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Imagen de un comercio cerrado en la calle Zamora. José Manuel García

El adiós al comercio tradicional de Salamanca explicado en cinco claves

Las calles más transitadas de la capital también han sufrido en los últimos años el declive económico

Laura Linacero

Salamanca

Jueves, 4 de julio 2024

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En la calle más comercial de Salamanca, una decena de los comercios que hay son ahora locales vacíos, lo que supone más del 10% del grueso total de esa vía. La calle Toro es en la actualidad la avenida más comercial, sin embargo, sus paralelas Azafranal y Zamora -con el 15% de los locales cerrados- también fueron consideradas hace tiempo un punto de referencia para el comercio local. Sin embargo, en los últimos años esta tendencia se ha ido viniendo abajo y ese auge económico en el centro de la capital se ha quedado en manos de unos pocos supervivientes. Tanto es así, que sólo en lo que va de año ya ocho negocios históricos han anunciado su próximo cierre en la capital.

El sector de la moda es el que mejor aceptación tiene en el centro de Salamanca donde hay 201 comercios relacionados con este ámbito según los datos ofrecidos por la Junta de Castilla y León. Les siguen las tiendas relacionadas con la alimentación y supermercados con 136 locales en la capital y ya muy alejados de los dos anteriores, se cuentan 97 Farmacias y Ópticas en lo largo y ancho de la capital. En el otro lado de la balanza, la resistencia: tiendas relacionadas con artículos deportivos son siete en la capital, hay nueve tiendas de segunda mano, veinticuatro locales de venta y repuestos de vehículos.

Unos ámbitos más y menos perjudicados por el paso del tiempo dejan un grueso comercial en la capital de 1.311 establecimientos, la cuarta provincia con más comercios de la región por detrás de Valladolid, León y Burgos. Aunque en la media autonómica Salamanca no está demasiado mal posicionada, el panorama preocupa a empresarios y comerciantes de la capital que ven cómo la bajada de persiana es cada vez más habitual.

Las razones que acompañan el declive comercial en Salamanca

La epidemia que se ceba con el comercio local es una realidad. Algunos de los factores que justifican este declive golpean por igual independientemente de la ciudad, pero otros motivos, tienen que ver con la posición geográfica y la gestión de algunos factores. Este es el resumen que recoge Soledad Gómez, presidenta de la Asociación de Comerciantes de Salamanca, que reconoce con pesadumbre que la tendencia en la capital «ahora mismo es a cerrar»

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    Compra online

La venta por internet no tiene rival y, en los últimos años, se ha convertido en una opción imprescindible para el comercio. Una posibilidad necesaria pero que, sin embargo, a algunos les ha llegado tarde. Sobre todo a aquellos que apuran los últimos años para llegar a la jubilación o los que, como negocio histórico, bien superan el medio siglo de vida. «Las compras online hacen mucho daño al comercio tradicional», asegura Soledad Gómez.

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    Falta de relevo generacional

Es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el comercio tradicional de Salamanca: la falta de relevo generacional. «Hay gente que quiere emprender o seguir con el negocio pero se dan con un muro», comenta Soledad. Las dificultades evidentes y el sacrificio que supone llevar un negocio hace que muchos se nieguen a seguir formando parte de otra generación. Una pena para aquellos que ven cerrar su negocio sin posibilidad de continuidad pero un alivio porque saben como está el sector. «Quiero que mis hijos vivan mejor que yo», se repite entre los comerciantes que bajan la persiana por falta de relevo generacional.

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    Nueva ordenanza de rótulos

La inversión de muchos locales para adaptarse a la nueva ordenanza de rótulos hace que algunos decidan tirar la toalla. «Hay algunos que continúan pero no para peder dinero y el poder adquisitivo de tantos años de trabajo», apunta Soledad. Aquellos dispuestos a continuar se plantean si habrá alguna ayuda que les facilite los cambios. «Por lo menos quieren algún tipo de ayuda porque no sólo es la inversión, también les supone perder su identidad de marca», añade la presidenta de la Asociación de Comerciantes de Salamanca.

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    Peatonalizaciones

Los comerciantes también señalan a la limitación de coches en el centro como un causante de este declive comercial. «Está muy bien para zonas como la Rúa pero otras calles aledañas que no forman parte del recorrido turístico, no favorece a la compra por impulso, se pierde totalmente», comenta Soledad Gómez. El cierre de locales en algunas de las zonas donde en su momento se conoció el furor económico -como Pozo Amarillo- también perjudica al tránsito en esas zonas.

«Esas calles al final se vuelven más oscuras, acumulan más suciedad y por la noche, la gente deja de pasar por ahí, genera inseguridad», añade la presidenta de la Asociación de Comerciantes de Salamanca.

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    Subidas generalizadas

La pandemia supuso un batacazo en el comercio que algunos no pudieron resistir. Desde entonces, el intentar levantar cabeza ha sido todo un reto y el emprender, una verdadera utopía. «Los alquileres están por las nubes y no somos conscientes de lo que supone para un comercio la logística», comenta Soledad. Los comerciantes piden cierta flexibilidad para poder asumir las subida generalizadas. «Si un negocio va justito y no dejan de subir las cosas, al final se pone imposible», sentencia.

Calle Toro. Tarjeta postal editorial Unique, década de 1930. Salamanca en el Ayer

El recuerdo del ayer

«Me da mucha pena ver locales y locales cerrados», comenta una mujer natural de Salamanca que ha visto cómo el comercio en el centro ha ido de más a menos desde hace unos años. «Ya no hay tiendas de moda como las que había antes ni sitios de confianza», lamenta esta mujer mientras pasea por la calle Toro. En la misma situación se encuentran un grupo de jubilados sentados en uno de los bancos de la misma vía. «Por cualquier calle que vayas, se ve cómo van mal los negocios y cambian a otros», comenta uno de ellos. Una perspectiva nostálgica de lo que fue el centro de la capital que ha derivado, progresivamente, en un cementerio de locales vacíos en algunas zonas de Salamanca.

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