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Imagen de uno de los parques de Salamanca muy bien 'coloreado'. Álex López

Primavera para urbanitas: cómo disfrutar de la temporada más colorida sin salir de Salamanca

Los parques, la ribera del Tormes, los huertos urbanos e incluso los solares abandonados se convierten en espacios privilegiados para deleitarse con la evolución la vida vegetal y animal y reconectar con los ciclos naturales

Ana Carlos

Salamanca

Sábado, 6 de abril 2024, 13:37

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Hace algunas semanas que las floraciones de numerosos árboles del género prunus (al que pertenecen los almendros, los cerezos y los ciruelos, entre otros) empezaron a anunciar la llegada de la primavera en la ciudad. Ahora ya ha comenzado oficialmente la estación más colorida del año, que se prolongará hasta el 20 de junio. ¿Dónde y cómo se puede disfrutar de todos los atractivos de esta temporada sin salir de Salamanca? Aquí van algunas pistas.

Exuberancia vegetal en los jardines

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Exuberancia vegetal en los jardines

El lugar más evidente para disfrutar de la explosión de color de la primavera son las zonas verdes de la ciudad. El césped se llena de margaritas y dientes de león que lo llenan de vida, al menos hasta que llegan las máquinas cortacésped. Las flores blancas del durillo ofrecen estos días su aroma dulce y suave. Este arbusto en algunos parques está dispuesto como seto, mientras que en otros luce en todo su esplendor con formas más naturales. Otros árboles y arbustos van escalonando sus floraciones poco a poco.

Entre los jardines con más encanto de la ciudad están los históricos, como el Huerto de Calixto y Melibea. Estos días están en flor prímulas, lirios, tulipanes y narcisos, entre otros. Pero también comienzan a activarse otras especies cultivadas. Cada día que pasa van creciendo las hojas de los árboles. Uno de los más interesantes de este parque es un ejemplar de tilo, con una forma perfecta.

En mayo o junio harán acto de presencia las fragantes flores de color blanco amarillento del tilo. Esta especie está en otras muchas zonas de la ciudad, como el parque de Valhondo, en Pizarrales, o Würzburg, en Garrido.

Álex López

Aunque de floración menos llamativa, hay otro árbol en el Huerto de Calixto y Melibea de bastante interés: la gran morera que hay junto al pozo y que cuando vuelven a salir sus hojas convierte ese rincón en un refugio fresco y acogedor.

Otro de los parques más interesantes de la ciudad es el parque de los Jesuítas. Nacido como huerta en 1921, este espacio tiene gran cantidad de manzanos y perales. Pero también otros muchos árboles que lo hacen muy especial. En estos momentos están en flor las mimosas, con sus espectaculares racimos amarillos.

Para los amantes de la jardinería y las curiosidades, en el fondo del parque estos días luce una gran mariposa creada por los jardineros con pensamientos y cuyas antenas son narcisos. Estas flores acabarán pronto su temporada, con lo que enseguida dejará de verse así.

En algunas calles y plazas de la ciudad, como la del barrio del Oeste, el arbolado de alineación también ofrece un espectáculo para la vista por su floración o, cuando tienen más hojas, por el frescor verde que aportan, suavizando la rigidez de los edificios.

Color y biodiversidad silvestre en solares y junto al Tormes

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Color y biodiversidad silvestre en solares y junto al Tormes

Para quienes prefieren una vegetación más natural, nada mejor que un paseo por algún solar sin uso. Cuanto más grande, más variedad. En Pizarrales, en un lateral del parque de Valhondo, las primaveras parecen cuadros de Monet. Ahora gran parte de este espacio luce cubierto de jaramagos. Estas flores silvestres amarillas ya empiezan a estar acompañadas en las zonas más soleadas por amapolas y otras flores como las malvas o las viboreras, entre muchas otras que añaden variedad cromática al conjunto.

Las malvas, los dientes de león, y otras muchas herbáceas silvestres tapizan y colorean los solares. A medida que avanza la primavera estos espacios ganan en belleza, siempre y cuando no sean objeto de «limpiezas» que dejan a polinizadores, aves y otros animales sin refugio y alimento.

Del mismo modo, si las segadoras lo permiten, el pequeño paseo con bancos creado junto a la noria de sangre de Huerta Otea adquiere un aspecto exuberante y colorido. Sin duda, a lo largo de la ribera del Tormes se encuentran los espacios más biodiversos y naturales de la ciudad.

Aunque ahora todavía predominan los colores marrones y no cualquier observador es capaz de disfrutarlo, enseguida comenzará a estar más verdes. Muchos árboles están empezando a despertar, y a las espadañas y carrizos secos pronto les harán el relevo las de esta temporada.

Contemplar el proceso, los cambios que se van produciendo con el paso de los días permite reconectar con los ciclos naturales, algo que en las ciudades a veces queda olvidado entre prisas y asfalto. Para hacerlo una buena opción puede ser recorrer los paseos creados alrededor del Tormes o alguna de las rutas medioambientales creadas por el Ayuntamiento.

Otra alternativa para contemplar los cambios alrededor del río es hacer un paseo en barca. Hace pocas fechas que comenzó la temporada, lo que permite alquilarlas en el pequeño embarcadero que hay junto al puente de Enrique Estevan. Están disponibles de miércoles a domingo, desde las 11 de la mañana hasta el atardecer, para dar paseos de una hora. El tramo que se puede recorrer con ellas es de aproximadamente un kilómetro, entre la pesquera que hay antes de llegar al Puente Romano, hasta el puente de la vía del tren, a la altura del barrio de San José.

Observación de nuestros vecinos alados

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Observación de nuestros vecinos alados

La ubicación geográfica de la capital salmantina, así como su pluviometría, relieve y estructura favorecen la reproducción de numerosas especies animales. De entre todas, las aves no sólo resultan las más llamativas, sino también las que permiten la observación de un mayor número de especies durante un paseo urbano. No hace falta tener mucho conocimiento de las distintas especies de aves para disfrutar contemplándolas o escuchando sus cantos. Pero nunca está de más aprender a distinguir a nuestros vecinos alados.

El biólogo Gonzalo Criado Alonso, presidente de la asociación Sylvestris enumera algunas de las especies habituales durante la primavera y el verano en la ciudad, donde se reproducen en esta época. Muchas de ellas se pueden ver el resto del año, pero en otros casos, son especies estivales, migratorias procedentes del continente africano, que nos visitan y utilizan árboles de jardines, sotos de ribera o construcciones para nidificar.

«Durante los primeros días de marzo, son cada vez más los nidos de las Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) ocupados. Los adultos se turnan para el arreglo de la enorme plataforma y la incubación de la puesta. Aunque muchas de las cigüeñas blancas ibéricas no migran hacia el continente africano, todavía hoy, un gran número de individuos nacidos en las cúspides catedralicias de la capital, realizan su viaje migratorio hacia el sur», señala.

Estas enormes aves zancudas, comparten los tejados, gárgolas y balaustradas de la Catedral y otros monumentos, con varias especies reproductoras. Desde el veloz y ágil Halcón peregrino (Falco peregrinus), pasando por las formaciones ruidosas de los inquietos y alegres vencejos comunes (Apus apus), hasta el cernido y algarabía colonial del Cernícalo primilla (Falco naumanni).

Esta última especie, el Cernícalo primilla, es un halcón de menudo tamaño, cuyo dimorfismo sexual (la diferencia entre las hembras y los machos) es muy notorio. Su reproducción, que resulta cada vez más escasa en la ciudad, según el experto, que detalla que está íntimamente ligada al mantenimiento de tejados antiguos y a la posibilidad de encontrar presas adecuadas en las proximidades. La desaparición del sustrato más habitual de cría y la cada vez menos habitual presencia de ganado en el entorno de la capital, unidas a la tendencia general de la especie, hacen que sea cada vez más raro ver su silueta y escuchar los reclamos de esta especie en el interior de la ciudad.

Gran variedad de especies, especialmente alrededor del río

Otras especies que podemos observar en la capital, realizando su reproducción de forma gregaria, son las grajillas (Corvus monedula). Junto a la presencia ocasional de alguna pareja de cuervos (Corvus corax) nidificante, son junto a la pega o urraca (Pica pica) las únicas especies de córvidos nidificantes en la capital.

La presencia de aviones comunes (Delichom urbicum) formando varias colonias de mediano a gran tamaño en algunos edificios y monumentos de la capital, o las colonias de cría del cada vez más frecuente Vencejo pálido (Apus pallidus), dificultan la observación de otras especies mucho más discretas pero que se reproducen también en las construcciones más longevas de la capital, como el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) o el gorrión chillón (Petronia petronia).

Álex López
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En los parques y jardines, así como la ribera del río Tormes y sus alrededores más inmediatos, es fácil localizar una buena presencia de aves acuáticas y forestales. En las zonas de vegetación más densa, entre los puros de la enea y los plumeros del carrizo, se encuentra una de las especies más interesantes. La garza más pequeña de toda Europa, el Avetorillo común (Ixobrychus minutus) utiliza estas pequeñas manchas de vegetación, de incalculable valor, para nidificar. Esta garza, considerada hace tan sólo unos años, como una especie estival, alberga en el cauce del río Tormes, una de las mejores densidades reproductoras de toda Castilla y León. Tanto es así, que la presencia de los avetorillos, no sólo se reduce a la época de cría, sino que también se pueden observar algunos ejemplares en los meses invernales, asegura.

Junto a éstos, la presencia habitual de garzas reales, garcetas comunes o garcillas bueyeras es habitual. Otras especies estivales, nidificantes en las zonas de más densidad vegetal, son los pájaros carpinteros, especialmente el pico picapinos, el pito ibérico, el pico menor y también el torcecuello euroasiático, que nidifican en los árboles más maduros.

Pájaros como el ruiseñor común, el carricero común, el carricero tordal, la golondrina común o la abubilla, nidifican en los jardines, arroyuelos y huertas. También, aunque cada vez más escaso en la época de cría, se localizan algunas parejas de Autillo (Otus scops) durante los meses de primavera y verano.

Hasta hace no demasiado tiempo también eran relativamente comunes como reproductores en la ribera del Tormes algunas especies de aves rapaces diurnas. Actualmente su presencia se ciñe únicamente a ejemplares que sobrevuelan la ciudad en sus campeos diarios en busca de comida. Quizá una de las especies que, pese a que ya no nidifica en la capital, resulta abundante y frecuente, debido a que entra a la ciudad a capturar palomas son las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus). Común también es ver la silueta del milano negro (Milvus migrans) y mucho más rara la del veloz Alcotán europeo (Falco subbuteo). Son rapaces, que junto al azor (Accipiter gentilis), a menudo sobrevuelan la ciudad, si bien la gestión de las zonas boscosas del entorno de la ciudad y del río Tormes, ha fomentado que actualmente, apenas haya ninguna pareja reproductora en la zona.

Huertos para ser cómplices de la primavera

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Huertos para ser cómplices de la primavera

El sentido del gusto también nos puede transportar a la primavera, es tiempo de fresas y pronto llegarán las cerezas, por ejemplo. Pero también es el momento de preparar el huerto de cara al verano. Cultivar alimentos también ayuda a reconectar con los ritmos de la naturaleza y a disfrutar al aire libre. Además, con ello no solo se embellece el espacio, sino que también promueven una alimentación saludable y sostenible. En cierto modo tener un huerto es convertirse en complice de la primavera.

Los huertos urbanos de la ciudad, que tan buena acogida han tenido por parte de los salmantinos, se ocuparán y habrá lista de espera. Pero quienes no tengan uno no tienen por qué resignarse. Se pueden cultivar algunas hortalizas incluso en macetas o jardineras en terrazas y balcones.

En esta época comienza la preparación del terreno. Es fundamental preparar la tierra, lo que incluye retirar las hierbas no deseadas, airear el suelo y enriquecerlo con compost o abono orgánico. Unas tres semanas después se puede empezar con la siembra.

Si se ha mantenido huerto durante el invierno, también es el momento de planificar la sustitución escalonada de los cultivos por los de primavera-verano. Se debe considerar el espacio necesario para cada especie, así como sus requerimientos de luz y sombra.

Abril es un momento que permite siembra directa de zanahorias, rabanitos, puerros, coles y lechugas, entre otros. También es un momento propicio para trasplantar las plantas que se han tenido previamente en semillero y superan los 15 centímetros de especies como pimientos, tomates, berenjenas o calabazas. Del mismo modo, se pueden hacer semilleros de calabacines, judías de mata, melones y sandías, estos últimos bien protegidos.

La primavera en Salamanca puede ser más que una estación, un estado de ánimo que invita a todos a salir y disfrutar de la vida al aire libre. Es un tiempo para recordar que, incluso en la ciudad, la naturaleza está más cerca de lo que pensamos.

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