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El expresidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales Efe

La Fiscalía pide dos años y medio de cárcel para Rubiales por el beso y las coacciones a Jenni Hermoso

También reclama un año y medio de prisión para Jorge Vilda, Albert Luque y Rubén Rivera por presionar a la jugadora de la selección, que según el Ministerio Público debe ser indemnizada con 100.000 euros

Amador Gómez

Madrid

Miércoles, 27 de marzo 2024

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La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicita dos años y medio de cárcel para Luis Rubiales por el beso no consentido que dio a Jenni Hermoso tras la final del Mundial y las posteriores coacciones a la jugadora de la selección. El Ministerio Público pide un año de prisión para el expresidente de la Federación Española de Fútbol (FEF) por agresión sexual y un año y medio por coacciones. Por este último delito reclama también 18 meses de cárcel para el exseleccionador femenino Jorge Vilda, el director deportivo de la selección masculina Albert Luque y el director de marketing Rubén Rivera.

Según la Fiscalía, como consecuencia del beso forzado y las presiones que recibió por parte de Rubiales y de «personas de confianza», Jenni Hermoso «sufrió una situación de hostigamiento que le impidió desarrollar su vida en paz, tranquilidad y libremente», y deberá ser indemnizada con 100.000 euros. El expresidente de la FEF tendría que pagar 50.000 euros a la futbolista por el delito de agresión sexual y, también, «conjunta y solidariamente» con Vilda, Luque y Rivera, compensarla con otros 50.000 por el de coacciones.

La agresión sexual está tipificada en el Código Penal con una condena de cárcel de uno a cuatro años, mientras el de coacciones es castigado con entre seis meses y tres años de prisión, aunque ambos castigos pueden ser reducidos y sustituibles por sendas multas. También solicita la Fiscalía al Juzgado de Instrucción número 1 de Madrid que instruye el 'caso Rubiales' la prohibición al exdirigente granadino de comunicarse con Jenni Hermoso o acercarse a ella durante siete años y medio; y al resto de imputados durante tres años y medio.

En su escrito de acusación dirigido este miércoles al juzgado, con motivo del escándalo del pasado 20 de agosto durante la entrega de medallas del Mundial de Sídney y que le costó el puesto a Rubiales, el fiscal insiste en que «los hechos crearon en Jennifer Hermoso una situación de ansiedad e intenso estrés, que se prolongó durante varios meses después». También reclama el Ministerio Público para los cuatro la inhabilitación especial para trabajar en el ámbito deportivo durante la condena. Rubiales ya fue inhabilitado por la FIFA durante tres años y Vilda despedido como seleccionador, pero tanto Luque como Rivera se mantenían en sus cargos, hasta que este mismo miércoles fueron apartados de sus funciones por parte de la FEF.

«Mala persona»

«Ante las consecuencias personales y profesionales que le podían acarrear, Rubiales, por sí mismo y en connivencia con el resto de los acusados, comenzaron a ejercer actos constantes y reiterados de presión directamente sobre la jugadora y a través de su familia y amistades con la finalidad de que, públicamente, justificara y aprobara el beso que contra su voluntad le dio», describe la Fiscalía en su escrito. El Ministerio Público también revela que tras no tener Rubiales éxito para convencer a Jenni Hermoso de manifestar públicamente que el beso fue consentido, Albert Luque envió varios mensajes de WhatsApp a una amiga de la futbolista.

En ellos, el director deportivo de la selección «expresó su enfado, haciendo alusión a que a la jugadora, por su edad, le quedaban dos años de carrera y que si en este momento le ayudaba seguramente le podría conseguir un puesto en la FEF, acusando a Jenni Hermoso de mala persona, deseándole que se encuentre muy sola en la vida y anunciándole que se alegraría si eso sucediera».

También desvela el fiscal que durante el vuelo de regreso de Australia a España Jorge Vilda advirtió al hermano de Jenni, Rafael Hermoso, que si la jugadora no accedía a participar en un el vídeo exculpatorio que pretendía exhibir Rubiales, «tendría consecuencias negativas para ella, tanto en lo personal como en su carrera profesional como futbolista».

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