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Uno de los monitores de las jornadas con uno de los drones en un sembrado. Álex López

Innovación en el campo de Salamanca: drones, compost y microorganismos

La Asociación Nordeste de Salamanca organizó en Pajares de la Laguna dos sesiones divulgativas coordinadas por la Fundación Tormes-EB para mostrar cómo la agricultura de precisión es el camino para un futuro más eficiente, rentable y sostenible

Ana Carlos

Salamanca

Martes, 23 de abril 2024, 10:02

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A ras del suelo o desde el aire. El futuro de la agricultura tiene como grandes aliadas a la ciencia y la tecnología. Eso quisieron transmitir los distintos expertos que participaron en las Jornadas Técnicas de Innovación en la Agricultura organizadas por la Asociación Nordeste de Salamanca.

Ana Isabel González, investigadora y profesora de la Facultad de Ciencias Agrarias de la USAL, y Mariano Igual, científico del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA), hablaron del suelo.

En concreto, Ana Isabel González se centró en las estrategias sostenibles encaminadas a reducir el uso de fertilizantes y herbicidas de síntesis química. A su juicio, los agricultores en la actualidad están muy concienciados sobre la necesidad de utilizar menos este tipo de productos, pero les falta información para dar el paso. Por ello detalló alternativas y estrategias para hacerlo, en especial de la aplicación de compost para enriquecer la tierra.

El compost se produce a partir de materia orgánica, especialmente de origen vegetal, y es el resultado de un proceso biológico cuyo fin es estabilizar e higienizar esos residuos. Es un buen fertilizante, pero además tiene otros beneficios, como reactivar suelos contaminados y degradados e incluso controlar plagas.

La aplicación del compost en la agricultura cuenta con el aval de estudios que certifican sus resultados. De hecho es una destacada línea de investigación en la búsqueda de alternativas sostenibles. La investigadora recalcó que su uso potencia la bioeconomía circular, ya que a través del compostaje lo que eran residuos se transforman en recursos.

También señaló los avances en la creación de bioherbicidas de origen natural con resultados incipientes.

En Salamanca, afirma, se está utilizando compost en los jardines de la ciudad con buenos resultados y algunos agricultores ya lo están aplicando como abono en formato sólido.

Microorganismos para fertilizar los suelos sin contaminar el agua

Por su parte, Mariano Igual también habló de la necesidad de reducir la aplicación de productos de síntesis química en el campo y recordó algunas de sus consecuencias negativas, como la contaminación de las aguas por nitratos que el pasado verano dejó a numerosos pueblos de la provincia sin agua potable.

Aunque estamos acostumbrados a pensar en el suelo como algo inerte, está lleno de organismos vivos. Y pese a que también tendemos a imaginar a los microorganismos como fuente de enfermedades, la realidad es que la inmensa mayoría no solo resultan beneficiosos, sino que son imprescindibles para la vida en el planeta.

El científico destacó que los microorganismos son necesarios para que las plantas utilicen el nitrógeno, el fósforo, el hierro y otros elementos con los que se alimentan. Por ello, se están generando biofertilizantes o bioestimulantes utilizando estos microorganismos. Se busca que sean lo más eficaces posibles, teniendo en cuenta además que tienen que competir y convivir con otras formas de vida que hay tanto en el suelo como en el interior de las plantas y que también son importantes.

En el suelo también hay hongos micorrízicos, que tanto desde el interior como en el exterior de las raíces, ayudan a las plantas a tener mayor resistencia a las sequías, a la salinidad y a los patógenos, además de favorecer el acceso de la planta a nutrientes minerales y agua. Por eso ya se usan algunos para favorecer ciertos cultivos.

No obstante, todos estos biofertilizantes tienen generalmente una simbiosis estrecha con una planta y no con otras, y prosperan en suelos o condiciones climáticas concretas, con lo que su aplicación tiene que ser muy seleccionada. El IRNASA cuenta con un servicio de análisis del suelo gratuito para los agricultores pero financiado por la Diputación y cada agricultor tiene derecho a cuatro análisis, lo que facilita conocer las características del suelo para, entre otras cosas, poder emplear este tipo de productos.

Mariano Igual destaca que sólo se conoce en torno al 0,5% del suelo y que es el sustrato más complejo que existe. Desde el punto de vista empresarial, apuntó que las empresas de insumos agrícolas cada vez invierten más en investigación en este campo porque tiene un enorme futuro comercial.

Agricultura de precisión y más sostenible

Medir las características del suelo, los factores climáticos y las cualidades de los cultivos, así como controlar su desarrollo es fundamental en la agricultura de precisión. Si se conoce el terreno minuciosamente, se puede aportar a cada lugar concreto y en el momento oportuno el tratamiento que necesita. De esta forma se consigue una producción más eficiente, reduciendo los costes de gestión y los suministros aplicados, y haciendo que además sea más sostenible.

Javier Plaza, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la USAL, fue el encargado de hablar de la agricultura de precisión y de las geotecnologías. Éstas aglutinan distintas técnicas y herramientas que permiten recoger, tratar y analizar información con una referencia geográfica. Estas tecnologías incluyen sistemas de información geográfica (GIS), sensores remotos y GPS, que juntos proporcionan datos valiosos sobre las condiciones del suelo, la topografía y la vegetación.

Los drones y sensores aerotransportados juegan un papel importante en la obtención de estos datos que, debidamente analizados, permiten elaborar mapas agronómicos para ver el estado de los cultivos y detectar plagas y enfermedades de los cultivos así como el estrés hídrico de las plantas o escorrentías, por ejemplo. Con estos datos se puede predecir la producción forrajera, o cuantificar de forma bastante precisa los daños causados por topillos, por ejemplo.

Los drones también permiten la aplicación de fitosanitarios desde el aire, algo muy útil en momentos en los que, como este año, los suelos están demasiado mojados por las lluvias como para entrar con tractores. También para aplicar los productos de forma localizada, solamente en los lugares en los que se ha detectado que son necesarios.

Drones para recoger información y para realizar labores

Aunque existe un reglamento europeo de enero de 2021 al respecto, todavía no se ha transpuesto en España. Sin embargo, hay alguna empresa que ya lo ha hecho a modo de prueba en algunas zonas de Salamanca.

Los drones y su manejo tuvieron un gran protagonismo en las jornadas. No solo tuvieron su espacio en las sesión teórica, celebrada en el Centro de la Legumbre, sino que contaron con una sesión práctica para que los asistentes pudieran conocer mejor los entresijos de su uso.

Javier Plaza considera que para el agricultor no resulta tan importante aprender a volar el dron ni las aplicaciones necesarias para procesar todos los datos que se pueden obtener con él, como conocer los fundamentos de su uso. Así, insistió en que cada vez hay más empresas que ofrecen esos servicios.

Si la «revolución verde», en la segunda mitad del siglo XX, supuso un cambio en el modelo de producción agraria, en la actualidad los avances en la tecnología, la IA y el análisis de datos están gestando otra revolución cuyos cambios veremos en pocos años para avanzar hacia una agricultura más sostenible que se enfrente, entre otros, a retos como el cambio climático.

Por ello jornadas como esta, que se repetirán en otros puntos de la provincia dentro de algunos meses, permiten a los profesionales estar al día de por dónde vienen los cambios y cómo mejorarán el rendimiento de sus cultivos.

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