Parte de la atención en Urgencias del Hospital de un paciente que estuvo 20 horas en Urgencias. / SH

Sanidad en Salamanca

Sobrevivir a 20 horas en Urgencias en Salamanca: «No olvidaré a la enfermera que me trajo una cama»

La presión asistencial se convierte en un problema endémico en el Hospital de Salamanca, con esperas prolongadas y casos dramáticos de pacientes que fallecen sin ser atendidos. Falta de personal y triajes, bajo la lupa

Félix Oliva
FÉLIX OLIVA

Fecha y hora de ingreso: 03/01/2023, 19.33. Fecha y hora de alta: 4/01/2023, 14.40. El informe de atención no deja lugar a dudas: es el parte de un paciente que ha pasado cerca de 20 horas en el servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario de Salamanca. El caso, extremo (pero no único), tuvo lugar en uno de los peores días de la historia muy reciente del nuevo edificio, en jornadas con picos de 500 pacientes al día esperando para ser atendidos.

«Comprendo que es una cadena de falta de personal», explica por teléfono A. H. T., el salmantino de 87 años detrás de esta historia, real como atestigua el parte de asistencia que sujeta entre sus manos. Y no es la única: aquellos días las esperas de cinco, seis y hasta siete horas fueron una constante y este medio cuenta con otro testimonio que roza las 11 horas.

«Entramos a las 7 de la tarde del día 3 de enero y salimos a las tres de la tarde del día 4. Han pasado dos semanas y, razonando un poco, la idea que tengo es que este episodio se ha debido a la falta de personal», un análisis con el que coinciden los profesionales. Y un problema difícil de resolver por el funcionamiento de las plantillas sanitarias, envejecidas, escasas, con un elevado coste presupuestario y sin un relevo asegurado. La solución es compleja porque pasa por dotar plazas y docentes en las facultades, reforzar la oferta del MIR y ampliar plantillas profesionales.

El caso del paciente que pasó más de 20 horas en Urgencias tiene lugar entre el 3 y el 4 de este mes de enero. Son días complicados en el Hospital. La acumulación de festivos y fines de semana lleva hasta las Urgencias a decenas de pacientes. A.H.T es uno más.

«Fuimos a las 19.30 horas. Mi padre tenía un fuerte dolor abdominal, llegó con vómitos y fiebre. Es un hombre mayor, de 87 años, pluripatológico, con una enfermedad cardiaca», relata un familiar. «Pasó triaje, que lo hace una enfermera con un termómetro y la tensión... A criterio de ella, estaba bien porque no tenía fiebre», añade.

El triaje

Cinco niveles de prioridad

El triaje es el proceso en el que se decide la prioridad para atender a un paciente y está en el foco de muchas críticas: hace unos meses fue objeto de una pregunta parlamentaria. Según explican facultativos de Urgencias, en su día se decidió que lo hicieran profesionales de Enfermería (antes lo hacían médicos) a partir de un cuestionario con preguntas en un ordenador que ayuda a clasificar la gravedad de los pacientes que llegan. El sistema permite clasificar en cinco niveles, del '1', que es el más grave y requiere atención inmediata, al '5', que corresponde con una patología banal. Tienen correspondencia con tiempos de atención, pero son orientativos y dependen mucho de la cantidad de pacientes que lleguen.

Parte de atención de A.H.T. en Urgencias. / SH

Ese triaje es el primer paso para ser atendido en Urgencias y ahí empiezan las esperas. La media para ser clasificado es de 15 minutos, pero eso incluye las horas más descongestionadas; en momentos de gran presión asistencial puede acercarse a la hora, según profesionales consultados.

A partir de ahí, y según relato de la familia, A.H.T. pasa cinco horas sin ser atendido por un médico. «A la una de la madrugada le dije a mi hija que nos íbamos porque no estaba bien, no aguantaba más, y en ese momento da la casualidad de que nos llaman», recuerda. Previamente, su acompañante había protestado por lo ocurrido: otra constante de Urgencias, la tensión a la que se ven sometidos pacientes y sanitarios.

«Llevaba todo el tiempo sentado en una silla de ruedas: no olvidaré nunca a la enfermera que me trajo una cama»

Clasificado y en espera, las horas pasan, su posición en la lista para ser atendido oscila, a veces con más pacientes por delante y a veces, a punto de ser atendido, mientras avanza la noche. «He estado todo el tiempo sentado en una silla de ruedas, hasta que vino una enfermera, me vio dormido con la cabeza hacia abajo y me dijo que no podía estar así. Me trajo una pequeña cama: no olvidaré nunca a la enfermera que lo hizo», recuerda.

Morir por ir a Urgencias

Durante las pasadas Navidades, en la crisis de asistencia, al menos dos personas fallecieron en Urgencias sin haber recibido atención o en alguno de los procesos previos. Según reconocen fuentes hospitalarias, los fallecimientos en Urgencias son habituales, pero no los cuantifican. También se dan casos de personas que llegan ya muertos en la ambulancia: al menos dos casos esta Navidad.

«No quiero cargar las tintas con el personal», aclara A.H.T. que asegura que no es la primera vez que tiene una larga espera en Urgencias, «pero de esta magnitud, nunca». «Cuatro o cinco horas se pueden tardar, es bastante, pero se puede sobrellevar, pero pasando de las 12 horas es agotador: estás en una habitación llena de gente».

  • 3,5

    son las horas de espera media, contando todos los casos: los leves que esperan más si hay alta presión asistencial y los urgentes cuya asistencia tiene que ser inmediata

Las esperas está cuantificadas en una media de 3-4 horas, aunque los pacientes más graves esperan mucho menos y los más leves sí se pueden acercar a las 5 horas. Durante las Navidades, los profesionales denunciaron esperas de hasta 7 horas y que situaciones de «una hora de triaje y otras seis horas de espera« fueron habituales«. »En niveles '3' de prioridad, que el máximo son 30 minutos, se puede esperar hasta una hora», insisten.

Por su parte, el centro explicó entonces que lo denunciado no se corresponde con la realidad, que no había colapso, pero sí reconocían que había habido muchas urgencias, especialmente pediátricas en las últimas semanas, con cifras similares a las de años anteriores.

Falta de personal

«Comprendo que es una cadena de falta de personal», reflexiona A.H.T., algo en lo que inciden los profesionales y que constituye un fuerte debate en el seno de la gerencia del Hospital, que espera desde hace años un refuerzo de plantilla para equilibrarla con la presión asistencial y los servicios que ofrece el Clínico.

La situación puede sufrir picos, pero también es estructural. Según el análisis de los datos provisionales de 2022, el primero completo del nuevo edificio, hasta septiembre el Hospital atendió 107.000 urgencias, una media de más de 400 al día; con esta progresión, se superarán las 140.000 urgencias al cabo del año. Son las mismas cifras que llegó a alcanzar el antiguo Clínico, así que el problema se mantiene.

Según denuncian los sindicatos, el plan es reducir en dos personas la plantilla de Urgencias del Clínico

Según el sindicato CGT, la falta de 'manos' se acentuará próximamente en el servicio de Urgencias, donde denuncian está previsto reducir dos puestos. «Este es un problema de gestión, no de atención. Tiene mucha culpa la atención primaria, pero si yo voy a mi centro de salud y me dicen que me vaya a Urgencias, estamos colapsando el Hospital», dice la familia del afectado.

A.H.T. salió del Hospital más de 20 horas después de entrar en Urgencias, con dolores abdominales, sus 87 años y problemas de corazón. Su diagnóstico final, una pancreatitis, una dolencia grave para un paciente con sus problemas de salud. Un triaje erróneo, que debería haber detectado esta situación, y una sobrecarga de usuarios hicieron el resto. El mismo día que salía por la puerta fallecía una persona en el servicio de Urgencias del Clínico. El final más dramático de una crisis de las Urgencias que urge una solución.