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El interior del Helmántico, durante el partido del ascenso. JM García
El 'factor Helmántico': como la mística de un viejo estadio sustenta todo un club

El 'factor Helmántico': como la mística de un viejo estadio sustenta todo un club

El mítico feudo del Salamanca CF UDS, fundamental en los tiempos de la extinta Unión para equilibrar sus maltrechos balances, ejerce un poderoso influjo sobre la afición al fútbol y sigue concentrando su atractivo, en lo bueno y en lo malo

Félix Oliva

Salamanca

Lunes, 24 de junio 2024, 10:35

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Embargado en su día, a punto de ser cerrado esta misma temporada, subastado por Hacienda, valorado en 15 millones de euros y vendido por uno, arreglado in extremis hace unas semanas... Los veteranos cimientos del estadio Helmántico lo aguantan todo y son la base fundamental de un equipo que, sin el embrujo de un escenario mítico, habría tenido muy en duda su continuidad.

Inaugurado hace casi 55 años, el estadio de fútbol con más solera de Salamanca pasa por uno de sus momentos más delicados a nivel arquitectónico, pero su poder de atracción sigue intacto. Sus gradas de casi 17.000 asientos, cubiertas, césped o instalaciones requieren de unas costosas atenciones que no han recibido durante años y que esta misma temporada llegaron a una situación límite con el decreto para su cierre, a finales de 2023. Sin embargo, su influjo sobre la afición al fútbol en Salamanca sigue siendo poderoso.

Nadie oculta que el hecho de jugar en el que fue feudo de la extinta UD Salamanca favorece al club del mexicano Manuel Lovato. El Helmántico conserva toda la mística de los mejores años del fútbol salmantino, de la docena de temporadas en Primera y de las grandes noches de Liga y Copa, de los D'Alessandro, Alves o Enrique, de los ascensos con Lillo... Allí donde hay cabinas mal aisladas, grada sucias, instalaciones en mal estado o los achaques de sus marcadores también anidan los recuerdos de miles de aficionados que hacen una vinculación directa entre el estadio y el equipo de fútbol 'de Salamanca'.

Entonces, como ahora, el peso del estadio es fundamental para el proyecto. El atractivo de ver fútbol en el Helmántico se mantiene intacto y, aunque sólo se ha llenado para las dos últimas fases de ascenso, es un activo económico y deportivo de primer nivel. Ya lo fue en su día cuando, rara avis, la extinta UDS SAD contaba con estadio en propiedad y el inmueble equilibró, con su correspondiente valoración contable, los delicados balances económicos de cada ejercicio.

Su mantenimiento, su césped entre lo más preciado, fue siempre caro. Y lo sigue siendo. Esta misma temporada ha recaído sobre el campo la sombra del cierre por la falta de licencias actualizadas para su uso, situación que derivaba de la falta del necesario cuidado y puesta a punto que toda instalación requiere, más si va a albergar a público numeroso.

Ahora, el club gozará el empujón que se le supone a un ascenso en forma de abonos, con un margen muy alto dada la capacidad de su estadio. Y seguirá disfrutando de la ventaja que sus gradas, mejor si están llenas, imponen a los equipos menos acostumbrados a jugar en estadio de este fuste.

Embargos, subasta y venta

Sobre la propiedad recayeron, hace cerca de 20 años, algunos de los embargos que asolaron al club y que suponen el inicio de las peripecias que, tiempo después, acabaron con su existencia. Cuando la SAD fue inviable, Hacienda tomó el control de su patrimonio y valoró el estadio en 15 millones de euros, pero nadie acudió a la venta. En un remate judicial, se lo quedó por poco más de un millón Desarrollos Empresariales Deportivos, la nave en la que llegó Lovato. El estadio se salvó de la quema porque la deuda todavía la reclaman las arcas públicas, 13,4 millones de euros que mantienen a la UDS en la lista de morosos.

La empresa, inicialmente con varios socios (entre ellos, Agapito Iglesias, hijo del odiado expresidente del Zaragoza), está controlada ya en exclusiva por el controvertido empresario mexicano, junto con otros elementos como el himno y los símbolos de la UDS. Su venta fue la piedra angular sobre la que se produjo su desembarco en el fútbol salmantino y, de nuevo, el estadio es piedra angular de lo que hasta ahora se ha hecho.

Por un lado, asegura un buen caudal de ingresos presente y futuro ahora que, al fin, hay ascenso. También ha permitido hasta ahora inyectar dinero al club con su uso para aquella eliminatoria de Copa que enfrentó al Guijuelo con el Atlético o para la fase final de la Copa de la Reina que trajo Rubiales a Salamanca, y que sirvió para que el Ayuntamiento de Salamanca pagara una cantidad para adecentar el campo.

Sí, porque la propiedad del Helmántico y su complejo es otro misterio. El estadio es de la sociedad de Lovato, pero todo lo demás lo compraron las administraciones locales (más de una vez en el caso de las pistas) que se entienden con el mexicano para la convivencia y que tendrán que seguir haciéndolo.

Con un puesta a punto en profundidad todavía pendiente (lo que se ha hecho es poco más que lo imprescindible para impedir el cierre), el Helmántico seguirá siendo la piedra angular del Salamanca CF UDS, un shangri-la de los 'buenos-viejos-tiempos' que constituye el elemento más patente de un proyecto con muchos vacíos.

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