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Diana, El Barato José Manuel García
Negocios de toda la vida

La juguetería de Salamanca con ocho décadas de historia que vendía la muñeca charra

El Barato ha pasado por tres generaciones de una misma familia que ha repartido ilusión a miles de niños salmantinos

Laura Linacero

Salamanca

Lunes, 17 de junio 2024

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Pocos negocios habrán visto a través de unos ojos la máxima expresión de ilusión, alegría y emoción. Y también cómo esos ojos derramaban lágrimas de tristeza y de enfado ante la negativa de los padres. La juguetería El Barato, con sus ocho décadas de historia, ha sido testigo de todas las emociones que puede expresar un niño y cómplice de la felicidad que cada 6 de enero inunda los hogares. Y no, no son tres reyes que llevan los regalos al lomo de un camello ni tienen una gran barba blanca y un trinero tirado por renos.

Ahora son Enrique y Diana, como en su tiempo lo fue su abuelo -el fundandor- y más tarde su padre. «Mis abuelos venían de Zamora y empezaron a vender caramelos, juguetes de lata, las muñecas de cartón...», explica Diana. El negocio funcionaba bien y fueron ampliando existencias con canicas, globos hinchables -el gran descubrimiento-, cromos y muñecas cada vez más modernas. «Antes no se vendía el juguete como ahora, eran más detalles pequeños y se vendía mucho a los quioscos», comenta Diana.

Los juguetes eran mucho más limitados y también las jugueterías. En la segunda mitad del siglo XX convivía con otras dos jugueterías populares en la capital -el Val y Miramar-, ahora la competencia es inmensa. «Antes se vendía mucho juguete, ahora se pide mucho por internet», asegura Diana. La edad de oro de esta juguetería coincidió con el comienzo de la publicidad en las televisiones de estos artículos. La Nancy marcó una época y aún hoy sigue ocupando las estanterías de El Barato, igual que la Barbie que ha evolucionado hasta en más de cien modelos diferentes o las barriguitas -las dos muñecas favoritas de la propia Diana-, el madelman o el Scalextric.

En esa época incluso, en las fechas claves, llegaron a contratar a una persona en la puerta que regulara el tráfico de clientes para que no se colapsara el local. Eran otros tiempos y pocas distracciones había más allá de un juguete. Ahora el contexto ha cambiado mucho y las jugueterías compiten con los aparatos electrónicos que cada vez llegan a las manos de los pequeños antes. «Nosotros ofrecemos ordenadores con juegos educativos, a un niño de tres o cuatro años no le vas a regalar una tablet aunque se la puedas dejar en casa», explica Diana.

¿Muñecas para niña y coches para niño?

Igual que ha cambiado la forma de jugar también ha evolucionado la relación con los juguetes. El azul y los coches para los niños; el rosa y las muñecas para las niñas forman parte de una tendencia cada vez menos mayoritaria. «Todavía hay quien dice que nada de rosa a un niño, pero normalmente se suele comprar unisex, un mismo juguete tanto para niñas como para niños», asegura. Sin embargo, la nostalgia de esos años donde el parámetro por sexos estaba más delimitado arrastra la corriente actual.

«Viene gente con sus hijos que en su día vinieron con sus abuelos»

«Viene gente con sus hijos que venía con sus padres o sus abuelos, y sobre todo la gente mayor tira más a los juguetes antiguos para que sus nietos jueguen con lo que ellos jugaban», comenta. Los años pasan para todos, también para los juguetes. «Dicen que ya no los hacen como antes, pero es que son modas. Las muñecas ya no visten como vestían en los años 60», asegura. Y aunque las modas han marcado la tendencia y parece que todo ha cambiado, el tiempo se para cuando un grupo de niños se junta para dejar volar la imaginación.

La muñeca charra

Tres generaciones que han conseguido mantener el rumor de «si no lo tiene el Barato, no lo tiene nadie» a lo largo de los años. Todavía preguntan por ella y así se contesta cuándo algún nostálgico busca la muñeca charra, y la respuesta es que, efectivamente, no lo tiene el Barato así que es complicado encontrarlo en otro sitio. Pero durante muchos años, era un artículo más. La mujer de Bernardo, el fundador de El Barato, Tomasa realizaba con habilidad el velo o mandil de abalorios y lentejuelas que porta la muñeca charra.

Después fueron unas hermanas de Garrido quienes continuaron haciéndolas. Lamentablemente, ya no forma parte del inventario de El Barato aunque sí continúa siendo una representación de Salamanca unida siempre a esta juguetería histórica de la capital.

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