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Antonio Arias, gestor de Las Caballerizas; en el círculo, el exterior del local. José Manuel García
Negocios de toda la vida

El bar de Salamanca bajo muros del siglo XVII que vio nacer al camarero más prematuro

Las Caballerizas, la cafetería de la Facultad de Filología, guarda un histórico relato entre las paredes por las que han pasado varias personalidades importantes

Laura Linacero

Salamanca

Lunes, 3 de junio 2024, 08:12

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Entonces tenía sólo doce años y hacía poco más de cinco años que se habían recuperado las Caballerizas como bar de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca. Lo que en su día fueran las cuadras y caballerizas donde en el siglo XVII los clérigos, nobles y académicos guardaban los caballos, más tarde un trastero de las Escuelas Mayores y durante la Guerra Civil, un refugio antibombas; hoy es el lugar de confianza de cientos de estudiantes. En 1970 se abría como cafetería respetando la apariencia tan peculiar de sus orígenes, y en 1975, Antonio ya estaba detrás de la barra.

Seguramente apenas llegaría a servir los cafés pues tan sólo tenía doce años cuando se puso el mandil. «Somos los últimos niños del régimen donde sí estaba permitido trabajar, ahora mismo es impensable pero en esa época sí se hacía», comenta Antonio, con casi medio siglo unido a las Caballerizas. Durante su niñez vivió los años más duros de la transición y una etapa política agitada en España. «Entonces había mucho miedo y no se hablaba en la barra del bar igual que se puede hablar ahora», asegura. Unos momentos complicados que ahora ve con perspectiva. «Echas la vista atrás y empezar a trabajar con doce años es duro, pero te quedas con lo bueno», sentencia sin dudar.

Al mirar con retrospectiva hacia su recorrido detrás de la barra, no repite el dicho tan habitual en estos casos: «No, no parece que fue ayer, fue hace cincuenta años», ríe. Una cronología que ha sobrepasado también a su vida personal. «Eres niño, adolescente, te casas y ya tengo el rango de abuelo, ¡eso ha sido mi mayor logro!», asegura emocionado. ¿El éxito absoluto? «Ver a mi nieta graduada por la Universidad de Salamanca, y si es en la facultad de Filología, mejor», añade entre risas.

Un balance positivo en el que los universitarios, como no podría ser de otra manera, han sido grandes protagonistas. «He conocido a gente que empezó como estudiante y se ha jubilado como catedrático en la Universidad de Salamanca, eso para mí es un orgullo», asegura. De alguna manera, forman parte de la historia de la USAL y del desarrollo personal de algunas eminencias. «Es lo bonito de la hostelería, que ves cómo crecen las personas y conoces toda su trayectoria», añade. Testigo no sólo de la evolución particular sino también del cambio de la universidad como institución y la tendencia de los estudiantes.

«Formar parte de la historia de la universidad es para mí un orgullo»

A principios de los años 70, la educación universitaria era una educación mucho más privilegiada que en la actualidad, el programa Erasmus aún no era una realidad y la Universidad de la Experiencia no estaba formalizada. «Ahora hay universitarios de 19 años y de 80 años y, paradójicamente, ambos están en primer curso», sonríe Antonio. Atiende a antiguos alumnos que comenzaron hace medio siglo sus estudios superiores y que ahora, los retoman como si el tiempo no hubiera pasado. Y, en realidad, el escenario invita a pensar que realmente no han transcurrido los años. Sigue Antonio, siguen Las Caballerizas y siguen los estudiantes llenando la estancia.

Aunque no sólo se ha tomado este espacio como un punto de reunión entre amigos o compañeros de la Universidad. También ha sido un lugar donde han tenido lugar algunos momentos clave de esta histórica institución. Como las elecciones a rector, un hecho que tan de actualidad está estos días en Salamanca. Entre estas paredes se producían reuniones de algunos de los candidatos y se producían celebraciones con las victorias. El último brindis por esta ocasión fue en el pasado 2021 cuando, el equipo de Ricardo Rivero celebró la victoria en las urnas en las caballerizas de la Universidad.

La elección de las personalidades

Un largo etcétera de eruditos han conversado apoyados en la barra sobre temas trascendentales y algunos más banales. Intelectuales, músicos, actores, escritores e incluso la actual reina de España ha cruzado la puerta de Las Caballerizas. «Vino como periodista en el año 2002 porque se emitió el telediario desde la Plaza Mayor de Salamanca, entonces nadie imaginaba que sería la reina de España», comenta. Sabina, Vargas Llosa, Jesús Hermida o Juan Echanove son algunas de las personalidades que ha atendido Antonio en su casi medio siglo de experiencia.

Eso sí, reconoce que el trato es igual para todos. «Para mí es un cliente, o si tengo amistad pues un amigo, pero siempre trato de atender lo mejor posible sea más o menos famoso», asegura. De hecho, al preguntarle si alguna vez le ha temblado el pulso al poner un café por nervios ante el cliente, la respuesta la tiene clara: «La verdad es que no». «Recuerdo la visita de Torrente Ballester por ser también uno de los más antiguos», añade. Muchas caras conocidas, muchos rostros desconocidos que se convirtieron en amigos y una enseñanza vital: «Hay que vivir la vida, y luego cuando hagas un repaso, quedarte con lo bonito y sentirte orgulloso de lo que has hecho y yo me siento muy satisfecho».

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