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Un pato en medio de un montón deresiduos en el río. Álex López

Vivir y comer entre basura: el drama de la basuraleza a la vista en el Tormes

Los residuos arrastrados por la crecida del río ponen en evidencia un grave problema ambiental, el de los residuos abandonados en la naturaleza, que supone una importante amenaza para la biodiversidad y se extiende a los vertederos

Ana Carlos

Salamanca

Martes, 13 de febrero 2024

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Garzas y patos pescando o nadando rodeadas de toallitas, sorteando plásticos de compresas, a punto de engancharse con bolsas. Esos son algunos de los animales más fáciles de ver, pero hay muchos otros condenados a vivir y comer entre basura. Ese es el panorama al que se enfrenta la fauna del río Tormes tras la crecida que llenó de residuos el cauce del río. Aunque algunos tramos ya han sido limpiados en la medida de lo posible, en otros, como en la zona entre Huerta Otea, El Marín y Tejares, por ejemplo, todavía hay mucha cochambre enganchada.

Pero ese problema no solo afecta a Salamanca ni al Tormes. Los residuos vertidos en los ríos y en cualquier otro espacio natural es un problema que se repite por todo el mundo y que ocasiona importantes daños a la fauna.

Según explica Eliezer Sánchez, responsable de comunicación del proyecto Libera de SEO Birdlife en alianza con Ecoembes, las principales especies afectadas por esta situación son las aves marinas y mamíferos marinos. Esto sucede porque una gran parte de los residuos que llegan al mar, el 80 por ciento, tiene su origen en el interior, en el entorno terrestre, lo que se calcula que ocasiona la muerte de más de un millón de aves marinas y cien mil mamíferos y tortugas terrestres cada año.

Cada año se vierten a los océanos ocho millones de toneladas de plástico. Aunque existen pocos estudios al respecto, resulta bastante claro que los ríos recogen y transportan residuos y que pueden tener un papel relevante en la llegada de algunos de ellos, como es el caso de los plásticos y las toallitas, hasta el mar.

Toallitas como las que ahora vemos enganchadas en la ribera del Tormes, además de ser desagradables a la vista, suponen una gran amenaza para la biodiversidad. No son biodegradables aunque algunas se presentan como tales, y contienen microplásticos y otras sustancias que impiden su descomposición.

Tanto ellas como otros productos plásticos que son desechados por el váter indebidamente terminan muchas veces en los cauces de los ríos cuando llueve mucho y se desbordan los sistemas de saneamiento. Lo hemos comprobado hace pocas fechas en Salamanca. Y pueden tardar más de 100 años en degradarse en trozos más pequeños, tal y como denuncia Greenpeace, que pide que se dejen de usar y comercializar, y que, por supuesto, nunca se tiren al desagüe ni en el campo.

Muertes de animales

Eliezer Sánchez señala que estos y otros residuos resultan muy peligrosos para los animales, que los ingieren accidentalmente. Los trozos de plásticos en ocasiones se les atascan en el tracto digestivo y les ocasionan la muerte. Aunque también puede darse que traguen una gran cantidad de microplásticos y se sientan saciados, como si hubieran comido, lo que les hace morir por desnutrición.

En el caso de residuos más grandes y duros, el problema son los cortes o laceraciones que pueden ocasionar. Y cuando se trata de cuerdas, fibras y otros elementos que flotan o están en otros lugares a veces se quedan enredados.

Jaime Tejedor, técnico del Centro de Recuperación de Animales Silvestres Las Dunas, confirma los daños que producen estas basuras en la fauna salmantina. Al CRAS en ocasiones han llegado cigüeñas con cuerdas enredadas en las patas; vencejos con fibras de plástico enganchadas en las patas; milanos reales y negros con cordones que les impedían la moviliad de las garras. En muchos casos estas aves utilizan estos materiales a la hora de hacer los nidos y los pollos quedan atrapados por ellos.

Pero el técnico reconoce que se trata de un problema mucho mayor y que resulta muy complejo de controlar. Al centro solo llegan animales vivos. Muchos mueren por todas las causas antes descritas: heridas, ingestión o enganchados, pero pocas veces son encontrados o se les practica una autopsia. Está demostrado que esta basura daña a la fauna que encuentra a su paso, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad.

Aves que se alimentan en vertederos

Gonzado Criado, presidente de Sylvestris, señala que hay estudios sobre las basuras domésticas que demuestran que debido a su mala gestión y reciclaje, llegan más recurrentemente de lo que pensamos a los ríos y zonas húmedas donde estos son consumidos principalmente por moluscos, mamíferos o aves acuáticas.

Pero asegura que quizá uno de los mayores problemas de los residuos para la biodiversidad terrestre a nivel nacional se deba a los vertederos. En la mayoría de las provincias, también en Salamanca, se produce a diario un desplazamiento de aves que se dirigen a vertederos en busca de alimento. La cigüeña blanca (Ciconia ciconia), la gaviota sombría (Larus fuscus), o diferentes especies de aves rapaces los usan habitualmente.

En el caso de la cigüeña blanca, muchos ejemplares que visitan el centro de tratamiento de residuos sólidos de Gomecello proceden de las poblaciones reproductoras de la capital salmantina y su zona periurbana, de otras regiones de la península y también de poblaciones centroeuropeas. Éstas, al igual que un creciente número de gaviotas, acuden a diario y superan ampliamente una media de 3.000 ejemplares.

Aunque se alimentan de los restos orgánicos de la basura, en muchas ocasiones ingieren plásticos por confusión. Tapones, cordones, cuerdas, plásticos, envoltorios, son algunos de los restos no orgánicos que ingieren con facilidad.

En el caso de las gaviotas sombrías (Larus fuscus), gaviotas reidoras (Croicocephalus ridibundus) y otras especies detectadas menos frecuentes en el interior peninsular, se ha comprobado como muchos de los ejemplares realizan movimientos entre los diferentes vertederos que conforman la red de centros de tratamiento de residuos.

Gracias al anillamiento científico, se ha podido comprobar como muchas de las aves que se observan en humedales de las provincias de Zamora, Valladolid o Salamanca se mueven diariamente entre los vertederos de la comunidad autónoma y otras limítrofes, como por ejemplo los vertederos madrileños, visitándolos indistintamente.

En cuanto a las aves rapaces, destacan en el CTRSU Gomecello, rapaces necrófagas como el buitre leonado (Gyps fulvus), el buitre negro (Aegypius monachus), y otras rapaces oportunistas como el milano real (Milvus milvus). Muchos de ellos en el caso de los buitres, proceden de sus zonas de reproducción al oeste y suroeste de la provincia salmantina, y las vecinas provincias abulense, segoviana o cacereña.

En muchas de estas ocasiones, el gran número de aves que se desplazan sobre la basura alimentándose, ocasiona no sólo riesgos por la ingestión de residuos no orgánicos, sino también problemas de traumatismos accidentales por golpes con vallados y máquinas, ahogamientos en balsa de lixiviados, perforaciones o cortes con metales o simplemente la imposibilidad del vuelo al enredarse con bolsas, cuerdas o alambres.

Nuestro modelo de consumo y de gestión de los residuos pone en jaque a muchas especies, y también a nosotros mismos y nuestra salud. Son muchas las organizaciones conservacionistas que llaman a los ciudadanos a un consumo responsable al tiempo que reclaman a las administraciones cambios para transformar la situación.

También hay salmantinos que se remangan para intentar eliminar la basuraleza de nuestro entorno. Así, por ejemplo, en 2023 en el conjunto de la provincia se realizaron 15 recogidas de residuos dentro del proyecto Libera. Gracias a ellas se retiraron miles de objetos abandonados, casi la mitad de ellos (un 45,1% plásticos); seguidos de metales (15,4%); papeles y cartones (11,7%); y vidrio (8,8%), entre otros. Las colillas fueron los objetos más numerosos.

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