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Mercedes Brufau, dueña de 'Tricot'. José Manuel García
Negocios de toda la vida

La tienda de moda femenina de Salamanca que viste ya a una tercera generación

Tricot lleva medio siglo vistiendo a las mujeres salmantinas y ha sido testigo del «todo vuelve»

Laura Linacero

Salamanca

Lunes, 10 de junio 2024, 10:30

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Después de medio siglo entre perchas, metros de costura y tejidos, es fiel testigo de aquello que se dice de la moda: «todo vuelve». Tricot es una tienda de moda femenina referente en Salamanca tras cincuenta años atendiendo a las mujeres de la capital en la calle Brocense. «Nosotros éramos fabricantes de lencería y nos quedamos con este local», comenta Mercedes Brufau. Cuando comenzó en este mundo era aún muy joven aunque tenía las ideas claras: «Aprender y hacerlo funcionar». Cinco décadas después sigue con la misma intención y recuerda los pasos que le llevaron a asentarse en el comercio salmantino.

Los primeros años continuaron con la venta de la lencería, el sector que más controlado tenían. Sin embargo, comenzó a ampliar las existencias. «Me di cuenta de que había un déficit en el mercado de tallas grandes con un poco de calidad y de clase, y empecé a complicarme la vida», recuerda. Esa necesidad de algunos perfiles hizo que Mercedes focalizara parte de su negocio en este sector con la intención de que «las mujeres se sientan cómodas con la moda». Esa ha sido su gran premisa durante estos años y a pesar de que la moda evoluciona «también pasa por lo mismo muchas veces», asegura.

Nunca como antes pero como siempre. Ese sería un poco el lema de la moda que se refleja también en el propio desarrollo de la sociedad. «Ya vamos por la tercera generación, las abuelas que vestíamos entonces ahora vienen con las nietas», comenta orgullosa Mercedes. Uno de los momentos más especiales que vive Mercedes con las clientas es la preparación de la boda, una ocasión que también ha cambiado mucho. «Antes se preparaba el ajuar pero eso fue desapareciendo, ahora viene la abuela que quiere para la nieta un camisón blanco y ella prefiere un picardías», explica entre risas.

«Tristemente en ocasiones vemos que las mujeres no pueden elegir qué ponerse»

Precisamente esa libertad de la mujer al escoger cómo y con qué vestirse también ha experimentado un progreso en los últimos años. Mercedes es espectadora de muchas conversaciones y, la moda, resulta un plasma de cómo ha avanzado la sociedad en algunos aspectos. «En general eso ha cambiado aunque tristemente todavía vemos algunas veces que la mujer no puede elegir», lamenta. Ya no parece la tendencia generalizada aunque aún se siguen dando casos de cierta coacción. Sin embargo, ella prefiere quedarse con el lado bueno de las cosas. «Los hombres también van entendiendo cada vez más la moda», apunta.

Calidad y sostenibilidad

No sólo ha visto cómo los valores en la moda respecto a la libertad de la mujer iban calando en la sociedad, sino también la concienciación en la elaboración de las prendas. «Valoran muchísimo que sea todo confección europea», comenta Mercedes. Un matiz que ha ido ganando fuerza en los últimos años y que se refleja en la demanda de la clientela. «Quieren saber que lo que compran está hechos bajo espacios sociales y laborales respetuosos», añade.

Algunas clientas tienen 'vetados' algunos países porque conocen las condiciones laborales a las que se exponen los trabajadores que elaboran esas prendas y Mercedes asegura que es un cambio que ha notado recientemente. «Antes daba igual, pero ahora sí que interesa saber de dónde vienen la ropa», concluye.

Viajar para conocer al cliente

«Me di cuenta de que vivía de mi clientela, y tenía que conocer sus necesidades», esa idea fue lo que propulsó un proyecto que arrancó Mercedes en 2002 y que se vio truncado por la pandemia. La iniciativa consistía en organizar excursiones, grupos de lectura y cualquier encuentro que permitiese anticiparse a los gustos de sus clientas. «Al final mi objetivo ha sido siempre ofrecer a mis clientas lo que ellas puedan necesitar, y esto era una forma de saberlo», añade.

La pandemia rompió con casi veinte años de viajes en los que estos grupos de mujeres recorrían España y algunos países de Europa. Una idea innovadora para principios del siglo y que ahora, se sustituye por las redes sociales. Las nuevas tecnologías son la forma de conocer en la actualidad a los usuarios aunque Mercedes reconoce no ser muy activa con las herramientas digitales. «Tenemos página web, pero las redes sociales se nos resisten algo más», reconoce.

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