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Diseño del nuevo aulario de Geografía e Historia, el solar de Adoratrices y la plaza de Los Bandos. SH
La 'nueva' facultad de Geografía e Historia y los tropiezos de Salamanca con la Unesco

La 'nueva' facultad de Geografía e Historia y los tropiezos de Salamanca con la Unesco

La Usal considera que el proyecto previsto respeta el entorno y revitalizará el centro histórico y que no corre el riesgo de ser rechazado por la ONU como ocurrió antes con sonados casos como Adoratrices o Los Bandos

Félix Oliva

Salamanca

Domingo, 17 de diciembre 2023, 09:58

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El proyecto de un nuevo aulario para la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca se está llevando a cabo con el máximo cuidado y respeto a los valores patrimoniales del centro de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad. Así lo aseguran la Usal y los conocedores del proyecto, que consideran que no existe riesgo de que la Unesco intervenga como ya hizo con los dos anteriores intentos de levantar un nuevo edificio sobre los restos arqueológico encontrados junto a la facultad.

La respuesta descarta que vaya a haber problemas con el proyecto, algo que la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio ha expresado en los últimos días en redes sociales. La entidad ha recordado que ya en el año 2012 el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco consideraba «problemática» la «ampliación de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca».

Esta fue una de las pegas que le puso en un informe derivado de la reunión del comité en 2012. Entonces, la UNESCO vigilaba muy de cerca proyectos como el parking de la plaza de Los Bandos, que se desestimó tras años de empecinamiento; la propuesta que entonces pretendía la extinta Caja Duero para el Huerto de las Adoratrices, que Unesco calificó de «contradictorio y ambiguo y pidió que se suspendiera»; y el centro de recepción de visitantes de la Vaguada de la Palma, todas actuaciones abandonadas o suspendidas.

Proyectos polémicos

Solar de Adoratrices

Solar de Adoratrices

Este céntrico solar está lleno de historia. Cerrado y en situación de abandono, sobre él se asienta el convento de las Adoratrices. A principios del siglo XX la extinta Caja Duero promovió el proyecto de un nuevo edificio, pero la Unesco lo rechazó en 2008 con estrépito. Ahora ha sido cedido al ayuntamiento para hacer un jardín botánico y espacio cultural.

Parking de Los Bandos

Parking de Los Bandos

El proyecto que más hizo peligrar la declaración patrimonio fue el de construir un parking subterráneo en esta plaza. Se hicieron pruebas y proyectos y el alcalde Lanzarote se empeñó durante años, hasta que la Unesco advirtió de los riesgos de perder el título universal de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. La plaza sigue pendiente de una rehabilitación.

En aquel examen, el organismo mundial del patrimonio también consideraba problemáticos otros proyectos en ciernes entonces, como las construcciones en el Cerro de San Vicente, las modificaciones en el convento de las Franciscanas y la ampliación de Geografía e Historia. El cerro se ha convertido en parque arqueológico y nueva zona verde y, en breve, tendrá un museo.

No obstante, existe el miedo a que Salamanca vuelva a aparecer en la lista de Bienes objeto de debate en las reuniones del Comité del Patrimonio Mundial, como ocurrió durante años con el proyecto del parking de Los Bandos, que supuso incluso riesgo de pérdida de la declaración. Y el nuevo aulario de Geografía se encuentra en plena zona de declaración.

En cuanto al caso de la facultad, el proyecto para un nuevo aulario sigue dando pasos y la Usal le otorga máxima prioridad. Ha tramitado licencia y está a la espera de proyecto de construcción y licitación para la obra. Constará de un edificio de tres plantas para aulas y despachos que respetará los restos encontrados en el solar; se espera esté en obras en 2024 y terminado dos años después. Y un asunto clave es el respeto a su entorno histórico y patrimonial.

Tercer proyecto

Por dos veces la Usal intentó sacar adelante sendos proyectos para dotar de un nuevo aulario a la saturada facultad. La primera vez la crisis echó por tierra la intervención y la segunda intentona se topó con la negativa para autorizar un proyecto que incluía un edificio acristalado.

La cautela arquitectónica tiene que ver con el entorno en el que se encuentra en una zona donde había conventos y los primeros colegios universitarios. La facultad actual surge de una intervención para levantar un edificio de nueva planta integrándolo en los restos del colegio de San Pelayo, renacentista y cuyo inicio se data en 1573. Mantiene su enorme fachada.

En la ficha de protección se recoge que el solar donde ahora se quiere construir incluye un fragmento de la muralla y permite la inclusión de nueva volumetría según plano de fondos y alturas. Ahí es donde se quiere integrar el nuevo ala.

Se trata de un edificio de dimensiones contenidas, una ampliación de lo existente, aprovechando la edificabilidad disponible de unos 1.300 metros. El edificio va a ir exactamente sobre una zona próxima al departamento de inglés en un lugar donde ya había un pequeño edificio que se eliminó con vistas a las excavaciones. Se harán dos plantas de aulas, repartidas en cuatro aulas grandes de 120 estudiantes y una última planta de despachos para los profesores que en estos momentos están fuera del edificio actual.

En cuanto al diseño, la Usal asegura que tiene que ser una oportunidad para fusionar lo moderno con lo histórico, mostrando respeto por el patrimonio existente mientras se amplían los espacios para la educación y la investigación. Y que enriquece el entorno histórico y educativo.

Máxima cautela

Desde la Usal aseguran que se ha proyectado el nuevo edificio con el máximo respeto a las normativas y al entorno. La intervención permitirá que los restos arqueológicos desperdigados por el solar sean adecentados para incluirlos en las rutas turísticas que ha desarrollado la ciudad en esta misma zona, como el cerro de San Vicente, el Botánico o las murallas. La Usal ya tuvo que hacer lo mismo con restos aparecidos en el cercano solar del antiguo Colegio San Bartolomé cuando fue reformado.

El decano de la facultad, José Luis de las Heras, está en primera línea del proyecto y asegura que se ha diseñado teniendo en cuenta las necesidades docentes actuales, pero manteniendo un estricto respeto por lo aprobado en 2010 cuando se trazó el actual edificio, lo que implica un esfuerzo por preservar y valorar el patrimonio histórico.

«En mi opinión el proyecto de ampliación del edificio de Geografía e Historia en Salamanca se está llevando a cabo con una consideración cuidadosa de las normativas urbanísticas y de patrimonio, así como con un compromiso con la preservación histórica», asegura.

Recuperar el campus histórico

El decano asegura que «cualquier actuación en el centro histórico debe ir encaminada a impulsarlo y mejorarlo» y ese es uno de los objetivos finales de la actuación, revitalizar el ambiente universitario en el centro histórico, mermado por el traslado durante años de actividad a los modernos campus periféricos en detrimento de las antiguas facultades.

En los últimos años se han dado pasos para revitalizar el campus antiguo y devolverle el protagonismo perdido. Eso permitirá darle nueva vida a viejas instalaciones y recobrar el ambiente universitario del centro histórico perdido en los últimos años.

Así se ha hecho, por ejemplo, con la reforma del edificio del antiguo Banco de España en la plaza de Los Bandos que es desde hace unos meses la nueva sede del Centro Internacional del Español, buque insignia de la Usal.

Una suerte parecida corrió el nuevo edificio del 'Bartolo', el antiguo Colegio de San Bartolomé, el más antiguo de la ciudad y que se renovó por completo con la reforma de su sede y el añadido de un nuevo ala para acoger la rama de Cursos Internacionales.

Al aumentar la presencia estudiantil y académica en el área, se dinamiza el centro histórico. Esto puede llevar a un mayor interés turístico y cultural, así como al desarrollo de negocios y servicios que atiendan a la comunidad universitaria y visitantes. Con las nuevas instalaciones y la exposición de restos arqueológicos, la facultad permite la atracción no solo de estudiantes, sino también de turistas interesados en la vida académica y cultural de la ciudad.

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