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Luis de la Fuente, durante la rueda de prensa que ofreció este viernes. Foto: Pierre-Philippe Marcou (Afp) | Vídeo: EP
'Caso Rubiales'

De la Fuente: «No tengo que dimitir, tengo que pedir perdón»

El seleccionador asume las críticas por sus aplausos a Rubiales en la Asamblea del pasado viernes, pero se escuda en que creía que iba a asistir a una dimisión y dice que el giro de guion le dejó «en shock»

Óscar Bellot

Madrid

Viernes, 1 de septiembre 2023, 13:51

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Luis de la Fuente ofreció este viernes la rueda de prensa más turbulenta de su carrera. El estallido del 'caso Rubiales' y el torrente de críticas que recibió el seleccionador español por sus aplausos al ahora suspendido presidente de la Federación Española de Fútbol (FEF) durante la Asamblea que el motrileño usó para intentar atrincherarse en el puesto contra viento y marea colocaron al técnico de Haro en una situación límite, pese a su tardía rectificación mediante un comunicado emitido horas después de que la FIFA apartase a Rubiales temporalmente del cargo y en el que repudiaba el comportamiento del dirigente al término de la final del Mundial femenino.

El seleccionador español absoluto asumió los reproches que ha recibido y pidió perdón por lo que definió como «un error humano» por su parte, aunque «inexcusable». Arguyó que asistió a la Asamblea del pasado viernes «convencido de que acudía a un acto protocolario de dimisión del presidente» y defendió que no «estaba preparado» para el posterior desarrollo de los acontecimientos vivido en la sala. El giro de guion, aseguró, le dejó «en shock» y no supo reaccionar con la celeridad necesaria. Reiteró que las conductas de Rubiales no representan los valores que siempre ha defendido y subrayó que «ni Jenni ni el resto de sus compañeras son responsables de lo que allí aconteció». «Me gustaría pasar página de este desafortunado incidente y volver a hablar de fútbol», explicó en una espinosa comparecencia en la que se vio cercado por todos los flancos.

«No tengo que dimitir, tengo que pedir perdón», sostuvo en cualquier caso un De la Fuente que dijo que si pudiera regresar en una máquina del tiempo «no volvería a cometer» ese error. «Todos los que me conocéis sabéis mi comportamiento, estoy del lado de la igualdad y del respeto», insistió días después de que la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo en funciones, Yolanda Díaz, le reclamarse que se echase a un lado por sus gestos de complacencia hacia Rubiales.

«Desbordado»

De la Fuente recordó que es un hombre de fútbol que está acostumbrado a que valoren su trabajo en función de los resultados, pero reconoció que no se maneja bien en situaciones como la vivida el pasado viernes. «Domino esa presión, no esta. Aquí no me siento cómodo, cuando se cuestionan valores que tengo totalmente interiorizados. Eso sí me genera inquietud y tensión», abundó un hombre que dijo haber esperado hasta este viernes para pronunciarse de viva voz desde la Ciudad del Fútbol de La Rozas al considerar que debía hacerlo en ese foro ya que lo siente como su «casa» y su «espacio». «Aquí me siento cómodo, delante de los jugadores. Entendía que este era el espacio donde tenía que dar explicaciones. Soy seleccionador nacional. Mi disculpa y mi perdón es sincero», razonó.

Respecto a la dilación de los tiempos una vez desatado el vendaval, De la Fuente lo atribuyó también a su perplejidad y necesidad de deglutir una situación inopinada antes de adoptar una postura taxativa. «Nunca había vivido una situación de ese estrés emocional. Cuando salgo de la sala, no tengo los recursos literarios que tenéis vosotros. Soy entrenador de fútbol y necesito un tiempo para reflexionar, ver en perspectiva y darle forma», expuso.

El seleccionador masculino negó en cualquier caso haberse sentido traicionado por Rubiales, si bien insistió en que cuando se personó en las instalaciones de la Federación estaba convencido de que su jefe iba a tirar la toalla y se quedó «en blanco» cuando los acontecimientos tomaron otro rumbo. «Fue una situación que me superó», acotó un preparador que se vio «desbordado» y no supo «estar a la altura ni controlar esas emociones». «No era una cosa fácil de digerir», delimitó.

«Cuando uno posteriormente reflexiona y se ve en las cámaras, no me reconozco. Dentro del bosque uno no ve más que ramas, cuando se separa del bosque empieza a ver la dimensión», se explayó. «Hay que entender el contexto, la situación y el foco. Estaba desbordado», agregó en otro momento de su comparecencia un técnico que apeló al apoyo recibido desde la Federación para mantenerse como timonel de La Roja. «Cuento con el apoyo de todos los presidentes territoriales y del presidente de la FEF. Si no hubiera tenido ese apoyo, no estaría aquí», expresó el que fuera jugador de Athletic y Sevilla un día después de que Pedro Rocha, actual mandamás de la FEF, avalase su continuidad en un puesto en el que lleva menos de diez meses.

Por último, evitó pronunciarse sobre el futuro que pueda aguardarle a Rubiales. «No soy juez. Dejemos a los organismos pertinentes que resuelvan los pasos que tengan que dar. Cuando tomen las decisiones oportunas será el momento de valorar. No estoy aquí para juzgar a nadie», remachó.

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