Borrar
Álex López
Siete lecciones que Salamanca puede aprender del Congreso Life Vía de la Plata

Siete lecciones que Salamanca puede aprender del Congreso Life Vía de la Plata

Durante tres días, expertos nacionales e internacionales han explicado cómo trabajan para lograr ciudades más adaptadas al cambio climático, mejorando la calidad de vida de sus habitantes frente a los desafíos actuales

Ana Carlos

Salamanca

Domingo, 12 de noviembre 2023, 20:45

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Las estrategias de adaptación al cambio climático para las ciudades patrimonio fueron el foco del Congreso Life Vía de la Plata. A lo largo de las diversas sesiones, expertos de ámbito nacional y mundial compartieron avances en este campo, y de estas intervenciones se pueden extraer varias claves que podrían ayudar a Salamanca a convertirse en la ciudad verde que aspira ser. Aunque la lista podría ser más extensa, aquí presentamos 7 puntos destacados.

1 Las ciudades competitivas del futuro serán verdes

ÁLEX LÓPEZ

«El futuro es verde o no habrá futuro» tal y como recordó la concejala de Medio Ambiente, María José Cocas, durante la inauguración del Congreso. Aunque hace algunos años cualquiera que pronunciase esta frase habría sido calificado como ecologista, ahora ese mensaje está siendo cada vez más repetido por personas de todos los sectores de la sociedad, empezando por técnicos y políticos municipales, que empiezan a interiorizarlo. De hecho afirman que desean convertir Salamanca en una ciudad verde.

La necesidad obliga. En los últimos años en todo el mundo hemos empezado a sufrir las consecuencias de un cambio climático que sonaba como una amenaza que nunca iba a llegar.

Lorena Díaz, de la empresa Ciudadano Kane Comunicación, que presta asistencia técnica de comunicación al proyecto Life Vía de la Plata recordó que las ciudades competitivas en el futuro serán las que apuesten por lo verde y no las que queden ancladas a modelos antiguos que mantienen al coche como el centro. Europa lo sabe y por eso está invirtiendo fondos para conseguir ese cambio de modelo, añadió.

Estamos experimentando cambios evidentes a los que necesitamos adaptarnos. La transformación y renaturalización de nuestras ciudades no es un capricho estético. Es una necesidad económica. Es más barato realizar actuaciones para renaturalizar y adaptar las ciudades que no hacerlo. Diversos ponentes recordaron que hay que estar preparados para más sequías, lluvias torrenciales, aumentos de temperaturas y otras contingencias que ocasionan muchos daños económicos. Hasta la productividad, la salud y la capacidad de aprendizaje se ven mermadas por el cambio climático. Ya estamos en el momento de las consecuencias y hay que actuar y si seguimos al ritmo actual, lento, no llegaremos.

2 Hemos puesto demasiadas esperanzas en las tecnologías

ÁLEX LÓPEZ

Como sociedad hemos puesto demasiadas esperanzas en la tecnología para resolver las cosas, pero no va a salvarnos en materia de adaptación al cambio climático. Necesitamos aliarnos con la naturaleza, tal y como enfatizó Mari Mar Alonso, directora de Acción Climática en IHOBE, la Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco.

Es cierto que la tecnología va a ayudarnos en este proceso. Salamanca está haciendo avances en materia de sensorización, lo que permite recopilar datos ambientales en tiempo real. Pero el siguiente paso es sacarle el máximo partido a esos datos a través del aprendizaje automático (machine learning), una disciplina de la inteligencia artificial que a partir de algoritmos analiza esos datos para predecir patrones climáticos, optimizar recursos y mejorar la toma de decisiones en iniciativas de adaptación y mitigación, así como en otros momentos. Y muchas de esas medidas pasarán de nuevo por incorporar más naturaleza a las ciudades.

3 Necesitamos más árboles, pero bien elegidos, situados y mantenidos

ÁLEX LÓPEZ

Uno de los exponentes de esa naturaleza que necesitamos en la ciudad son los árboles. Simone Borelli, responsable de Bosques Urbanos y Periurbanos de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), habló de la importancia de crear un bosque urbano con la suma de todos los espacios verdes de la ciudad.

A su juicio las ciudades patrimonio tienen que ser símbolos de cómo se puede actuar para juntar el patrimonio natural con el cultural porque al final la belleza y el encanto de la ciudad sin árboles se pierde.

Reconoció que en los entornos monumentales existen más desafíos «porque no se pueden poner árboles dentro del Coliseo» pero sí se pueden utilizar todos los espacios intersticiales disponibles para ello.

Recordó que entre los beneficios que aportan los árboles están reducir las islas de calor y mejorar la temperatura de las ciudades, y ayudan a limpiar el aire de contaminación.

Además destacó su importancia para mejorar los vínculos sociales de los ciudadanos y mejorar su salud física y mental. También apuntó su valor para atraer turismo y generar empleo.

No obstante, no todo vale. Detalló que es necesario elegir bien las especies, adaptadas al clima y a las posibles plagas que pueden venir con el avance del cambio climático. Escoger para cada emplazamiento los árboles que mejor se adapten al espacio disponible y hacer siempre un buen mantenimiento. Y como numerosos técnicos señalan en Salamanca cada vez que hay campañas de podas, mantener un árbol no es amputarle ramas, si está bien elegido si no enferma ni siquiera requiere apenas podas.

4 El suelo de las ciudades tiene que ser permeable, con menos asfalto

S. H.

Llevamos décadas considerando que el ideal de ciudad era ver pavimentado hasta el último de sus rincones. Se asociaba a modernidad, limpieza y salud. Pero eso, entre otras consecuencias negativas, ha convertido a las ciudades en islas de calor en las que se ha comprobado que en verano aumenta la mortalidad por las elevadas temperaturas, tal y como recordaron distintos participantes en el congreso como Carolyn Daher, del Instituto de Salud Global de Barcelona.

Ahora hemos comprobado también que la eliminación del asfalto en las ciudades puede aumentar la permeabilidad del suelo, permitiendo una mejor absorción del agua. Esto ayuda a prevenir inundaciones al facilitar la recarga de acuíferos y reducir el movimiento superficial de aguas a gran velocidad cuando hay lluvias fuertes.

París va a eliminar el 40 por ciento de su asfalto en los próximos años y ese es el camino que empiezan a tomar otras ciudades de todo el mundo y al que Salamanca no puede ser ajena.

El suelo liberado de pavimento y renaturalizado no será ocupado por los jardines de césped a los que también nos habíamos acostumbrado. Consumen demasiada agua y no son sostenibles. Tendremos que acostumbrarnos a la vegetación silvestre y a que los colores y texturas de los parques cambian en función de las estaciones.

5 No se puede dejar a nadie atrás

Durante su participación en el congreso, Simone Bonelli mostró fotos de diversas ciudades del mundo en las que la vegetación de los barrios ricos contrastaba con la degradación de los más pobres. Esa dualización genera mucha tensión social, apuntó. También señaló que los espacios verdes ayudan a que la ciudad esté más cohesionada y sea más resiliente en momentos de crisis como se demostró durante la pandemia.

Las intervenciones de naturalización y adaptación al cambio climático iniciadas con el Life Vía de la Plata y la EDUSI Tormes+ se han centrado en zonas concretas de Salamanca, entre ellas algunos barrios de vulnerables. Pero hay que actuar en toda la ciudad, empezando precisamente por estos barrios más degradados.

Mientras en el centro de la ciudad se buscan posibles espacios para renaturalizar, barrios como Pizarrales que cuentan con numerosas pequeñas parcelas municipales sin uso procedentes de las transferencias de edificabilidad disponen de muchos espacios de oportunidad para poner en marcha soluciones basadas en la naturaleza que por una parte mejoren la calidad de vida de los vecinos y por otra sirvan de herramienta de mitigación y adaptación al cambio climático. Espacios, además, que ahora suponen un problema como se puede ver en la imagen superior.

Pero en este proceso, como también enfatizaron numerosos ponentes, hace falta mucha educación ambiental y una constante participación ciudadana que garantice que la gente sienta suyos los proyectos y de este modo se implique en su éxito.

6 No se están explicando las medidas a adoptar de forma adecuada

EFE

A nadie le apetece que le den un pinchazo. Duele. Pero si nos explican los efectos de la vacuna y que gracias a ella nuestra vida va a ser más sana la cosa cambia. Y necesitamos las vacunas.

El director de la Fundación ECODES, Victor Viñuales, destacó que a los ciudadanos no nos gusta que nos hablen de zonas de bajas emisiones (ZBE) y otros términos técnicos vinculados al cambio climático que por un lado nos parecen farragosos y por otro lado vienen asociados a cambios a los que hay que acostumbrarse. Viñuales explica que «no es sexy», que no nos gusta que nos digan que no vamos a poder meter el coche hasta la misma puerta de casa aunque lo necesitamos.

Cuando se van a llevar a cabo esas medidas se producen conflictos, pero lo primero que hay que hacer es contar sus beneficios, emocionar con ellos para que la gente los desee y pida las actuaciones que hacen falta para lograrlos. Porque hay que acometerlas. En muchas ocasiones quienes más se oponen a los cambios serán los más beneficiados por ellos. Salamanca lo vivió cuando comenzó la peatonalización de las calles Toro y Zamora en 1994. Hubo muchas manifestaciones en contra. Hoy nadie revertiría esa intervención.

7 Hagamos cosas imperfectas, pero hagámoslas

J. M. GARCÍA

El director de la Fundación ECODES, Victor Viñuales, enumeró una lista de criterios a tener en cuenta a la hora de renaturalizar las ciudades y apuntó que muchas veces no se avanza al ritmo que hace falta porque en muchas ocasiones se buscan actuaciones tan perfectas y complejas (también caras) que no se terminan de concretar y empezar. Por eso una de sus propuestas fue esta, «hagamos cosas imperfectas, pero ¡hagámoslas!». No por mucho leer libros de natación vamos a nadar mejor. Hay que tirarse a la piscina, empezar. Lo mismo con las soluciones basadas en la naturaleza para renaturalizar la ciudad. Hay que comenzar a implantarlas y ya se mejorarán.

Este argumento se puede aplicar a Salamanca en distintos aspectos. Por ejemplo, no es necesario que el avance de la renaturalización en todas las zonas tenga que esperar a grandes obras e inyecciones económicas como las que ha supuesto el Life Vía de la Plata. Se pueden implementar medidas de urbanismo táctico, con modificaciones pequeñas, baratas y reversibles y cuando la ciudadanía esté acostumbrada y se tengan recursos, actuar de forma más ambiciosa o realizar obras.

La propuesta de Viñuales también tiene otra lectura que puede servir de cierto consuelo para quienes consideran que las actuaciones del Life en muchos de los tramos en los que ya se ha intervenido es insuficiente y no cumple con las expectativas creadas en Poeta Iglesias, Álvaro Gil o Zamora, por ejemplo. A lo mejor no se está haciendo del todo bien. Pero estamos empezando el camino.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios