Borrar
Llegada del acusado a la Audiencia Provincial. José Manuel García
El arma del crimen del Carnaval de Ciudad Rodrigo carece de huellas del acusado y el fallecido

El arma del crimen del Carnaval de Ciudad Rodrigo carece de huellas del acusado y el fallecido

La segunda jornada del juicio por el crimen del Carnaval del Toro ha contado con las explicaciones y presentación de las pruebas de los peritos de criminalística y toxicología, además de los médicos forenses. El acusado consumía de forma «habitual» cocaína y alcohol

Miércoles, 21 de febrero 2024, 13:05

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

El juicio por el crimen de Ciudad Rodrigo, continúa.

Después de la versión de los hechos ofrecida por los testigos protegidos, conocida y amiga del acusado, una cliente habitual del local en el que ocurrieron los hechos, además de los dos camareros y dueños del local donde ocurrieron los hechos, los peritos han analizado las pruebas del crimen con un retraso notable -40 minutos más tarde de la hora prevista- ante la ausencia de una de las mujeres que conforman el jurado popular.

En la vista inaugural que se celebró en dos partes, por la mañana y por la tarde, las preguntas que encauzaron el relato se centraron particularmente en el estado de la víctima, en su posibilidad o no de defensa, así como en la posesión del cuchillo con el que finalmente – y presuntamente- el acusado apuñaló a la víctima.

Cabe recordar que la Fiscalía alude al hecho como un homicidio, mientras que la acusación particular centra el relato en el término asesinato, tratando de evidenciar la alevosía a la hora de efectuar el crimen. Finalmente, la defensa del acusado pide la libre absolución.

El análisis del cuerpo y arma por los médicos forenses

En primera instancia los médicos forenses, aquellos que procedieron al levantamiento del cadáver así como a la realización de la autopsia, expusieron las lesiones y sus impresiones tras la realización del análisis externo e interno del mismo.

Aseguran que el arma estaba partida, el filo estaba por un lado y la parte de agarre, por otro. Además, se mostró ante la sala la apertura de la sudadera que portaba la víctima, explicando así la causa de la muerte.

Referían los dos facultativos que la cuchillada fue asestada con fuerza tal que penetró por la piel, atravesó el esternón, las estructuras vasculares y acabó por penetrar en la cavidad pleural, provocando una fuerte hemorragia.

Según remarcó la médico forense, «se empleó una gran fuerza al asestar la puñalada», ya que el hueso (esternón) que atravesó el cuchillo era especialmente «duro». «Una muerte violenta», ha recalcado. Asimismo, como respuesta a la pregunta formulada por la fiscal, respondió que no existía ningún otro signo de pelea o defensa propia, habiendo, por tanto, un único golpe en los nudillos, causado probablemente por el impacto «contra una superficie dura».

Para finalizar, un aspecto muy recurrido en la primera vista, el fallecido reflejaba una cantidad de alcohol de 2,77 gr/l en sangre «una cantidad importante», según los médicos. Eso sí, puntualizaron que el estado que puede presentar la persona al ingerir las citadas cantidades «depende del factor de tolerancia» ya que «para el 80% de la población sería una fase de estupor», refirieron. También se encontrron restos de cannabis y cocaína en las muestras de sangre indubitadas ; este hallazgo sería posteriormente corroborado por los peritos del Instituto Nacional de Toxicología.

Sin huellas del acusado

Unos de los aspectos más relevantes del caso ha sido la ausencia de huellas del acusado en el cuchillo que presuntamente empleó para acabar con la vida de la víctima.

El informe del departamento de criminalística revela que no existían huellas ni de la víctima ni del presunto autor de los hechos en el arma homicida y que ninguno de los resultados obtenidos tenía el suficiente valor identificativo como para ser analizado de forma individual.

Ante este hecho, la fiscalía ha preguntado sobre la posibilidad de manipular un objeto sin dejar huellas identificatorias, a lo que los agentes de la Guardia Civil llamados a declarar aclararon que «sí es posible». Alegaron, además, que «no todos testamos la misma huella dactilar» e, inciden: «No excluye que haya sido manipulada por una persona».

La defensa ha incidido: «No hay muestras que demuestren que el arma estuvo en la mano de J.A.S.». Reconocen no haberlas, aunque entre las posibles causas se podría encontrarse el «exceso de sudoración».

Los peritos han añadido, además, que al cotejar la huella hallada en el arma homicida y perteneciente a un sujeto desconocido -al cual han denominado varón 1- no coincide con ninguna huella registrada en la Base de Datos Nacional.

Ahora bien, sí se encontró sangre del acusado en la hoja del arma del crimen, además de muestras mezcladas de perfil genético de las dos personas implicadas dícese, tanto del acusado como del fallecido.

Análisis de las heridas y estado del acusado

El agresor acudió a los servicios sanitarios un día después del incidente, con un dolor en la mano izquierda provocado por un posible puñetazo frente a una superficie «preferentemente» dura y no pudiendo ser causada, por tanto, por la utilización de una navaja de dos centímetros de ancho y de, al menos, siete centímetros de largo.

También presentaba un pequeño corte que podría haber sido causado por la navaja, aunque la forense alegó que podía haber sido provocado por múltiples objetos, incluido un «folio».

Además, gracias a la muestra del pelo se pudo confirmar que el acusado era un consumidor «habitual» de anfetaminas, cocaína, y alcohol y cocaína de forma conjunta.

Posteriormente, dos funcionarias del Instituto Nacional de Toxicología reiteraron la condición del presunto asesino como consumidor habitual de cocaína y anfetaminas, además de alcohol, indicando un consumo «medio» de cocaína y «muy bajo» de anfetamina.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios