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Los hermanos Roge y Agus junto a su padre en el bar 'Guinaldo'. José Manuel García
Bares con historia

El bar de San José con 42 años de historia conocido por los pollos asados

Dos hermanos gestionan el 'Guinaldo', el bar de confianza para muchos clientes de la zona que se han convertido en amigos con el paso del tiempo

Laura Linacero

Salamanca

Sábado, 6 de julio 2024, 12:07

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Hay quien lleva ya 42 años desayunando en el Guinaldo, alguno no perdona el pollo asado cada semana, estudiantes que aprovechan el recreo para el mítico pincho de tortilla y jubilados que hacen de su café matinal su terapia con Roge y Agus, los hijos del matrimonio que levantaron el bar más mítico de San José en 1982. Cuatro décadas han pasado desde que Matilde y Agustín decidieran dejar atrás Madroñal de la Sierra para probar suerte en la capital. Comenzaron con un ultramarinos en el Barrio Viejo de San José, más tarde se aventuraron con un Salón Recreativo y dos años más tarde, se arriesgan a tomar ese espacio para inaugurar 'El Guinaldo'.

Un negocio familiar que comenzó con humildad. «Era muy pequeñito y se pudo ir ampliando poco a poco con mucho sacrificio», comenta Roge. En 1991, ampliaron el bar comprando el local contiguo para acoger el comedor y dos años más tarde, se hacen con otro espacio aledaño y reforman las instalaciones para conseguir un comedor y una cocina con un aspecto renovado. El crecimiento no cesa ahí y ya en 2003 adquieren otro local con la idea de, un par de años más tarde, tirarlo todo y levantar el restaurante 'Guinaldo' con dos salas, una de comedores que recibe el nombre de 'Agustín' y una sala más exclusiva bajo el nombre de 'Matilde', en honor a sus padres.

Un pequeño detalle pero que explica la grandeza de este bar de barrio: su ambiente familiar. Enfrente del Instituto Torres Villarroel, han acogido a «miles y miles de estudiantes» a los que han visto evolucionar tanto profesional como personalmente. Ahora, algunos de esos estudiantes son ya padres y son los hijos los que acuden a por un café con la mochila al hombro. «Los ves todos los días y al final, tienes más relación con ellos que con algunos familiares que ves tres veces al año», asegura Roge. Y es que, precisamente esa es la clave: construir un vínculo en el que las penas y las alegrías se compartan con un pincho de por medio. «Ellos te cuentan cosas que no cuentan a nadie», asegura.

Nacer con un 'café' debajo del brazo

Dentro de la fórmula del éxito, además de esa relación con el cliente, el factor determinante es el sacrificio. «Son muchas horas al pie del cañón, nosotros nos hemos criado aquí», comenta Roger. Tenían cuatro años cuando sus padres inauguraron el Guinaldo y ya trasteaban detrás de la barra del bar aún sin saber que ese sería su provenir. «Hacíamos los deberes aquí, nuestros amigos nos venían a buscar aquí, es que hemos crecido en el bar, no hemos conocido otra cosa», añade orgulloso.

Roger y Agus de pequeños en el bar de sus padres. Bar 'Guinaldo'.

Aún recuerda como si fuera ayer su primer día trabajando en el Guinaldo. A pesar de haberlo visto toda la vida, reconoce que ambos hermanos estaban sumidos en el nerviosismo de las primeras veces. «Cuando inauguramos el comedor, que teníamos unos quince años, nos temblaban la mano al coger las comandas, al atender y al servir», comenta. Echa la vista atrás y nada tiene que ver esa inocencia con la experiencia actual. «Cogíamos un pollo y lo destrozábamos, ahora ya lo picas a la perfección y casi con los ojos cerrados», apunta.

Precisamente ese es su producto estrella y parte esencial en uno de sus servicios más demandados: la comida para llevar. Además del menú del día, también ofrecen platos y pinchos 'take away'. El pollo asado -de lo más demandado-, paella, chanfaina, jeta asada, pimientos asadaos, patatas meneadas, patatas fritas... Poco a poco en estas cuatro décadas han ido ampliando el negocio para tratar de satisfacer todas las necesidades con el convencimiento, como asegura Roger, de que tanto esfuerzo compensa. «Es muy sacrificado pero es muy bonito, son ocho familias las que viven de esto», sentencia orgulloso.

  1. Anécdota estrella de 'El Guinaldo'

    El día que confundieron a Leiva con el Eibar

Cuarenta y dos años dan para mucho. Para servir muchas cervezas, tirar algún que otro café, inventar nuevas tapas y también, para coleccionar anécdotas. Una de las últimas que recuerda Roge ocurrió el pasado año con la visita sorpresa de Leiva. «Me llamaron por teléfono para decirme que vendrían a comer porque tenían un concierto en Salamanca, y yo al escucharlo entendí el Eibar -el equipo de fútbol-», aclara.

Una divertida confusión que dejó al Guinaldo boquiabierto al ver la repercusión del cantante. «Yo sinceramente no sabía quién era Leiva pero cuando vi a todos su fans aquí en la puerta y la que se lió en redes sociales, me quedé flipando», comenta. Eso sí, después de conocerle, ya se ha quedado con su cara para siempre. «Se portaron genial, puedo decir que con nosotros fueron maravillosos», asegura. No sabemos si el ambiente del Guinaldo inspiró a Leiva a componer una canción pero lo que es seguro es que se llevó un buen sabor de boca -nunca mejor dicho- de Salamanca.

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