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En el círculo Manuel, trabajador del obrador. De fondo,la fachada del establecimiento. José Manuel García
Negocios de toda la vida

El obrador más mítico de Salamanca que mantiene la receta del hojaldre intacta desde sus orígenes

Productos San Fernando cuenta con el aval de varias generaciones después de más de cincuenta años en una esquina de la Avenida Villamayor

Laura Linacero

Salamanca

Lunes, 22 de enero 2024

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Tres pistas: siempre hay cola para entrar, cruzas la puerta y te inunda un olor inconfundible y es imposible marcharse de allí con las manos vacías. Si estas claves aún no te dicen de qué se trata, las siguientes reducirán al mínimo las posibilidades: está en la avenida Villamayor de Salamanca y es el obrador más mítico de la capital. Efectivamente, se trata de Productos San Fernando, uno de los negocios más longevos que llegó a servir a diferentes puntos de España y que ha visto crecer a varias generaciones.

Tal es así, que hasta hace poco ni siquiera tenían un cartel en el local para identificarse porque «con el boca a boca ya todo el mundo sabía donde estábamos, incluso venían de los pueblos a comprar», comenta Manuel, uno de los socios que lleva ahora el negocio y que comenzó a trabajar en el obrador con 17 años. «Desde que salí del colegio llevó aquí», explica. Sin embargo, desde que entrara en el obrador han cambiado muchas cosas, la primera de ellas, el personal. «Llegamos a ser aquí más de una veintena y ahora estamos tres», explica.

Tres socios cogieron el negocio cuando los anteriores jefes se jubilaron porque «llevabámos toda la vida haciéndolo y conocíamos cómo funcionaba». Y aunque desde ese momento han pasado 35 años y muchas cosas se han transformado, hay otras que no han cambiado. Seguramente esos detalles sean los más importantes y los que hacen que, después de tantos años, aún siga siendo un referente en Salamanca. Hablamos de que mantiene la misma receta para hacer el hojaldre que en sus orígenes. «Lo hacemos todo casero, igual desde hace cincuenta años», explica Manuel.

La creencia popular de que «las cosas ya no saben como antiguamente» no se ha contagiado en este obrador donde tratan de conservar los mismos métodos que en sus orígenes para garantizar «el sabor y la calidad» aunque eso sí, más industrializado. «Antes éramos tantos porque se hacía todo a mano, no había tantas máquinas pero al final esa mecanización sustituyó la mano de obra», asegura Manuel. Entonces el trabajo era mucho más sacrificado y la jornada semanal de 40 horas era casi una utopía. «Hemos trabajado mucho», asegura.

100 kilos

de hojaldre cada día se preparan en el obrador San Fernando

Y lo siguen haciendo, hasta 100 kilos de hojaldre preparan cada día. Además, cuentan con el trabajo de atención en la pequeña tienda unida al obrador. ¿Qué pasará con este negocio de referencia cuando se jubilen los socios? La realidad es que no está claro, lo que sí es seguro es una cosa: aquel que quiera aprender puede hacerlo y su lugar tiene que seguir siendo ese local porque «si lo abres en otro sitio ya no tiene sentido, la gente lo ubica aquí», explica.

El boom de las rosquillas de huevo

El origen no está en los hojaldres, ni en las pastas, ni en los hornazos. Los primeros pasos de este obrador de Salamanca estuvieron muy relacionados con la repostería para las bodas en el Regio, con ello empezó todo. En una bici con un carro llevaba las tartas aunque el verdadero boom vino con las pastas de té y las rosquillas de huevo. Con ello ganaron popularidad y empezaron a darse a conocer en la capital y en los municipios de alrededor hasta hoy, que siguen siendo un referente en la alimentación «de toda la vida»

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