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Los tres tramos históricos de escaleras de la Plaza Mayor. José Manuel García

Las tres escaleras originales de la Plaza Mayor de Salamanca serán reformadas

Patrimonio autoriza el proyecto para una rehabilitación completa de las de Pinto y mejorar la accesibilidad de las del Ochavo y las de San Fernando con nuevos pasamanos

Félix Oliva

Salamanca

Martes, 4 de junio 2024

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Las tres escaleras históricas de la Plaza Mayor, testigos de la construcción y uso de la emblemática plaza, van a recibir una puesta a punto con actuaciones de entidad por primera vez en cerca de un siglo. Las de Pinto, el Ochavo y San Fernando, parte indisociable del momumento, mejorarán su accesibilidad con la ejecución de un proyecto municipal que ya tiene el visto bueno de Patrimonio.

La comisión territorial ha autorizado el proyecto planteado por el ayuntamiento para reformar las escaleras de Pinto, las más deterioradas, una actuación que también abarca a las del Ochavo y de San Fernando, la que da a la Plaza del Mercado. Será la primera vez que se tocan en mucho tiempo, casi un siglo las del arco del Pan y décadas las otras; en los tres casos, son las originales que se hicieron para sustituir las antiguas rampas.

La diferencia de altura entre la Plaza Mayor y la antigua plaza que ocupa el Mercado Central fue salvada durante años por rampas, la solución para el tránsido de personas, carros y bestias que albergaba el lugar hasta que se decidió cambiarlas por escalinatas. Así fue como se construyeron las que han llegado a nuestros días, las de los arcos de salida hacia la plaza de abastos y la de Poeta Iglesias.

Esas escaleras han llegado a nuestros días después de algunos cambios, aunque tal y como se plantearon en su fecha. Y ahora llega el momento de una completa rehabilitación en un caso y de mejorar su accesibilidad en otro. Trabajos que se suman a los de puesta a punto de las ventanas, que van a ser repintadas para que, al fin, vuelvan a tener todas el mismo tono y no la ensalada de colores que lucen ahora.

  1. Escaleras de Pinto

    Deterioradas tras un siglo de 'trote'

La parte central del proyecto afecta a las escalerillas de Pinto, las de salida por el arco del Pan o Panaderos hacia los antiguos portales de Los Villares, con cerca de un siglo a cuestas y en muy mal estado. Esta salida de la plaza es una de las que más tránsito tiene y lo ha notado con el paso del tiempo.

Lo que se va a hacer es una rehabilitación completa para la que Patrimonio ha hecho una prescripción, que es mantener el doble bocel de sus peldaños, una moldura convexa lisa, de sección semicircular que constituye los rebordes curvos de los pasos.

Según los últimos datos disponibles, datan del año 1930 y desde entonces no hay constancia de modificación alguna, aunque sí se retiraron algunos elementos de sus escalones, como un kiosko. El granito en el que están construídas presenta numerosos desperfectos y falta de material por el mucho uso que tienen; cuentan con un pasamos central y su material agarra bastante.

Escaleras de Pinto.
Escaleras de Pinto. JM García

La actual fue proyectada originalmente en 1887 para sustituir a la rampa original con la que contaban los accesos a la Plaza Mayor. El proyecto fue liderado por el arquitecto municipal, Manuel Pérez González, que decidió usar en el presupesto piedra artificial de la empresa La Progresión de Bilbao, por ser de mayor fortaleza, duración y mejor aspecto que la de granito, además de más barata. Eso les acabó valiendo su sobrenombre: las escalerillas de los resbalones.

Las obras se iniciaron en 1888, con dos tramos de escalera y un descansillo central; duraron un mes, pero pronto empezaron las quejas. Las primeras, por no utilizar granito de la tierra y artesanos salmantinos para labrarlo. Rápidamente aparecieron graves defectos constructivos y los resbalones que se producían, de ahí su apelativo: hasta 83 viandantes afectados en pocos días, lo que originó una campaña en prensa para cambiarlas.

A lo largo de 1888 el arquitecto municipal reconoció los fallos y se procedió a modificar la escalinata, ya con piedra granítica natural de Salamanca, que se inauguró en julio de aquel año. La escalera fue reparada en 1930 con la sustitución de los peldaños y no se conocen más modificaciones desde entonces.

  1. San Fernando

    La escalera que fue unos urinarios

En cuanto a los otros dos tramos de escaleras, la actuación va a ser menor. Patrimonio ha pedido montar los mismos pasamanos centrales, de tubo en la actualidad, y eliminar los dobles tramos que tiene la bajada del arco de San Fernando o del toro, conocido así por la cabeza de astado que lo corona del lado del mercado.

En el caso de las escaleras del Ochavo sólo tiene un pasamanos central que es como ha quedado después de que a principios del siglo XXI se eliminara un pequeño kiosko metálico que había adosado a uno de sus laterales.

Escaleras de San Fernando o del toro.
Escaleras de San Fernando o del toro. JMGarcía

En el caso de las escaleras de San Fernando, su historia es la más longeva. Hay que recordar que la Plaza Mayor empezó a construirse por ese lado, por el pabellón Real, y en 1733 se terminó de construir el arco de san Fernando, coronado por un toro.

Inicialmente, la importante diferencia de altura entre la Plaza Mayor y la plaza de abastos se salvó con una rampa que se cambión en 1907 por una escalinata. En 1916 se construyen unos urinarios que reducen el paso a dos franjas laterales; están abiertos hasta 1964, pero se mantiene un kiosko metálico que hizo de oficina de turismo. En 1994, se decide reformar las escaleras y eliminar esa estructura. Se encuentran en buen estado.

  1. Escalerilla del Ochavo

    La escalera en chaflán de la plaza

Por su parte, las escalerillas del Ochavo fueron proyectadas en 1925, aunque desde la construcción de la Plaza Mayor había planes para levantar aquí una escalinata. No se hizo definitivamente hasta comienzos del siglo XX con forma de chaflán u ochava, término arquitectónico de donde le viene el nombre probablemente.

Antes había sido una escalerilla con dos tramos laterales y que tenía un pequeño local en sus bajos y que albergó durante años algunos comercios.

En todo este tiempo ha tenido mantenimiento por el deterioro de sus peldaños y la colocación de un pasamanos central. También se eliminó un quiosco que había y del que queda una inscripción en la piedra.

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