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FELIP ARIZA
Dormir separados: cuándo está justificado y cómo plantearlo

Dormir separados: cuándo está justificado y cómo plantearlo

Que una pareja duerma juntos es una convención social que en muchos casos (ronquidos, insomnios, manías variadas) no es nada práctico... ¿Por qué la mantenemos entonces?

Miércoles, 6 de diciembre 2023, 00:08

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Si en una conversación de esas trufadas de cotilleos alguien baja la voz y suelta con mucho misterio algo así como «Fulanita y Menganito hace tiempo que duermen separados»..., saltan todas las alarmas. ¡Dormir separados, uy, uy, uy, qué mal rollo! Se disparan los peores presagios. El caso es que dormir juntos no deja de ser una convención social que, analizada fríamente, no resulta práctica para la mayoría (bajar o no la persiana, distintos gustos en colchones, la eterna pelea del frío y el calor, movimientos, ruidos...). Entonces, ¿por qué el hecho de que una pareja duerma separada causa tanto revuelo?

Laura Morán, psicóloga, terapeuta familiar y de pareja y sexóloga, nos lo explica: «La función de dormir juntos es pasar un poco de tiempo solos, ir juntos a acostarse, aunque sea para leer un libro o mirar el móvil o la 'tablet', porque en la sociedad actual, con la agenda que llevamos, muchas veces es el único momento del día que tenemos para estar un ratito tranquilos, solos y en el mismo espacio». De ahí que dormir juntos tenga el valor (el 'superpoder') de lograr reunir a los dos miembros de la pareja durante la noche. Y también el de abrir un pequeño paréntesis de tiempo compartido en el momento de despertarnos para iniciar la jornada, algo que fomenta el contacto en las primeras horas del día, muy valiosas porque todavía no estamos enfadados con el mundo.

Según un estudio realizado este mismo año por el Better Sleep Council –organismo que investiga la calidad del sueño–, dos tercios de las parejas estadounidenses comparten cama (¡pero no suelen tocarse en toda la noche!)... y solo el 25% de los 'emparejados' asegura que duerme mucho mejor en solitario.

Esto, claro está, en condiciones 'de laboratorio'. Es decir, si los dos se llevan bien –o, al menos, como todas las parejas, con altibajos más o menos superables– y no tienen problemas que conviertan las horas de descanso en un suplicio. Si uno de los dos ronca –una causa frecuente de estrés y divorcio–, tiene apnea del sueño, insomnio o algún tipo de lesión que requiera adoptar posturas incompatibles con la comodidad del otro, el porcentaje de fans de dormir solos se dispara.

Dar el paso

Porque, cuestiones de preferencias al margen, en muchos casos está más que justificado dormir en camas separadas. Así lo entienden, sin dramas, los canadienses, donde el 35% de las parejas duerme en camas separadas. Y no significa que no se quiera al otro, claro, sino simplemente que es lo más práctico. «El problema es que, como hemos interiorizado que dormir separados está mal, nos cuesta dar el paso e incluso plantearlo», desgrana Morán.

Según explica, los hombres ven con más claridad lo de dormir en camas separadas si es lo que se necesita para descansar bien, son más prácticos, pero a las mujeres, por norma general, les cuesta más asumirlo, ya que están muy marcadas por el factor emocional. Por eso, cuando a Laura Morán le llegan a consulta parejas con ese debate, siempre pregunta a ambos por el significado que le dan a dormir juntos. Casi todos destacan que es uno de los pocos momentos disponibles para estar juntos. «Pero, si hay un motivo que les impida dormir bien en la misma cama, les invito a 'abrir' otro rato solo para ellos en algún otro momento del día», señala la terapeuta.

Desde luego, cuando los 'afectados' por el dilema ligan el tema del sexo al dormir juntos o separados, la argumentación queda viejuna. Obviamente, ni solo se mantienen relaciones de noche ni siempre en la cama. Y, aunque a veces irse a dormir a otro sitio es nuestra escenificación del enfado con el otro (ese 'no te quiero ni ver delante' de toda la vida), los psicólogos consideran que la separación nocturna puede incluso resucitar el interés sexual por la pareja: echar un poco de menos al otro incrementa el deseo y desplazarse para satisfacerlo o plantearlo es ya un acto de voluntad que tiene su valor emocional. Y, luego, cada mochuelo a su olivo...

La ciencia ha determinado que cuando dormimos con la pareja pasamos la mayor parte de la noche de espaldas uno al otro, algo que confirma que necesitamos nuestro espacio. Entre otras cosas, porque los movimientos que hacemos al dormir aumentan hasta un 50% el riesgo de que nuestros compañeros de cama sufran algún trastorno de sueño, según un estudio de la universidad de Surrey (Reino Unido). De hecho, una encuesta realizada por SleepFoundation.org constató que más de la mitad de los adultos que habían empezado a dormir separados admitían descansar mejor y hasta más tiempo... ¡37 minutos más que juntos!

Cerca o lejos

  • Abrazos A pesar de su fama de duros y de prácticos, los hombres son más propensos que las mujeres a decir que duermen mejor cuando los abraza su pareja, según el estudio del Better Sleep Council.Científicamente, son buenos, una inyección de oxitocina natural (la hormona del bienestar).

  • Otra cama..., ¿otra habitación? Autoridades internacionales en la investigación del sueño, como el doctor Estivill o la Academia Americana de Medicina del Sueño, afirman que es más saludable dormir en una habitación diferente.

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