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Solomon Peña y uno de sus presuntos cómplices, en una imagen difundida por el Departamento de Policía de Albuquerque.
Un excandidato republicano paga a cuatro sicarios para tirotear a sus rivales demócratas en Nuevo México
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Un excandidato republicano paga a cuatro sicarios para tirotear a sus rivales demócratas en Nuevo México

Solomon Peña, que denunció haber sido derrotado en las urnas mediante un engaño, ordenó acribillar las casas de cuatro políticos en un caso que vuelve a poner en cuestión las consecuencias del trumpismo

johana gil

Miércoles, 18 de enero 2023, 13:29

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La derrota en las elecciones a la Cámara de Representantes de Nuevo México, en Estados Unidos, ha sido el presunto móvil por el que un excandidato republicano ordenó a unos sicarios que disparasen contra las casas de varios funcionarios demócratas. El pasado lunes Solomon Peña, de 39 años, fue arrestado por la Policía por la supuesta conspiración con cuatro hombres para ocasionar estos incidentes. Los pistoleros acribillaron las fachadas de las viviendas de cuatro adversarios políticos de Peña sin que se registrasen heridos.

Dos comisionados y dos legisladores estatales fueron los blancos de los ataques, realizados desde coches robados en diciembre del año pasado y enero. Incluso, la Policía de Alburquerque, que ha hecho la detención, acusa a Peña de haber «apretado el gatillo» en una de las ocasiones, pero también fracasó en el disparo. El arma no funcionó. Según la versión policial, el acusado decidió participar en el atentado molesto porque los sicarios habían apuntado «demasiado alto a las paredes» en los anteriores ataques.

El enfado por su derrota en los comicios intermedios de noviembr habría motivado al fallido aspirante político a pagar en efectivo a los hombres y darles las ubicaciones de los domicilios que quería atacar. Se desconoce si los involucrados eran conscientes de que las viviendas pertenecían a gobernantes americanos. El último tiroteo fue el 3 de enero. Ese día, las autoridades interceptaron un vehículo cerca del lugar de los hechos con armas y elementos ligados al crimen. El coche figuraba como propiedad del excandidato. Los registros telefónicos y varios testigos bastaron para vincular a Peña en los atentados. En uno de ellos las balas atravesaron la habitación de la hija de 10 años de una senadora.

Seguidor de Trump

Hispano y fiel seguidor de la política de Trump, Peña no consiguió un escaño en el Congreso durante las pasadas votaciones de noviembre. Perdió frente al demócrata Miguel García, quien acumuló 48 puntos porcentuales más, lo que representa unos 3.600 votos. Entonces, acusó de fraude electoral a los demócratas y acudió a las viviendas de los funcionarios elegidos por las urnas con «documentos probatorios» del engaño, según su versión. Sin embargo, hasta el momento no se ha demostrado dicho fraude. Los tiroteos comenzaron poco después de esas visitas. Los investigadores opinan que el excandidato republicano quería causar «lesiones graves o la muerte» a sus rivales.

Peña estuvo a poco de quedarse fuera de la carrera electoral de noviembre debido a un historial de antecedentes penales, pero un juez permitió su permanencia. Estuvo cerca de siete años en prisión por robo. Según un diario local de Alburquerque, fue condenado en 2008, cuando pertenecía a un grupo de ladrones acusados de destrozar tiendas minoristas y llevarse costosos productos electrónicos con la ayuda de coches robados.

Aunque en Nuevo México existe una ley que dictamina la imposibilidad de que los exconvictos accedan a cargos públicos, el magistrado justificó su decisión a favor de Peña porque «la Constitución establece que si una persona está calificada para votar, también lo está para participar en las elecciones». La información judicial se mantuvo en secreto hasta que se presentó sin éxito la solicitud de eliminación de su candidatura.

Entusiasmado por la postulación de Trump a las elecciones presidenciales en 2024, Peña ya barajaba sus opciones para llegar al Gobierno. Pero el Partido Republicano de Nuevo México le ha dado la espalda y ha manifestado que en caso de ser declarado culpable, «merece todo el peso de la ley». Una de sus presuntas víctimas ha atribuido las acciones de Peña a la «narrativa que viene existiendo durante mucho tiempo: si no te sales con la tuya, está bien ser violento. El mensaje vino de arriba. Vino de Trump», ha subrayado.

También la secretaria de Estado de Colorado, Jena Griswold, ha criticado la retórica de los negacionistas que han crecido como la espuma desde que el magnate republicano perdiera las elecciones contra Joe Biden y denunciara la existencia de una conspiración contra él para cerrarle el paso a la Casa Blanca. Griswold ha pedido a los estadounidenses que no voten a los candidatos que secuden este tipo de teorías y no condenen los ataques de Alburquerque, harta de que «tanta gente deba mirar por encima del hombro viviendo con miedo en un ambiente de violencia política».

Un portavoz de Trump ha respondido a todas estas afirmaciones y calificado de «espantoso que algunas personas usen esta tragedia para tratar de ganar puntos políticos baratos. El 'presidente' Trump no tuvo nada que ver con esto y cualquier afirmación de lo contrario es totalmente reprobable», ha concluido.

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