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Césped artificial en la rotonda de la avenida de Lasalle con la carretera de la Fregeneda. Álex López
Demasiado césped artificial para una ciudad que presume de verde

Demasiado césped artificial para una ciudad que presume de verde

El avance de esta cobertura sintética en Salamanca ha sido imparable en los últimos años, al principio en medianas, alcorques o rotondas y actualmente en los parques infantiles, pese a contar con muchos detractores por su impacto ambiental

Ana Carlos

Salamanca

Miércoles, 26 de julio 2023, 20:42

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Disfraza los suelos de verde, pero no deja de ser una alfombra de plástico, con más inconvenientes que ventajas ambientalmente hablando. El césped artificial cubre cientos de metros cuadrados en Salamanca. La ciudad comparte sus innovadoras actuaciones de renaturalización en distintos foros mientras en muchas zonas no predica con su propio ejemplo.

Por poner algunos ejemplos, este acabado tapa las rotondas de la avenida de Lasalle, así como medianas y otros espacios que antes ocupaban la hierba, tierra o leñosas en esta misma avenida hasta Tejares. Está presente en la avenida Peña de Francia.

Lo mismo sucede en decenas de alcorques de Filiberto Villalobos y de otras avenidas de la ciudad. También es el tapiz que existe alrededor de la potabilizadora de agua de La Aldehuela, a la misma orilla del río y con algunos trozos en bastante mal estado. Recubre parterres de avenida de la Aldehuela junto a la Policía Municipal y la mediana y alcorques de la entrada al ferial. Entre 2016 y 2017, el Ayuntamiento sustituyó la cobertura natural de numerosos de estos espacios de este tipo por césped sintético.

Aunque su aspecto sea similar a la hierba, el césped sintético no puede considerarse un sustituto a la vegetación natural. Álex López
Imagen principal - Aunque su aspecto sea similar a la hierba, el césped sintético no puede considerarse un sustituto a la vegetación natural.
Imagen secundaria 1 - Aunque su aspecto sea similar a la hierba, el césped sintético no puede considerarse un sustituto a la vegetación natural.
Imagen secundaria 2 - Aunque su aspecto sea similar a la hierba, el césped sintético no puede considerarse un sustituto a la vegetación natural.

Aunque a simple vista pueda resultar estético y parezca una buena idea por el ahorro de agua y de mantenimiento, en realidad no lo es, tal y como recuerdan organizaciones como Ecologistas en Acción y el Comité Antinuclear y Ecologista. Su avance, sin embargo, parece imparable porque se priorizan esos aspectos y la comodidad técnica de colocación a los perjuicios que ocasiona.

El césped artificial tiene una duración bastante limitada, en el exterior unos 8 años, y eso si no está muy expuesto al paso. Además es prácticamente imposible de reciclar, tanto el polietileno con el que está hecha la fibra, como el poliuretano o látex de la base a dónde se cose. Y mientras se va degradando, genera microplásticos, unos residuos que terminan en los ríos, los océanos, los animales y que puede terminar en las personas a través de la cadena alimenticia. Un problema (el de los microplásticos) que preocupa tanto a la Unión Europea como al Programa de naciones Unidas para el Medio Ambiente.

En algunos estudios se ha visto, además, que la sustitución superficies verdes naturales y el césped por esta cobertura artificial en los parques urbanos está vinculada con una pérdida de biodiversidad. Una de las especies afectadas es el gorrión común, cuyas poblaciones están cayendo en toda Europa.

Desde Ecologistas en Acción afirman que es más que evidente que pudiendo dejar crecer la hierba natural adaptada a la escasez de agua (no césped), no tiene justificación poner hierba artificial cuya única función es estética.

Estas coberturas sintéticas no pueden sustituir la capacidad de la vegetación ni del suelo natural para combatir el efecto isla de calor en las ciudades, es decir, el que se produce en los lugares en los que el suelo está pavimentado o no hay árboles que den sombra, tal y como recuerdan desde el Comité Antinuclear y Ecologista.

Compromiso para no usarlo en medianas y alcorques

A principios de la anterior legislatura tanto el Grupo Socialista como Podemos pidieron en la Comisión de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Salamanca que se dejase de utilizar este revestimiento sintético y que se procediera a su progresiva eliminación para, además, sembrar en su lugar semillas de especies autóctonas o de especies adaptadas al clima de la ciudad donde fuera viable.

Su petición fue escuchada ya que el Partido Popular reconocía los perjuicios de este material y consiguieron el compromiso de dejar de utilizar el césped artificial en alcorques de árboles, medianas, islotes, rotondas y otros espacios urbanos, tal y como recuerdan las exconcejalas Virginia Carrera y Carmen Díez, que formaron parte de la citada comisión en distintos momentos.

Sin embargo, no solo no lograron que se accediera a retirarlo, sino que desde entonces este material se ha seguido utilizando de forma profusa aunque en otras ubicaciones: el suelo de parques infantiles tanto de nueva creación como en los que son remozados. Como ejemplos, La Alamedilla, El Zurguén, el Campillo, Tejares, Puente Ladrillo, Concordia o las plaza de Barcelona y Julián Sánchez el Charro, entre otros.

Calor y falta de sombras en los parques

Carrera lamenta que tanto estos pavimentos como el caucho acumulan mucho calor en las zonas infantiles para las que en su día y sin éxito, pedían árboles y si no era posible, al menos otros medios que dieran sombra para mejor disfrute de esos espacios.

En el caso de los parques infantiles, el material más limpio, duradero y natural es la grava. Pero no es el más popular entre los ciudadanos, que en muchos casos lo ven como algo sucio y anticuado. Ese problema muestra también la necesidad de una mejor educación ambiental en la ciudad, para que aprenda a valorar sus beneficios.

En este sentido, el suelo de garbancillo o gravilla tiene mayor capacidad de amortiguación de caídas desde la altura, siempre que tenga suficiente espesor. En cambio, uno de los más valorados, las baldosas de caucho, es más difícil de mantener, puede acumular bacterias y es mucho menos idóneo para reducir las consecuencias de las caídas.

Salamanca, al menos en teoría, apuesta por la renaturalización y la adopción de medidas contra el cambio climático. Por ello forma parte de la Red de Entidades Locales para la Agenda 2030; lidera el proyecto europeo Ciudades Verdes Cencyl contra el cambio climático, tiene su estrategia de infraestructura verde Savia y está desarrollando el Life Vía de la Plata, entre otros proyectos. Pero para avanzar tiene que cambiar algunas prácticas. Dejar atrás el uso del césped artificial para apostar elementos naturales, tal y como señala el Comité Antinuclear y Ecologista.

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