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Más verde, menos coches: el nuevo paradigma urbano de Salamanca que llega en 2023

Más verde, menos coches: el nuevo paradigma urbano de Salamanca que llega en 2023

Este será el año de la implantación de la Zona de Bajas Emisiones en el centro y del desarrollo del Life que cambiarán tráfico y contaminación por una ciudad más natural

Félix Oliva

Martes, 3 de enero 2023, 08:14

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El año 2023 será clave para la mayor transformación que ha vivido Salamanca desde la puesta en marcha hace 50 años de las primeras peatonalizaciones. Lo que empezó con el fin del tráfico en la Plaza Mayor y siguió con la conversión de las grandes calles comerciales, Zamora y Toro, tiene que culminar a lo largo del año que ahora empieza.

Durante los doce próximos meses tienen que ejecutarse y empezar a funcionar el Life Vía de la Plata y la Zona de Bajas Emisiones, dos ambiciosos proyectos sobre los que pivotan los planes que van a cambiar el paradigma de la ciudad, que quiere tener menos coches y más verde. La inversión millonaria planteada ha sido posible gracias a fondos europeos y está supeditada a la finalización efectiva de todos los proyectos antes de que acabe el año. Para ello, hace meses que se desplegaron todos los contratos, se licitaron y se procedió a las primeras adjudicaciones.

El corredor verde

El proyecto Life Vía de la Plata es una de las piezas del plan. Se enmarca dentro del plan de infraestructura verde y de la estrategia Savia del Ayuntamiento de Salamanca. Arrancó en septimebre de 2010 y tiene fecha tope de finalización en el 31 de diciembre de 2023. Su presupuesto es de 2,8 millones de euros, la mitad financiados por Europa.

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Consiste en crear un corredor verde a través de los 6,9 kilómetros de la Vía de la Plata a su paso por Salamanca, un itinerario que cruza la ciudad de Norte a Sur. La actuación se divide en seis zonas de diferentes características, desde barrios a la zona monumental o áreas naturales.

Este comienzo de año está previsto que se pongan en marcha las actuaciones en los tramos 2 y 3, que afectan a Torres Villarroel y al centro histórico, uno de los más llamativos. Este tramo, uno de los seis del trazado, va a ser un encuentro entre patrimonio y naturaleza. A efectos prácticos, supone aumentar la presencia de elementos naturales en el trayecto desde calle Zamora al final de calle San Pablo, atravesando por plaza del Poeta Iglesias, 1.479 metros.

Lo que se va consiste fundamentalmente en recursos para aumentar la presencia de vegetación; se opta por 4.200 arbustos, 78 árboles (uno de ellos de gran porte en la plaza del Poeta Iglesias, a un paso de la Plaza Mayor) y más zonas verdes de suelo. Además, se opta por nuevos elementos urbanos para frenar el fenómeno de la isla de calor.

Las actuaciones en el tramo de Torres Villarroel y Gran Capitán consistirán también en la eliminación de plazas de aparcamiento para hacer sitio a más zonas vedes y la plantación de árboles en la mediana.

En ambos casos, son medidas en consonancia con los proyectos y contratos para peatonalizar una treintena de calles del centro en las que se optará también por espacios más amplios para los viandantes, eliminación de tráfico y pinceladas verdes que contrarresten la fuerte presencia del granito gris utilizado en las peatonalizaciones de los últimos años.

La zona sin tráfico

La puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones es la otra gran novedad en materia urbana de 2023. Los 50 años de las primeras peatonalizaciones son también los de las primeras restricciones al tráfico que se hicieron en la Plaza Mayor: en 1971 se decidía sacar el bus y en 1972 se limitaba a entrar por San Pablo y salir por la calle Toro. En 1973 se cerraba definitivamente al tráfico, aunque medio siglo después la paradoja es que sigue así y con problemas de circulación.

Aquellas fueron las primeras limitaciones, pero la llegada de la ZBE supone dar un paso más con la prohibición de circular en determinadas zonas. La zona afectada será será un área dentro de la 'almendra central' de la ciudad delimitada por la primera vía de ronda: todo el territorio dentro del perímetro formado por Canalejas, avenida Mirat, Carmelitas, paseo de San Vicente y Rector Esperabé estará afectado por las restricciones. Se trata fundamentalmente del centro histórico que ya está ampliamente peatonalizado y en el que ahora se da el paso de prohibir la circulación a los coches más contaminantes.

Sobre el papel, durante 2023 la ciudad tendrá que poner en marcha estas restricciones de forma efectiva. El consistorio ya tiene su ordenanza lista y estaba a la espera de conocer el decreto estatal, que ya se ha publicado. Una vez se apruebe la normativa municipal, el plan es darla a conocer y ponerla a funcionar, lo que incluye un período de labor informativa, sin multas.

Aunque falta concretarlo, en una primera fase no se permitirá entrar con vehículos que no tengan al menos la etiqueta C de la DGT, lo que deja fuera a unos 65.000 vehículos de más de 20 años. En el caso de los vehículos, se dará preferencia a los de etiqueta '0' o ECO. El acceso será controlado con cámaras y lectores de matrículas, habrá excepciones, pero la multa por acceder sin permiso será de 200 euros; se ha descartado establecer ningún tipo de peaje porque el objetivo es otro.

Más que cerrar el tráfico

La nueva ZBE no será simplemente una zona en la que no poder circular, sino que se va a ir más allá. El objetivo es reordenar toda la movilidad de la capital y ponerla en la misma clave: lo que se busca realmente es hacer una ciudad más habitable, con menos contaminación, con menos coches y más verde. Así, en la zona de bajas emisiones los peatones tendrán prioridad sobre cualquier otro vehículo; en el orden de prelación irán después las bicicletas, el transporte colectivo y los vehículos de movilidad personal y, en último lugar, el vehículo particular.

Bus, zona azul y contratos pendientes

La puesta en marcha de la ZBE y del Life va a cambiar la propuesta urbana de Salamanca a lo largo de 2023 y, aunque los planes están muy adelantados, hay asignaturas pendientes. La principal, el contrato del bus urbano (174 millones de euros), anunciado hace meses, pero sin licitar. El contrato, cuya adjudicación está anulada desde febrero de 2019, es una de las grandes asignaturas pendientes.

También está pendiente actualizar el contrato de la ORA, imprescindible para implantar la nueva APP; y rematar todas las adjudicaciones de contratos de la ZBE y del proyecto Life.

El nuevo sistema, que costará 11 millones de euros, deberá poner en consonancia todas las medidas que se han tomado, que incluyen las restricciones al tráfico y el control con cámaras (34 en total), pero también sensores para informar, en pantallas, de las plazas disponibles; sensores de contaminación para medir posible episodio, pero también mejoras en el bus, una nueva app de la zona azul, más calles peatonales o pasos de peatones inteligentes. Permitirá conocer ubicaciones y ocupación de los aparcamientos gratuitos en superficie disuasorios, ubicaciones de puntos de recarga eléctrica (hacen falta más) y bases de bicicletas de alquiler.

El plan, como ha recordado el Gobierno central, no consiste solo en retirar coches del centro, sino en mejorar la calidad del aire. Para ello, una de las exigencias de las Zonas de Bajas Emisiones es evaluar su efectividad en la mejora de las condiciones ambientales. Un nuevo paradigma urbano al que se suma Salamanca desde este año.

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