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El acusado entrando a la Audiencia Provincial de Salamanca. José Manuel García

El presunto autor del crimen del Carnaval del Toro declara: «No tenía intención de acabar con su vida»

La comparecencia del presunto asesino ha estado marcada por contradicciones en el relato de los hechos con respecto a declaraciones anteriores y un mensaje: «Yo no quería que eso acabara así».

Miércoles, 21 de febrero 2024, 13:39

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El acusado fue el último en declarar tras los hechos expuestos por los testigos protegidos, así como las pruebas presentadas por los peritos llamados a declarar. Se refiere al suceso como «desenlace fatal», como «tragedia». «Cambiaría muchas cosas, cambiaría una mano por esa noche», ha confesado.

El supuesto autor de los hechos, J. A. V. S. , modificó su primera versión, en la que aseguró que sí había llevado una navaja hasta Ciudad Rodrigo el pasado 26 de febrero de 2022, municipio al que fue con una amiga y una conocida para disfrutar del Carnaval desde primera hora en la capea. Así, tras pasar por varios locales, donde tomaron «un par de copas en cada uno», llegaron al lugar de los hechos a eso de las «tres o tres y media de la mañana». Sin ninguna navaja de por medio, reiteraba el presunto asesino frente al Tribunal.

Los hechos ocurridos

En el último local mencionado, el acusado de los hechos se enfrentó en primer lugar con dos chicos, con los que tuvo más que palabras. «Estuve aguantando y no paraban. Estuvieron desafiándome. Le di un empujón, tuvimos una discusión y al rato me pidió perdón». Reconoce, también, que hubo «golpes», un «forcejeo», reaccionando «mal» porque «llevaba mucho tiempo aguantando»; como consecuencia de esta reyerta, el bar decidió cerrar sus puertas: «nos echaron enseguida», alegaba el declarante.

Una vez se encendieron las luces, indicador de que el bar cerraba, el supuesto autor del crimen salió junto a sus acompañantes, momento en el que escuchó «golpes de cristal». «Había alguien que les estaba tirando cosas», ha advertido, deparando así en un hombre en el que «no» se había «fijado» hasta entonces. «Si no hubiera pasado esto no lo hubiera recordado», declaraba el presunto asesino, refiriéndose a la víctima.

Desde la puerta el acusado, tras ver que le habían arrojado algo a sus acompañantes (una de las testigos confirmó haber recibido un golpe en la cabeza), fue hacía el hombre y le dijo que «qué le pasaba con las chicas». Todo ello desde la puerta, «fui a hablar con él y ya fue la tragedia». Recuerda que la víctima le cortó «la mano» y le «pinchó en el abdomen». «Me tiró, me pisó y me agredió», reitera, haciendo hincapié en que fue «a hablar con él para preguntarle qué había pasado».

«Tenía la navaja desde el principio, pero no fue lo primero que vi. No le llegué a quitar la navaja en ningún momento. Cuando me acerqué me cortó con la navaja en la mano. Ahí fue el forcejeo. Me cortó en la mano y se tiró hacia la barriga, porque ahí también tenía un pinchazo y en la oreja. Fue todo muy rápido. Fue rapidísimo. Le agarré la mano y pasó. Sería la mala suerte en que le pilló en mal sitio. No tenía la intención de acabar con su vida, fue un hecho puntual. Yo solo quería defenderme, no quería clavársela. Supongo que al empujarle con la mano para que no me rajara, le doblé la mano y se la clavó. El desenlace fatal. Yo no quería que eso acabara así, me ha arruinado la vida, a él y a su familia», ha relatado.

J. A. V. S. creía que a la víctima «no le había pasado nada» ya que, tal y como relata el supuesto agresor, ésta se quedó de pie como si nada hubiera ocurrido. El declarante, por su parte, salió del local para evitar que el conflicto fuera a más. Por el camino, a pesar de que su mano «sangraba mucho», con motivo del supuesto corte realizado por la víctima, no paró en ningún centro de salud para ser atendido: «Mi prioridad era llegar a casa», justificaba al Tribunal.

Ya en su domicilio le contó a su mujer lo acontecido y, unas horas más tarde, se enteró a través de la prensa de la tragedia: «Hablé con un abogado y me entregué», relataba. «Esto es la ruina de mi vida por una puta noche, por una maldita noche, he arruinado la vida de dos familias», se lamentaba, dando por concluido su alegato.

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