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En la foto ampliada Daniel, de Saneamientos Daniel. En el círculo, el letrero de su establecimiento. José Manuel García
Negocios de toda la vida

La tienda de baños de Salamanca que prepara su jubilación deshaciéndose de joyas de la grifería

Saneamientos Daniel es uno de los negocios míticos de la capital y tras 54 años detrás del mostrador en el barrio del Oeste, se plantea bajar la persiana ante el pesar de sus vecinos

Laura Linacero

Salamanca

Lunes, 4 de marzo 2024, 08:27

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«¿Y a dónde vamos a ir ahora?», «Avísame antes para poder coger algún repuesto», «Por favor, no te jubiles». Estos son algunos comentarios que ha escuchado Daniel en los últimos meses desde que anunciara su jubilación, y es que, Saneamientos Daniel es un negocio que lleva más de 50 años en el Barrio Oeste y ha conquistado no sólo a cientos de clientes de la zona si no a una capital entera que, cada vez más, ve echar el cierre en este tipo de negocios. «Es triste que esto se pierda porque casi no quedan negocios de este gremio en Salamanca y, al final, es ofrecer un servicio», comenta Daniel.

Un servicio que él se ha encargado de proporcionar durante cinco décadas a varias generaciones y, ahora con 72 años, ya ve el momento de bajar la persiana. «Me viene clientela de hace 40 años, antes venían los padres y ahora vienen los hijos», explica. Después de tanto tiempo, se ha consolidado como una referencia en el sector y el comentario extendido «si no lo tiene Saneamientos Daniel, no lo tiene ningún sitio» ha convertido a este establecimiento en un hito del comercio para muchos. «Hay gente que no tiene acceso a las grandes superficies y otros muchos no saben comprar e igual se llevan algo que no es lo que necesitan», añade.

Esa experiencia técnica y el conocimiento que comparte con los clientes y que ha ido cosechando desde los 18 años cuando comenzó como «aprendiz y tuve la oportunidad de quedarme con el negocio», es lo que ha hecho que a pesar de los años haya conseguido «sobrevivir». Ahora, echa la vista atrás y no sólo no se arrepiente de la decisión que tomó entonces si no que reconoce que le da pena bajar la persiana «aunque aún tengo recorrido para limpiar todo esto».

Y es que el cierre de un negocio después de tantos años no es nada fácil. «Tengo que ir limpiando y liquidando todo lo que tengo aquí», explica. Un almacén repleto de piezas y un escaparate con algunos elementos muy valiosos convierten en esta tarea un proceso sin fecha límite. «No me quiero poner un tiempo porqué no sé cuando podré tenerlo listo», comenta. Eso sí, para poder dejar el local preparado tendrá que pasar por algún momento de nostalgia. «Es toda una vida aquí y, al final, tener que tirar cosas que en su momento costaban muchísimo dinero pues da pena», apunta.

«Trato de cerrar los ojos y no darle muchas vueltas porque si no, no me voy de aquí nunca»

Entre sus decenas de reliquias conserva una grifería de lavabo que lleva más de 40 años en la tienda, o alguna decoración de mármol que en su momento, resultaba muy valioso y ahora ya no sigue las tendencias. «Antes se ponía mucho la grifería de lavabo pero ahora en una casa normal no encaja, ¿qué hago, lo tiro?», apunta. Pues efectivamente es el destino que van a tener muchas de las joyas que luce en su comercio y que quizá, dentro de unos años, si la moda acompaña, será de nuevo un lujo que permanecerá en la basura. «Yo trato de cerrar los ojos y no darle muchas vueltas porque si no, no me voy de aquí nunca», apunta.

Imagen del gran almacén que tiene tras la tienda. José Manuel García

El adiós a toda una vida

«Sé que me va a costar porque es un cambio muy drástico. Toda una vida en un negocio que has criado tu y que en 24 o 48 horas, desaparece». Son las palabras de Daniel que, aunque ya se prepara para su jubilación, reconoce que le va a costar decir adiós al negocio después de tanto tiempo. «Aunque me preocupa, la vida son etapas y hay que adaptarse a lo que venga e intentar ser lo más feliz que se pueda», asegura.

A la pregunta de qué negocio le gustaría ver una vez que abandone para siempre el local, apunta que intentará pasar poco «para no ver el cartelón de 'se alquila» pero reconoce que es un espacio que tiene posibilidades para la hostelería. «Es un local con poco escaparate pero mucha profundidad, un restaurante aquí quedaría fenómeno aunque hoy en día, nunca se sabe», reconoce.

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