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El acusado, saliendo del furgón para entrar en la Audiencia Provincial. José Manuel García

El crimen del Carnaval del Toro, de homicidio imprudente a asesinato: «Existió ánimo de causar la muerte, no hay duda»

El jurado popular decidirá si el crimen es tratado como «asesinato», «homicidio» u «homicidio imprudente»: los años de la pena corresponden a la jueza encargada del juicio

Jueves, 22 de febrero 2024, 11:54

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El juicio por el crimen de Ciudad Rodrigo cuenta las horas para su sentencia. Llegado el tercer día, las partes presentaron sus conclusiones después de que el supuesto autor del crimen compareciera e hicieran lo propio los distintos testigos protegidos. En primer lugar, el Ministerio Fiscal, que se ha reafirmado en que el acusado es «autor de un delito de homicidio»; en segunda instancia, la defensa del particular que pide 25 años por asesinato; y, finalmente, pasadas las 11:00 h., la defensa del acusado, quien ha defendido la no intencionalidad de su acusado.

La fiscal se reafirma por las «contradicciones» referidas en el testimonio del acusado. «Su testimonio no nos merece ninguna credibilidad por la manera en la que se expresó el acusado. No explicó de ninguna manera convincente cómo se pudo asestar una puñalada tan profunda», ha señalado. Además, ha hecho hincapié en el relato de uno de los testigos, quien no tenía relación con las partes, para reafirmar la inexistencia de un «forcejeo» o «pelea» previa al presunto homicidio. Se refiere así, a la inexistencia de heridas de la víctima, aunque sí en el acusado, quien fue atendido un día después y además tuvo una pelea de forma previa al enfrentamiento con el fallecido. Para la fiscal, finalmente, es de destacar la inmediatez del suceso: «Todos hablan de segundos, incluso el propio acusado», ha referido.

En cuanto al poseedor de la navaja, la fiscal cree verídico que el arma homicida era de la víctima, refiriéndose al testimonio de varios de los testigos citados a declarar. Aunque aclara, que el acusado «no iba desvalido», es decir, «sabía que contaba con una navaja». Y así, advierte del comportamiento previo del acusado durante la noche: «Su comportamiento durante toda la noche fue violento y agresivo, buscando bronca y pelea. Ha quedado acreditado que se pegó solo contra dos personas. No tiene miedo a hacerles frente. El acusado estaba agresivo y violento. Creemos que con esa misma agresividad el acusado mató a la víctima. El acusado estaba fuera y entró, podría haberse ido. ¿Es una actitud normal del que no quiere problemas. No entra dentro de la lógica un apuñalamiento con tanta intensidad. No es creíble de ninguna manera que se caiga cuando le empuje y se clave».

Y menciona una de las frases de uno de los trabajadores del bar durante su interrogatorio: «El acusado salió como si no hubiera pasado nada».

Tampoco muestra credibilidad a alguna de las partes del relato de las acompañantes del presunto autor del crimen, ya que los camareros interrogados advirtieron en la primera vista celebrada que ambas insultaron a la víctima y hubo «intercambio de botellines»: «Le llamaron gitano de mierda».

«Hubo ánimo de causar la muerte de la víctima, hubo intención. Sin ninguna duda es un homicidio. La verdad intención de matar se desprende de la naturaleza del ataque, de un apuñalamiento con tremenda violencia, la utilización de una navaja. Se hizo con muchísima fuerza. Nadie puede pensar que puede ocurrir otra cosa derivada de un ataque así. Existió ánimo de causar la muerte, no hay duda. Los hechos son de una gravedad extrema, porque no hay cosa más grave que acabar con la vida de una persona», ha concluido.

Acusación particular

Según la defensa de la víctima, concurre una circunstancia de «alevosía», es decir, alega a la incapacidad de defensa por parte del fallecido. Por ello, a lo largo de las conclusiones se ha centrado en su discrepancia con el Ministerio de Fiscal. «Hay asesinato», ha recalcado, pidiendo para él hasta 25 años de cárcel.

«El acusado no se aprendió bien su novela. Entra desde fuera. El bueno de T. E. B. le dice que no va con él, pero aún así va y va hacia su parte más vital, a cinco centímetros del corazón. Él se condena. Su prioridad era irse a casa. No socorrió a la víctima. Su prioridad distaba de lo que había hecho. Decidió que no le iba a auxiliar», ha argumentado.

Conclusión de la defensa

La defensa del presunto autor de los hechos alegó a la «legítima defensa» como eximente, además de la atenuante por «drogadicción» y «confesión». Solicita entonces un delito de «homicidio imprudente».

En sus conclusiones ha reforzado la veracidad de los testigos que han comparecido en el juicio, para defender que «no hay asesinato por ningún lado». Entre las frases que ha destacado: «Si no hubiera existido el lanzamiento de la botella hoy no estaríamos aquí», «el fallecido no estaba cerca del coma etílico», «tenía una navaja». Y en base a los testigos recordó la demanda interpuesta por tratar de manipular a algunos de los testigos, a quienes se indicó en un primer momento que dijeran que no habían visto al fallecido con una navaja.

«Jamás de los jamases el acusado tuvo la posesión de la navaja y al no tenerla no sabe dónde va a atestar el golpe. No hay huellas en el mango. No basemos una condena en suposiciones. No puede controlar hacia donde va, porque no tiene la posesión. La agresión que nosotros contamos es la real. Se defiende de un ataque y al defenderse le cortan en la mano. No tiene intención de ocasionar la muerte. No existe un asesinato. No existe un homicidio. Existe una legítima defensa o, en todo caso, del homicidio imprudente», ha manifestado.

Finalmente, el acusado quiso «dar el pésame a a familia. Ojalá pudiera eliminar esa noche de mi vida. Estoy arrepentido«.

A continuación, la fiscal redactará el objeto de delito para que el jurado proceda a deliberar.

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