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El espeleólogo Alfonso Urrutia habla con uno de los responsables del rescate una vez fuera de la cueva. Juanjo Santamaría

La clave del rescate del espeleólogo de Salamanca: quedarse quieto donde «no ves absolutamente nada»

Las dos personas extraviadas se habrían quedado sin luz y dentro de la gruta la oscuridad es total, por lo que habrían decidido esperar ayuda como indican los protocolos

Félix Oliva

Salamanca

Lunes, 24 de junio 2024, 19:54

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La búsqueda de dos espeleólogos perdidos en una cueva en Cantabria, el salmantino Alfonso Urrutia y la vallisoletana, profesora en Salamanca, Paloma Bómbín, ha terminado con final feliz tras ser encontrada la pareja al fondo de una galería sin salida en la que se habían extraviado. La clave ha sido una de las máximas de esta actividad, que es esperar ayuda y mantener la calma. Ha sido fundamental para que hayan salido por su propio pie de la cueva.

Las primeras hipótesis indican que Urrutia, experimentado escalador y que ya había estado en esta cueva, acompañado de su pareja entraron en la sima para una expedición de unas 20 horas y que, en algún momento, se perdieron. De hecho, han sido encontrados en el fondo de una galería 'ciega', un túnel sin salida que no correspondía con el trazado que iban a seguir dentro de la cueva Garmaciega-Sima del Sombrero en Cantabria.

Según explica a este medio el coordinador de Emergencias del 112 Cantabria, Javier Allende, que ha dirigido el operativo, la búsqueda ha sido «intensiva» y ha reconocido que la situación llegó a ser preocupante. Durante este lunes, tres grupos de rescate fueron a recorrer las tres galerías 'ciegas' en busca de los expedicionarios. Tras volver sin noticias el primer grupo de búsqueda empezó la preocupación.

Se daba por hecho que a esas horas la pareja ya no contaría ni con agua ni comida, una cuestión que «no preocupaba» al operativo ya que pueden sobrevivir varios días sin alimento, ha mostrado su satisfacción. A los pocos minutos, llegaron buenas noticias: otro de los grupos de rescate había contactado con ellos. Los había encontrado ilesos y en buen estado.

Han aparecido al fondo de una de las galerías, se habrían quedado sin luz y se pusieron a esperar, algo en lo que la experiencia del salmantino fue clave. Como ellos mismos han contado, se extraviaron en un punto del recorrido y no consiguieron llegar a la vía principal. Después de darse cuenta que estaban pasando por la misma galería en varias ocasiones y no conseguir encontrar la salida, hicieron un vivac para descansar. «Estábamos preparados, teníamos comida, agua y de todo», ha dicho el salmantino.

«En una gruta de este tipo es fácil perderse, no es posible orientarse y si no te paras puedes meterte en un problema», dicen especialistas. El propio coordinador del 112 asegura que pararse «es lo que hacen todos, no les queda más remedio tampoco porque no se ve absolutamente nada». «No te lo da la experiencia, sino la necesidad», dice.

Sí es importante mantener la calma y tomar decisiones correctas. La más importante, la que tomaron los dos espeleólogos castellanos, «quedarse quietos y confiar en que alguien venga a buscarnos».

«Teníamos agua, comida y punto caliente. Estábamos preparados y hemos podido salir por nuestros medios». «Simplemente nos quedaba esperar a que nos indicaran la salida», ha declarado el espeleólogo salmantino a los medios tras ser rescatado. La clave de un final feliz para la pareja.

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