de series del siglo XXI

Cersei Lannister, reina de rencores y sospechas en 'Juego de Tronos'

El personaje interpretado por Lena Headey acaparó lo peor de las pasiones humanas, y aún así consiguió emocionarnos cuando se acercaba su final

Sábado, 20 de enero 2024, 09:55

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Parece que ha pasado una eternidad, y ya no recordamos ni valoramos 'Juego de tronos', la última gran serie pirateada masivamente, la última en mantener a millones de espectadores simultáneamente evitando spoilers y suplicando por el siguiente episodio, temblando de emoción al escuchar la sintonía de la cabecera —tan icónica que se mantiene en la secuela. Y quizás, el último gran acierto en serie larga de HBO (podríamos salvar a 'Succession'). Un producto colosal, un éxito que duró sin rival nueve años y más de setenta episodios. Un recordatorio de que un público masivo está más que preparado para seguir diez tramas simultáneas con docenas de personajes con nombres de extraños reinos de fantasía. Tres de ellos consiguieron entrar en la lista de los 50 mejores personajes de series del siglo XXI. Hoy hablamos de uno de los inolvidables. Todo le pasa a Cersei.

Ya en el primer capítulo aprendíamos que es reina, que no tiene un matrimonio precisamente feliz, descubríamos la relación incestuosa con su hermano Jamie y cómo impunemente lanzan por la ventana a un chaval. Les gusta conspirar, aunque todo se volverá mucho más crudo más adelante. Su familia es la más rica de los Siete Reinos, están acostumbrados a que todo tiene precio y a que nadie les diga lo que no pueden hacer. Por eso en Cersei la lucha entre la realidad y el deseo será especialmente explosiva. La acumulación de rencores que iremos presenciando terminará por corromper del todo a una mujer y madre que nunca quiso que le pasaran por encima.

Aunque tenga muchos antecedentes, realmente todo el juego que da nombre a la serie comienza por las acusaciones de bastardía de los hijos de Cersei: el inolvidable Joffrey, Myrcella y Tommen. Es la excusa legal que permite que aquí cada cual se forme un ejército para reclamar los derechos al trono. Toda la serie pivota en ese pecado moral de Cersei y Jaime, en la «aberración» producto de su relación. Enclaustrada en palacio, siempre mirando desde arriba, sabe que ahí abajo la opinión popular la considerará siempre impura y sospechosa.

Lena Headey como Cersei, cavilando venganzas antes de dormir RC

Una de las grandezas de 'Juego de Tronos' con respecto a la gran saga anterior equivalente, 'El señor de los anillos', estaba en la concepción del mal. Mientras que en la saga de Tolkien-Jackson había una gran fuente de maldad pura y sobrehumana, un malo malísimo contra el que todo vale, la gracia de la saga de George R. R. Martin estaba en que mostraba cómo todos los personajes contienen maldad —de mil maneras disfrazada—, que nadie se libra, que cuidado con confiar, y en los mundos del poder eso es más realista que una gran amenaza concreta a quien echar todas las culpas. Todo esto, en mi opinión, se fue al garete con la amenaza real de los «caminantes blancos», para el caso el equivalente a Sauron: un mal con el que no se puede negociar. Pero nos permitió ver un hito más en la carrera de Cersei hacia el abismo: cuando todos necesitaban ponerse de acuerdo para atajar ese reto, cuando hacen la cumbre bilateral, ella ya estaba pensando en el siguiente escenario y no le importó romper toda alianza que le supusiese ceder un milímetro en algo. Las reinas de la secuela, a la que dedicamos una serie de podcast, de momento no han alcanzado el nivel de Cersei, pero apuntan maneras.

En los tiempos dorados de la serie, las intrigas eran tan elaboradas e inteligentes y las cuchilladas tan precisas, que suponían un disfrute irresistible para el morbo de los espectadores. En eso Cersei sí que era la reina, y además conseguía que comprendiésemos sus razones. El odio brutal contra su hermano Tyrion, en parte ganado por méritos propios, en parte visceral desde su mismo nacimiento, desemboca en otro gran momento: el proceso amañado para condenarlo por matar a Joffrey en su propio banquete de boda —la muerte menos llorada de la historia de la televisión—. Y al final, huyendo con Jaime, tan desvalida, tan desquiciada, consiguiendo de alguna manera emocionarnos un poquito: la llevábamos siguiendo ocho años, da igual lo perversa que fuera.

El famoso paseo de la vergüenza RC

El meme que quedó de Cersei es el paseo de «Shame!», desnuda y rapada, condenada por la autoridad religiosa que subrepticiamente se había hecho con el poder. El pueblo al que siempre miró por encima del hombro ahora se mofa y tiene oportunidad de, salvajemente, insultarla y lanzarle basura. El espectador, que ha visto todo lo que ha hecho, siente rechazo ante esta humillación. Pero ella no se arrepintió de nada, la tenacidad de Cersei para conseguir sus objetivos siempre estuvo por encima de los demás. Y algo más de victimismo extra es el mejor alimento para su alma. Puede que el personaje más lejano a nuestra Lannister fuera el —con perdón— pelmazo de Jon Snow. Afortunadamente, la serie tuvo una legión de personajes cínicos, avispados y rápidos para la puñalada por la espalda y el rumor malintencionado, y sabían quién era su reina.

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