Imagen del espectacular brazo que se levanta por encima del edificio más alto del viejo hospital. / J. M. GARCÍA

Un larguísimo brazo mecanizado amenaza la estructura del edificio más alto del viejo hospital

El derribo se reactiva tras llegar la maquinaria precisa para reanudar la demolición de todo el complejo

Isidro Serrano
ISIDRO SERRANO Salamanca

Tras unas semanas de cierto parón, entre otras cosas, por la visita del rey Felipe VI a las 'inauguración' del nuevo Complejo Asistencial de Salamanca, aunque fundamentalmente por la instalación de los enormes brazos que permitirán su derribo, parece que la demolición del edificio más elevado del antiguo Hospital Clínico de Salamanca es ya una realidad, y aunque aún no se han dado más que los primeros pasos, todo apunta que se la caída de esta mole de ladrillo puede convertirse en una gran atracción para los salmantinos.

Ahora mismo, ya puede apreciarse como un larguísimo brazo acoplado a una de las grandes grúas amenaza la estructura del viejo edificio, por lo que es de suponer que en breve, tal y como reflejó Salamancahoy a través de varios vídeos exclusivos, las garras que destrozaron las estructura y los elementos de uno de los edificios más bajos, el trasero y más próximo al nuevo hospital, acabarán en pocos días con el inmueble más grande de los tres que componían el anterior complejo hospitalario.

Esta pieza central constaba de diez plantas y para acabar con tales dimensiones, es necesario recurrir a una logística más avanzada. Esta es la razón por la que la reanudación de las obras se ha postergado algo más de lo previsto puesto que la maquinaria que necesitan requiere de un brazo más alargado para alcanzar la altura del edificio principal.

La urgencia de la demolición nace de la necesidad de dejar libre el solar para la construcción del edificio y albergar así las consultas externas y las nuevas áreas de administración. En la actualidad, se mantienen en el hospital de la Virgen de la Vega y apremia la posibilidad de trasladar el trámite administrativo para despojar de esta tarea al centro del Paseo de San Vicente.

El derribo del edificio comenzó con el desmantelamiento del interior de las dependencias sanitarias, lo que llenó de mobiliario como mesas, sillas, ventanas, estanterías, taquillas, radiadores, aparatos médicos y otros utensilios a finales de mayo del pasado año. Poco después se inicio el derribo de algunas partes del exterior del edificio, pero con mucho cuidado porque ya se había descubierto la presencia de amianto. Un hecho que paralizó las obras y que supuso un punto de inflexión en el trabajo.

Por ello, una empresa especializada en el manejo de los materiales tóxicos tomó las riendas del derribo. Ahora, el derribo depende directamente de la empresa inicial que va a construir lo que queda del nuevo Complejo Asistencial Universitario de Salamanca. Resulta complicado estimar unos plazos y saber cuándo se podrá ver la edificación concluida puesto que ni siquiera está acondicionado el lugar y faltan meses hasta que se pueda iniciar las construcción, pero los tiempos procurarán acortarse lo máximo posible para instalar los servicios previamente citados que comienzan a urgir en el Hospital Clínico Universitario.