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Las vallas puestas en los parterres de la calle Zamora. Álex Lopez
Orines de perros y robos de plantas deslucen el corredor verde que cruza Salamanca

Orines de perros y robos de plantas deslucen el corredor verde que cruza Salamanca

Los carteles de 'Prohibido orinar' para viandantes y perros no surten efecto y habrá que sustituir parte de lo plantado en la calle Zamora por los daños provocados

Félix Oliva

Salamanca

Lunes, 12 de febrero 2024, 20:11

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Es una advertencia clara, 'Prohibido orinar', pero no ha surtido efecto y, en pocas semanas, los parterres de la calle Zamora han sufrido los envites de los ciudadanos más irrespetuosos hasta el punto de que habrá que sustituir parte de las plantas colocadas. Este es el balance de las primeras semanas de vida de las plantaciones de este tramo del LIFE Vía de la Plata, un corredor verde que atraviesa la ciudad con una bocanada de renaturalización y que ha sido pasto de la falta de civismo.

Hace unos días, el Ayuntamiento de Salamanca procedió a vallar los parterres colocados a lo largo de la calle Zamora en los últimos meses. El motivo se conoce ahora tras aflorar en una comisión municipal: las plantaciones han sufrido daños variados por parte de mascotas y viandantes.

En concreto, ha sido necesario proteger los pequeños jardines colocados, lo que ha obligado a hacer una pequeña inversión en forma de vallados, una malla baja de protección. El motivo es que no se estaban respetando las plantaciones y los carteles de «prohibido orinar» por viandantes así como por perros cuyo orín ha secado las plantaciones afectadas, toda vez que se han robado plantas que hay que reponer.

Lo ocurrido ha obligado a proteger los parterres para evitar que se vieran deslucidos, con plantas secas por recibir orines de mascotas y sin que se respetara la integridad de las plantaciones. Las pequeñas verjas evitarán que perros y personas entren a orinar y también que se roben las plantas o se cruce sobre ellas, pisoteándolas.

Eso impedirá que se usen como baños improvisados, algo que se había empezado a apreciar a pesar de que la red de aseos públicos es cada vez más amplia: en breve se estrenarán dos más en parques. Con todo, será difícil combatir con la fea costumbre de orinar en la calle y también con la de permitir que las mascotas lo hagan en cualquier parte, algo multado severamente: 300 euros en el primer caso y 750 en el segundo.

Estos parterres forman parte de la actuación desplegada en la céntrica calle salmantina, una de las arteriras peatonales más prolongadas, en un tramo del LIFE Vía de la Plata que arranca en la Puerta Zamora y que se prolonga cruzando por la Plaza Mayor y bajando por San Pablo hasta la salidad del casco histórico.

Un problema esperado

El problema se ha presentado, pero no es que fuera algo con lo que no se contara. Durante el congreso de finalización del LIFE Vía de la Plata, en noviembre, ya se vislumbraban los problemas a los que se enfrentaban las intervenciones en la calle Zamora.

No obstante, el arqueólogo municipal Carlos Macarro consideraba que «los humildes parterres a ras de tierra terminarán sobreviviendo a pesar de los orines de los canes maleducados; a pesar de los hurtos incívicos o de los robos impulsivos de los enamorados que arrancan las flores en sus cortejos de parada nupcial; sobrevivirán a las aguas jabonosas de los cubos de fregar de que echan cuando limpian los portales; a las aguas a presión de los servicios de limpieza; incluso a los remolques sobredimensionados que a veces atraviesan estas calles y van rompiendo todas las ramas del arbolado a su paso; por no decir del pateo de los ciudadanos miopes de toda condición».

Desde el Comité Antinuclear y Ecologista reconocen que «la idea inicial es buena, parterres sin barreras, las plantas estarían más integradas en el paisaje. Pero eso solo se puede hacer en zonas donde se pisa poco, con poco tránsito, y siendo parterres más grandes que disuadan del pisoteo o de pasar por el trayecto más corto».

Ahora sólo queda esperar una mayor concienciación y que no sea necesario proteger estas pequeñas franjas de naturaleza desplegadas en el centro de Salamanca, islas de verde en un panorama muy gris, pero al menos una pincelada para cambiar el urbanismo más duro.

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