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Los 20 edificios protegidos de Salamanca que entregan al turismo arquitectura de todos los estilos

Los 20 edificios protegidos de Salamanca que entregan al turismo arquitectura de todos los estilos

Monumentos BIC y construcciones de todas las épocas ultiman los trámites o ya se han transformado para convertirse al uso turístico y albergar apartamentos, restaurantes y bares: algunos esquivan el abandono y otros tensan los límites de su protección

Félix Oliva

Salamanca

Domingo, 16 de junio 2024, 10:26

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Un hotel donde hubo un convento. Un bar en una antigua aceña. Monumentos por fuera, turismo por dentro. Este es el viaje que han hecho edificios del centro histórico de Salamanca para transformarse al uso de moda, esquivando en algunos casos un final poco agradable tras años de abandono, pero también cambiando el equilibrio habitacional y tensando los límites del respeto al patrimonio.

En los dos últimos años, una veintena de inmuebles protegidos ha pasado por la mesa de la comisión de patrimonio para validar proyectos que, en la mayoría de los casos, estaban encaminados a convertirlos al uso turístico. Conventos, un molino y numerosos edificios de todos los estilos y épocas, con hasta ocho siglos de historia, vacíos o con una actividad que cesa, declarados BIC o con protección limitada

El proceso suele ser similar para todos. Un promotor privado presenta un proyecto que pasa por la comisión municipal de Fomento y Patrimonio que, si el edificio tiene algún tipo de protección, lo remite a la comisión territorial de patrimonio para que se pronuncie. En casi el 100% de casos el inmueble en cuestión suele estar en el catálogo municipal lo que obliga a remitirse a su ficha.

A partir de ahí, y en función de su nivel de protección, la ficha permite hacer unas u otras cosas. En la mayoría de ocasiones que se han tramitado, es obligatorio mantener elementos y estructura y se permite la reforma interior, que no vaciado.

Este es el camino que han hecho inmuebles de todo tipo y de casi todos los estilos. En la mayoría de casos, se van a transformar en apartamentos turísticos, actividad a la que se dedicarán al completo, sorteando los problemas que podría dar un uso combinado. Algunos serán hoteles y restaurantes. Y los menos se dedicarán a viviendas, aunque algunos hay.

Los más importantes son auténticos monumentos, como los conventos de las Úrsulas y de Santa Clara que, tras cerrar por falta de vocaciones, acogerán sendos hoteles. Están declarados BIC.

El siguiente en importancia podría ser la aceña del Arrabal, fechada en el siglo XII y una de las últimas infraestructuras del río Tormes a su paso por Salamanca. Abandonada desde hace años, albergará un chiringuito al que se han puesto limitaciones de altura porque afecta a la vista de las Catedrales desde la otra orilla.

También son varios los que están sin uso al cesar su actividad, como el caso de la antigua residencia del Carmen, en la plaza de Santa Eulalia, con elementos art-dèco y que está siendo rehabilitado interiormente para acoger apartamentos turísticos. También lo serán otros edificios en el entorno, como el que albergó la perfumería Venus, su vecino de en frente que hace esquina en Azafranal, el primer edificio racionalista de la ciudad en la plaza de Santa Eulalia (sin inquilinos hace años) o una fachada de arquitecto reconocido en Portales de Camiñas. Igualmente, lo que fue el mítico bar La Rayuela, en la Rúa, se ha convertido en apartamentos tras varios meses de obras, de las primeras en completarse: el establecimiento triunfa ahora en Londres.

En otros casos, albergarán restaurantes y hoteles o negocios de alojamiento. En la calle Quintana, un edificio de 1930 en la entrada de la Rúa Mayor se transformará en hotel, restaurante y apartamentos turísticos. Y en la Gran Vía lo que fue un hotel recuperará también su uso en un edificio muy característico de la gran avenida salmantina.

Es el caso también del nuevo hotel gastronómico que abrió sus puertas hace un par de años en lo que fue un antiguo palacio en hotel gastronómico junto al propio palacio de los duques de Alba. El edificio data del siglo XIX y en su catalogación en el PGOU de la ciudad se tiene en cuenta que es colindante con el Palacio de Monterrey. El edificio fue durante años conocido como la casa de doña Gonzala Santana, llamada 'La Pollita de Oro' en las crónicas salmantinas. Nació en 1844 y falleció en 1926 dejando un importante capital para obras caritativas.

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